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Salto al vacío

Cuánta irregularidad envuelve a Crucero. Cuesta explicar cómo en cuestión de unas pocas horas el equipo pasa de ser un equipo solvente y explosivo a otro anodino y desalmado. Una semana te ilusiona y en la siguiente te bajonea.
Lo que está claro es que todo lo bueno y lo malo que hace el Colectivero partido a partido tiene más que ver con lo mental que con lo futbolístico. Porque es la misma idea con los mismos intérpretes. Pero los resultados nunca son los mismos.

Ayer, en el marco de la 10ª fecha del torneo de la Primera B Nacional, Crucero mostró la peor cara de su irregular versión y perdió 2-0 frente a Atlético Paraná en Santa Inés.
El conjunto dirigido por el Indio Ortiz se llevó a la capital entrerriana tres puntos casi impensados. Porque al Decano le alcanzó con muy poco para conseguir su primer triunfo en la tierra colorada. Su gran mérito fue aprovechar la muy larga siesta que durmió el local y con dos pelotas paradas hundió las ilusiones de un Colectivero que venía agrandado por el muy buen partido que le había hecho al puntero del torneo hace sólo cuatro días.
Pero de alteraciones psicológicas está hecho este Crucero. Indudablemente. Porque ayer tenía la enorme posibilidad de revalidar lo que había mostrado en los últimos tres partidos y no fue capaz siquiera de repetir un diez por ciento de lo que hizo ante San Martín, Douglas Haig y Dálmine.
Al 4-3-3 que paró Salinas le faltó fútbol, decisión y ambición. Demasiado si se quiere ganar. Incluso si la consigna es sumar, como se cansa de decir el técnico.
El dibujo táctico que plantó en cancha el cuerpo técnico esta vez no funcionó. Dujaut y Méndez, que rindieron muy bien por derecha e izquierda en Campana, ayer intercambiaron posiciones. Y pasaron desapercibidos. Castro, dueño de una zurda envidiable, por momentos jugó por derecha. Tampoco anduvo. El criterio de Domínguez ayer brilló por su ausencia. Y así es difícil.
Menos si el rival de turno se anima y en la primera de cambio convierte, como sucedió a los 30’, cuando el central Alejandro Manchot fue a buscar por arriba y tras una pelota parada adelantó a la visita con un frentazo.
Ni el gol en contra despertó a Crucero. Todo lo contrario, envalentonó a la visita, que a los 42’, y con la misma fórmula aérea, amplió ventajas con un nuevo cabezazo de Gonzalo Cozzoni.
Peor no podía jugar Crucero. Así que el segundo tiempo algo mejor debía mostrar. Pero no. Pico mandó a la cancha a Iriberri, Perusatto y Molinas y el dueño de casa se multiplicó en centros y más centros. Monopolizó la pelota y jugó en campo contrario el Colectivero, pero esto no repercutió en una mayor efectividad ofensiva.
Con el solo hecho de estar bien paradito en el fondo le alcanzó y le sobró al equipo entrerriano para sostener la ventaja. Crucero, que claramente sintió el desgaste realizado en Campana, ayer tampoco estuvo bien de la cabeza. No estuvo fino ni en el tiro del final, porque Abel Méndez no la pudo meter ni de penal. Y el resultado fue el fiel reflejo de una noche para el olvido.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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