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Aprovechó el momento

Cuando los malos resultados venían comprometiendo el futuro del técnico, los jugadores bancaron la parada, mostraron los atributos ofensivos y Crucero venció 1-0 a Temperley.

Cerca del gol. Ávalos fue parte de un Colectivero que buscó el segundo, pero al que le alcanzó con el primero.

Gabriel Schurrer sabía que anoche se jugaba mucho. Tal vez su futuro como técnico de Crucero. Pero cuando más lo necesitaba, los jugadores le dieron un claro y fuerte respaldo.
El Colectivero se acordó ayer de sus mejores actuaciones en la B Nacional, derrotó a Temperley por 1-0 y, en un hecho que quedará marcado en la historia del fútbol misionero, consiguió su primera victoria en Primera División.
El primer triunfo de un equipo misionero en la elite del fútbol argentino no tuvo ningún tipo de cuestionamientos.

Tardó, pero llegó
Siete fechas tuvo que esperar el equipo de Santa Inés para sumar de a tres. Pero con qué autoridad lo hizo. Presionado como nunca antes, penúltimo en las posiciones y en el fondo de la zona roja, Crucero por fin jugó como puede y debe hacerlo. El especulativo esquema que había utilizado hasta anoche sólo le había traído derrotas y dolores de cabeza al técnico, sobre todo como visitante.
Si bien es cierto que frente a Tigre (0-0) y Olimpo (0-0), como local, había hecho algún mérito más que su rival para ganar, anoche mostró esas virtudes ofensivas que eran marca registrada en el ascenso. Combinó velocidad con precisión y determinación y así logró jugar el partido donde más le conviene, que es en el área de enfrente.
A los 30 segundos nomás Cólzera le metió un sombrerito a un rival, encaró al arco contrario y sacó un remate débil que contuvo sin problemas Crivelli. Pero lo mejor se estaba germinando. El 4-3-3, con Cólzera-Martínez-Ávalos del medio para arriba, complicó toda la noche a Rezza y compañía.
Además, el regreso de Nicolás Olmedo aportó esa cuota de experiencia que también hacía falta. El ex Godoy Cruz plantó bandera en el círculo central y, bien apoyado en los incansables Vázquez y Caballero a los costados, ganó la batalla en el mediocampo.
Pero Crucero no fue sólo buenas intenciones. Llegó reiteradamente y originó situaciones como en ningún partido previo. Ávalos también dejó en el baúl de los recuerdos sus anteriores malos desempeños y renovó aquellas credenciales que lo llevaron a ser el goleador del equipo en la B Nacional.
Tarrito Pérez a punto estuvo de romper la paridad a los 9’, pero su remate a lo Roberto Carlos no tomó la comba necesaria y le sacó chispas al palo derecho del uno visitante.
El Gasolero, que desde el primer minuto mostró un sustancial respeto para con su rival de turno, acarició la apertura después de la única buena maniobra colectiva entre Dinenno y Arregui que terminó con un remate del volante por arriba del travesaño.
El gol se veía venir. Y vino. A los 27’, tras un pelotazo frontal, Vázquez fue a buscar con decisión, le ganó mentalmente a su marcador y la empujó ante la salida de Crivelli para inflar las redes. Era un premio a la búsqueda.
El tema estaba en seguir buscando. En no aflojar. En no darle una señal de satisfacción al Gasolero.
Al igual que Schurrer, Rezza no desconocía la importancia del juego. Más allá de los tres puntos, enfrente había un adversario directo en esa incómoda lucha por mantener la categoría. Temperley había ganado sólo en el debut y llegaba a Santa Inés con cinco seguidos sin victorias. Crucero no sabía lo que era festejar. En ese contexto fue el Colectivero el más decidido.
Pero en desventaja sí arriesgó la visita. El entrenador incluyó a Terzaghi por un displicente Brandán y el equipo creció. Apareció la movilidad y aparecieron los espacios. De uno y otro lado. Porque así como Temperley se adelantó varios metros, a Crucero le quedaron resquicios para lastimar de contra, sobre todo con la velocidad de Nicolás Martínez, tal vez el único jugador que nunca anduvo por debajo de los seis puntos en este arranque de torneo.
Aunque el Gasolero empujó con más voluntad que fútbol, Crucero también sacó a relucir su amor propio. Jugó con los dientes apretados y corrió hasta el pitazo final. Pudo haberlo liquidado con alguna contra, pero volvió a padecer esa falta de contundencia que no lo deja de perseguir y debió sufrir hasta el último centro.
Pero al final llegó el desahogo. Ceballos pitó el final y hubo fiesta en Santa Inés. Schurrer, más que agradecido.

La gente y la lesión de Martínez, los puntos negros
Casi repitió: A los 19’ del primer tiempo Julio Barraza fue a buscar en una pelota parada, ganó en las alturas y su cabezazo de pique al suelo pegó en el travesaño.
El defensor venía de marcarle a Sarmiento justamente con un frentazo que picó y se metió.

La gente se hace desear: El flojo arranque de Crucero en el torneo, el mal tiempo con sus constates lloviznas, el exiguo bolsillo de los hinchas y el horario se confluyeron en la noche misionera para que el público decida no acudir a Santa Inés.
Fueron no más de dos mil personas.

Mala noticia: Nicolás Martínez, quien ayer jugó su primer partido en Primera para el Colectivero luego de la lesión, se retiró con un golpe a los 25’ del ST. A esperar el parte médico.

Primer grito: En su séptimo partido oficial con la camiseta del Colectivero, el mediocampista Fabio Vázquez pudo gritar por primera vez como jugador de Crucero.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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