Carlos Méndez, un maestro en línea

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Tras 40 años de actividad, la Academia Internacional de Taekwondo ITF tuvo que adaptar sus clases a los tiempos de cuarentena y, como muchos de los deportes, lo hace de manera online con los alumnos con los que cuenta la institución dirigida por Carlos Méndez (8º Dan), pero su característica particular es que muchos de sus ‘discípulos’ viven en otros países y es una multitud conectada para aprender de su sabiduría.
Méndez también analizó las consecuencias económicas de esta pandemia y contó que va a luchar para seguir adelante con su pasión por este deporte.
“Las clases de manera virtual nos dan la posibilidad también de conectarnos con alumnos de toda la provincia y los que están en otros países del mundo como en Bélgica y Canadá, que se van enganchando, incluso con la diferencia de horario y se sacrifican igual. También hay personas que viven en Buenos Aires y cuando nos conectamos somos un montón”, compartió contento Méndez.

En la actualidad son dos las plataformas más requeridas para tener conectadas a muchas personas al mismo tiempo, como zoom y timeline.
“Me conecto con el teléfono y nos sumamos a la plataforma, está bueno porque así le veo la cara al chico y ellos a mí e interactuamos y hasta les puedo corregir. También les mandamos tareas prácticas y teóricas, pero no muchas porque ya desde las escuelas los están saturando”, explicó.
Si bien el aislamiento obligatorio transformó la forma de llevar adelante la enseñanza en general, la AIT ya venía proyectando realizar clases de manera virtual y la pandemia adelantó los tiempos de este plan.
“Hace más o menos dos años que veníamos pensando en dar también clases virtuales de taekwondo online por el hecho que a la gente le cuesta trasladarse al lugar de práctica y cada vez tienen menos tiempo, entonces les es cómodo practicar en sus casas, pero nunca pensamos que por una enfermedad tendríamos que hacerlo. Nos apuraron los tiempos y tampoco teníamos otra forma de seguir trabajando”, observó Méndez. & titulo &
Para el sagium, con esta situación habrá que adecuarse ya que no hay un período concreto para volver a una sala presencial. “Para mí va a seguir así por un lapso largo porque lo último a lo que le van a dar importancia va a ser un gimnasio, porque hay cosas más importantes para abrir primero. Hasta que se normalice todo va a pasar un tiempo y es peligroso el tema del virus, pero la tecnología nos permite seguir trabajando a medias, pero seguir trabajando al fin”.

Mantener la fuente de trabajo
Méndez fue de los primeros en sumarse a esta movida de dar herramientas a los alumnos, y por otro lado, generar también ingresos ya que muchos instructores son sostén de familia y su única ganancia es a través de los gimnasios que hoy se encuentran cerrados.
“Antes de la cuarentena obligatoria me junté con un abogado y un médico, analizamos la parte legal y médica y mi idea era que los alumnos dejen los bolsos en el gimnasio y que practiquemos afuera en una plazoleta y me dicen ‘no, porque los estás exponiendo al dengue’; entonces dije ‘bueno, dentro del gimnasio, pero bien separados’ y me dijeron que no era conveniente porque si uno estornuda y no llega a taparse bien la boca, el virus viaja varios metros. Entonces esas ideas no eran buenas y bueno, cerramos antes de la cuarentena obligatoria y yo estimo que si no impacta tan fuerte se podrán abrir los gimnasios después del invierno, pero no sabemos qué va a pasar”, reflexionó.
Y luego analizó la situación económica que arrastra este parate. “Tuve que buscarle la forma y generar ingresos para poder pagar los gastos del gimnasio que alquilo y también tengo dos empleados, pero estoy decidido a hacerlo todo, si tengo que vender mi auto para mantener el gimnasio lo venderé ya que es el capital que tengo para poder invertir. Y en general estamos preocupados porque no sabemos qué va a pasar con nuestra profesión y yo dentro de todo tengo otro ingreso porque soy contador y trabajo en el tribunal de cuentas y eso me salva, pero tengo alumnos que son solamente instructores y pienso en ellos, es angustiante”.
La academia cuenta actualmente con 200 instructores en la provincia y Méndez calcula que con el tiempo la mitad va a dar clases de manera virtual.
“Y por lo pronto hay que aguantarse todo porque lo principal es la salud, lo otro se va a recuperar de alguna manera. Acá -en Misiones- todavía no caemos y sufrimos lo económico, porque por suerte no tenemos muchos enfermos y no se vive en forma directa sino más por las noticias; entonces hay que ver cómo le hacemos frente a esto y yo estimo que en estos meses todas las actividades van a adecuarse a prestar su servicio de manera online”.
Entereza y convicción al gran maestro le sobran, sus inicios en el 79 fueron con sólo cinco alumnos y hoy cuenta con cientos en toda la provincia, para él es una lucha más y esta vez está más acompañado que nunca.

Fuente: Roxana Ramírez, El Territorio.

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