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Las dos caras de la moneda

Crucero es un equipo cuando ataca y otro cuando defiende. Pagó caro errores en la última línea y la propuesta ofensiva no alcanzó para sumar. Dura derrota 4-3 ante Brown en Adrogué.

El karma lo persigue.  Crucero del Norte continúa sin poder sumar fuera de casa, su deuda pendiente. Ayer el Colectivero perdió 4-3 frente a Brown de Adrogué por la 11ª fecha de la B Nacional y merodea por la mitad de la tabla

“Defensivamente fue nuestro peor partido del campeonato”. Miguel Salinas no se anduvo con vueltas y segundos después del pitazo final fue contundente al analizar la derrota 4-3 ante Brown, por la 11° fecha de la Primera B Nacional.
Efectivamente fue así. Crucero fue dos equipos en uno solo a lo largo de los 90 minutos. Metió miedo y generó peligro del medio para arriba, pero defendió como un equipo amateur y cometió todos los errores posibles en la última línea.

Brown, que llegaba a este encuentro con ocho partidos sin derrotas, tenía bien estudiado al Colectivero. Porque supo dónde apretar, cuándo esperar el error rival y cómo facturar.
Y en la primera chance que se le presentó dejó su marca. Coria y Ojeda durmieron en una pelota parada y el movedizo Cristian Chávez, se escurrió en el corazón del área chica para desatar el griterío local cuando apenas se cumplían tres minutos de juego.
Afortunadamente para sus aspiraciones, Crucero recupera con sus aciertos ofensivos todo lo que regala con sus desatenciones defensivas. Porque Pedrozo estuvo encendido y cuando se encontró con Olivares apareció el fútbol que el equipo puede ofrecer.
A los 12’, Siergiejuk tocó corto para Maravilla y el poste devolvió el remate cruzado del 10, y enseguida nomás fue el ex Olimpo de Bahía Blanca el que, mano a mano con Díaz, definió débil en lo que era el 1-1 cantado.
El partido se interrumpió nueve minutos por falta de ambulancia, y cuando se reanudó, a los pocos segundos nomás, Chávez armó una monumental jugada sacándose varios hombres de encima, habilitó hacia la derecha para la entrada de Sproat y éste mandó un centro perfecto que capitalizó, ante una inexpresiva defensa, Asenjo para el 2-0. Otra vez sopa.
Más allá de la diferencia, el partido era de ida y vuelta. Lechner tuvo la gran chance para el empate a los 21’ y nuevamente el palo lo dejó con las manos vacías. Pero un minuto más tarde Pedrozo asistió corto para la rápida entrada del pibe Molinas que le dio de primera contra un palo para el merecido descuento. En la siguiente jugada Crucero acarició la igualdad pero el arquero Ríos tuvo una intervención magistral para enviar la pelota al córner. Lo mismo sucedió segundos más tarde, esta vez ante una definición de Olivares de pique al suelo.
Se olfateaban más goles en la fresca tarde de Adrogué.
Cuando se cumplía el tiempo regular de la primera parte, Delio Ojeda perdió una pelota de manera infantil, Chávez ganó en velocidad y encarando al arco le dejó servido el gol a Asenjo, que con el arco libre sólo tuvo que empujarla para estirar ventajas.
Crucero pagó ser una moneda de doble cara. Los rivales no le perdonan una y en el arco rival no le otorgan tantas facilidades.
En la última del primer tiempo llegó el gol que permitió encarar el complemento con algo de escepticismo: Olivares le dio con mucha rosca a un tiro libre y la colgó de un ángulo para el 2-3.
Crucero dependía de sí mismo. De sus aciertos y de sus errores. Cuando más tenía sobre las cuerdas a su rival, Ojeda fue a dividir en las alturas con Asenjo, hubo choque de cabezas y la pelota le quedó en los pies a Chávez, que definió como los dioses para sentenciar las aspiraciones del Colectivero.
Pico sumó peso ofensivo con los ingresos de Sotelo, Ledesma y Chironi, pero Brown apretó los dientes, no cometió los horrores defensivos que sí cometió su rival y así se aferró a un festejado triunfo, más allá del descuento de Sotelo sobre la hora. Chironi tuvo la última chance con un bombazo de larga distancia, pero Ríos se vistió de héroe y consumó el éxito local.
Brown sumó por novena ocasión consecutiva y se mete en la conversa; Crucero sigue pagando con el peor precio sus interminables errores defensivos.

Opinión
“Jugamos bien, sentimos que era un partido para llevarnos algo, pero fue el peor partido en defensa. Lástima porque los cuatro goles fueron horrores defensivos nuestros”
Miguel Salinas. DT de Crucero

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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