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El automovilismo sobrevivió otra temporada


Toda la alegría de Canapino tras ganar la Copa de Oro de TC en la última fecha que se corrió en San Nicolás (Foto Corsa)

Contra viento y marea el automovilismo argentino pudo completar otro ejercicio. Hay que destacar cómo la actividad se mantuvo en un delicado panorama económico con un año que arrancó con un dólar a 18/20 pesos y terminó en casi 40. Todo en un marco de la ya conocida grieta institucional y dos televisoras que lejos de sumar, siguen restando. Con estos matices, que los motores no se hayan apagado es más que meritorio para quienes con tanto esfuerzo practican este deporte cada vez más caro.

A continuación, lo positivo y negativo de las categorías más importantes del país.

Turismo Carretera

Sigue demostrando que es la más importante, no solo por sus 81 años de historia, sino también porque es la única que no regaló entradas en toda su temporada y contó con un promedio de público de 30.000 personas. La Copa de Oro tuvo por primera vez a las cuatro marcas con chances concretas de lograr la corona en la última fecha. Allí, en una definición caótica y dramática, Agustín Canapino pasó de la derrota en su serie a la gloria en la final gracias a acertar con las gomas para lluvia. Eso le permitió al “Titán” ser segundo y retener el cetro, dándole a Chevrolet su tercer campeonato seguido.

Lo negativo de la categoría que preside Hugo Mazzacane fueron los 13 cambios al reglamento técnico. Las quejas de los usuarios de las cuatro marcas estuvieron a la orden del día.

Súper TC 2000

Fue uno de sus peores años. Arranque con tribunas generales vacías en Buenos Aires; un parque promedio de 23 autos; su ex presidente, Antonio Abrazian, dejó su cargo dos fechas antes del final y Peugeot se alejó al terminar la temporada. Aunque, sin dudas, la mala performance de los motores V8 fue el principal tema de discordia. “La única duda que tengo es que se me rompa el motor”, admitió el bicampeón Facundo Ardusso (Renault) luego de ganar los “200 Kilómetros de Buenos Aires”, penúltima fecha del certamen. El temor del santafesino antes de la definición en Córdoba no era para menos. Él y sus rivales directos padecieron roturas. Para terminar con el tema, Edgardo Fernández, flamante director deportivo, viajó a Europa para buscar nuevas plantas motrices. El camino elegido son los turbo 2.0 que no llegarán a los 400 caballos. En lo deportivo hay que destacar la labor de Ardusso y de Renault, que luego de 25 años logró retener un título de Pilotos. “El Flaco” de Las Parejas es un justo bicampeón: obtuvo cuatro victorias en 12 fechas. Arrancó bien, se cayó en la mitad del certamen, pero él y su equipo aparecieron en su esplendor al final.

Completo. Ardusso repitió el cetro del STC2000 y con él, Renault volvió al triunfo.

Top Race

Ratificó su estilo de automovilismo clásico con un campeonato regular, partidas con autos detenidos, carreras cuyo formato normal fue el de las recargas de combustible y las fechas de carácter especial con dos competencias. La primera variante ya es una marca registrada de la categoría espectáculo donde las escuadras deben hacer meticulosos cálculos para que a sus corredores les de la nafta hasta el final. Es un sistema no común en nuestro automovilismo, pero que resulta interesante y ha dado algunos golpes de escena.

Exigente. Franco Girolami llegó a la última fecha acechado por tres rivales.

Tuvo un certamen entretenido con tres pilotos que llegaron con posibilidades a la última fecha: Franco Girolami (Mitsubishi), Agustín Canapino (Mercedes) y Néstor Girolami (Mercedes), el más ganador del año con cuatro festejos. El podio global tuvo a sus integrantes separados por solo siete puntos al finalizar el campeonato. Los tres representantes de equipos diferentes. Para mejorar es el número de autos, donde en la mayor parte del año hubo 21 máquinas. “Me gustaría tener 25 coches”, reconoció su presidente, Alejandro Urtubey. Fue un buen año para el TR que, a falta de presupuesto para el ingreso de los “muscle cars” tipo americanos (cada uno cuesta 150.000 dólares), es buena su industria nacional con la que se defiende.

Turismo Nacional

Con su tradicional receta de autos sin cargas aerodinámicas, lo más parecidos a los de calle y motores originales, la categoría se sigue destacando. La Clase 3 tuvo un cierre para alquilar balcones. Con la inclusión de la victoria obligatoria para ser campeón, Leonel Pernía (Honda) logró al fin su primer título nacional. Ello fue clave para el “Tanito” ya que sumó medio punto menos que Facundo Chapur (Citroën), quien al adeudar el triunfo no pudo plasmar su tercera corona en la división mayor. El entrerriano y Pernía fueron los más ganadores del año, con tres éxitos cada uno. En tanto que la Clase 2 sigue siendo la mejor promocional nacional donde Nicolás Posco (Ford) fue su campeón anticipado, gracias a sus dos triunfos y regularidad en el resto de las fechas.

Turismo Nacional. Posco, en la clase 3, y Pernía, en la 2, los campeones.

Lo malo es la vuelta de “históricos” pilotos que al no tener presupuesto para seguir en la división mayor, recaen en la menor, como el actual campeón Posco. Si el 2018 fue duro para todos, mucho más lo será 2019. Pero el automovilismo argentino sabe enfrentar crisis económicas. Sus dirigentes tendrán un gran desafío, aunque resultaría menos difícil si dejaran de lado sus diferencias y se unieran para mejorar la actividad.

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