Que de la mano de Badaracco…
Si algo reinaba antes de la primera final de ayer, en el autódromo posadeño, era la incertidumbre de cara al peso que tenía sobre su Clío Tulio Badaracco, quien con lo hecho durante el fin de semana largaba desde adelante y con la mente pensando en dar la alegría a su gente, aunque sabiendo que atrás tenía rivales de jerarquía.
Pero la confianza y el buen trabajo dan sus frutos, más aún cuando se conoce el asfalto a recorrer. Por eso, el posadeño salió a la pista confiado en lograr el objetivo.
Si bien tenía detrás a pilotos que pelean el campeonato, como Adrián Pipkin, Enrique Hanna Abdallah y el líder del certamen, Adrián Percaz, el Misiones Racing Team armó un auto con 30 kilos de lastre bien distribuidos, y éste bancó en la largada. La cuerda la tomó el local, quien inmediatamente se escapó en el liderazgo de la Final de la Clase 2.
Con 16 vueltas por delante, el misionero sabía que debía darle la alegría al Rosamonte, a ese autódromo que agrupó a gente de todas partes de la provincia. Entonces no desentonó, se concentró y fue sacando más ventaja a medida que los giros iban siendo menos.
Con la punta en casa, sólo quedaba esperar que Badaracco no cometiera los errores típicos de la presión, pero no hubo nada anormal; Tulio se escapó cada vez más, encontró el rendimiento adecuado del auto y siguió liderando sin inconvenientes. Atrás, la lucha era por el segundo lugar. Pipkin, Abdallah y por momentos Percaz se alternaron la segunda posición durante toda la carrera. El segundo escalón del podio cambió de dueño en innumerables ocasiones, con toques y polémicas incluidos, pero finalmente fue Pipkin quien hizo más méritos para llegar a lograrlo y quedar a cinco puntos del líder del certamen.
Adelante, todo era para el de la tierra colorada, quien una vez finalizada la Final, ni siquiera fue al sector de pesajes, sino que continuó por la recta principal y se entregó a la alegría de la gente, que ya había invadido el asfalto y se aprestaba a festejar con el ganador de la categoría menor, que días anteriores había manifestado su deseo de darle felicidad a sus coterráneos.
Así se compensó el trabajo de todos los integrantes del equipo, quienes llegaron a la séptima fecha sabiendo que la victoria era un objetivo cercano, pero mostrando cautela a la hora de realizar declaraciones.
Desde el viernes, Tulio fue el mejor, hizo bien las cosas y todo le salió redondo. Ni siquiera la rotura de su motor y la sanción de 30 kilos fueron obstáculo para la victoria del misionero.
Atrás, Fabrizio Pessino hizo una Final muy tranquila, largó cómodo y despacio fue tomando ritmo, hasta que las vueltas se completaron y el deseo de girar los tres días se hizo realidad. El Corsa se bancó bien y el posadeño cerró su fin de semana en el automovilismo nacional, en la 21ª posición.
Por parte de Juan Pablo Koch, el destino fue diferente. Como toda la séptima fecha, el Gol no respondió y si bien iba realizando una buena final, con recuperaciones de lugares entre sus méritos, se quedó faltando pocas vueltas para el cierre. Una vez más, a causa de la caja de cambios, que falló y lo dejó al margen.
Misiones tiene un ganador en la categoría menor del Turismo Nacional y ese es Tulio Badaracco. Ahora es momento de festejar y por supuesto, mirar para adelante; salvo que la actuación de ayer haya marcado un quiebre y la punta del campeonato haya quedado cerca.
La mejor batalla del TN en Posadas
La antesala fue demasiado, poco se podía exigir a la Clase 3 y sólo una buena actuación podía acompañar a la alegría que brindó la clase menor, en primer turno, a los misioneros. Y así fue, porque en la mayor estaba Carlitos Okulovich, que con una gran final completó el podio e hizo delirar de alegría a los misioneros.
La batalla que se desató en la carrera definitoria fue una de las mejores vistas en la temporada y el ganador fue Josito Di Palma, que logró un merecido triunfo luego de varias series ganadas y falta de suerte en las finales de las fechas anteriores.
Muy atrás en la largada, demasiado para la condición de local que ostentaba, Okulovich trató de adelantarse y en su propósito fue retrocediendo hasta quedar 13º. Pero en Posadas, con su gente, un auto sin kilos y la punta del campeonato en su poder, definitivamente no podía regalar puntos en su circuito.
Las largadas de ayer no fueron buenas para Okulovich, como sí se presentaron para Luis José Di Palma, quien salió adelante y se escapó en soledad, sin dar posibilidades a Ignacio Char, Bodratto Mionetto y cualquier otro rival que quisiera copar el 1.
Carlitos remó desde el fondo, en un trabajo compartido con Crispín Beitia (Focus), el otro misionero en la Clase 3, ya que Claudio Viana no pudo presentarse por una intoxicación. Entonces los dos misioneros se ayudaron el uno al otro, como si compartieran equipo, aunque lo único que compartían era la pasión por darle una alegría a su gente.
Retrocedieron, se adelantaron, se tocaron, rozaron a otros, mordieron pianos y finalmente redondearon un trabajo espectacular para las poco más de cinco mil personas que se acercaron hasta el Rosamonte.
En la primera vuelta hubo cambios, buenos para Beitia, que quedó noveno y malos para Okulovich, que cerró 14º el primer giro.
De ahí en más, la última carrera del fin de semana se tornó peleada, con muchísimos toques y abandonos.
En la octava vuelta hizo su aparición el pace car a causa de los autos que iban saliendo de pista y dejando sus marcas de aceite en el asfalto. Josito, por su parte, se escapaba y los del segundo pelotón trataban de seguirlo, alejándose cada vez más de los misioneros, que aprovecharon la medida de seguridad y se unieron en un solo grupo.
La salida del auto de seguridad dejó a Okulovich séptimo y a Beitia noveno, posiciones que mantuvieron buena parte de la carrera, hasta que también se tornó áspera para ellos y volvieron a retroceder.
En el noveno giro, ya eran 20 los autos que habían abandonado y el podio se veía lejos para los dos locales. Pero nada estaba dicho y volvió a salir el auto de seguridad, esta vez en la 14ª vuelta.
Convicción y talento, dos cualidades que se unieron en el momento justo para Okulovich. La salida a la recta de largada se transformó en el punto fuerte. Allí encontraba el mayor rendimiento, allí la esperanza de cada hincha del local se acrecentaba y el piloto no decepcionó. A cuatro vueltas del final, se lanzó por la parte de adentro y nada pudieron hacer ni Boero, ni Piumetto ni Mionetto Bodratto, que sólo observaron el paso del obereño por la parte interna.
Pero la segunda colocación no duró mucho ya que en la entrada a la primera curva se pasó y volvió a quedar cuarto.
Recuperación y podio
Luego de estar segundo por poco tiempo y volver a caer, Okulovich tuvo que recuperar. Y lo hizo sin problemas, se adelantó en la pista y en la última vuelta seguía cuarto, pero la carrera terminaba enfrente de la calle de boxes, por lo que antes de la curva cero ganó la cuerda y se encaminó a completar el podio, desatando, de paso, la locura de todos los presentes. Crispín Beitia también redondeó un buen resultado: el posadeño no desentonó y festejó el noveno puesto, merecido por el hecho de haber terminado la final más accidentada de la temporada.
El Turismo Nacional pasó por Posadas, dejó imágenes imborrables y la sensación de revancha tuvo su merecido. Esta vez sí hubo misioneros en el podio. Y en las dos categorías.
Fuente: territoriodigital.com
