El llamado a todos los estamentos a reclamar un proyecto serio impulsado por los dirigentes y levantado por todos para llevar a una completa reestructuración estructural de nuestra Liga Nacional, motivó al sitio especializado www.pickandroll.com.ar a reflexionar sobre los beneficios que podría traer aparejado un acuerdo económico con el Estado, similar al logrado por el fútbol y, ahora, el automovilismo.
Es el momento adecuado y debería actuarse con rapidez, dice Pablo Tosal ([email protected]).
No tratamos de ser pretensiosos desde el título de esta nota sino directos, concisos y poder meternos de lleno en el tema: estudiar y luchar por la posibilidad que el básquet llegue a la mayor cantidad de hogares posibles en la Argentina y se reformule la estructura de nuestra competencia. ¿Es posible?
Sin ningún tipo de ánimo de hacer una apreciación de orden moral o política, podemos afirmar que este gobierno que encabeza Cristina Fernández de Kirchner, y en correlato de la idea empujada por su marido fallecido, el ex presidente Néstor Kirchner, tiene una mirada sobre el deporte profesional muy conveniente para los estamentos involucrados en el deporte.
La motorización de la idea del “fútbol para todos” y posterior puesta en marcha abrió como una caja de pandora las posibilidades a que otras disciplinas se sumen a esta realidad. Con un único requisito: el deporte que reciba las preferencias del gobierno para quedar bajo su manto protector debe tener una razón política. El fútbol la tiene y ahora el automovilismo también.
Como se sabe el básquet es el segundo deporte en la Argentina por cantidad de federados. Como deporte en conjunto por oposición también es el segundo en la preferencia de los argentinos (3 categorías profesionales y 45 partidos en todo el país por fin de semana) no obstante los que leemos esta nota, los de siempre, sabemos que lejos estamos de un segundo lugar en la preferencia mediática. Un puñado de tenistas de relativo éxito y mucho marketing, el propio automovilismo con seguidores pasionales y su parafernalia de sponsorización (de la que hablaremos más adelante) y un creciente vóley a partir de una concepción moderna del deporte profesional, ocupan similares o mejores lugares en la grilla de los medios de comunicación.
¿Entonces es sólo eso? ¿Pelear por un “Básquet para todos” para que se vea en todos lados?. Obviamente que no. Esa sería apenas una de las batallas de esta guerra.
El contrato que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) firmó con el gobierno es fabuloso, no sólo porque se asegura un dinero que antes no ganaba, sino que se comprometen como “socios” en las ganancias. Es decir hoy el Gobierno le asegura al fútbol 800 millones de pesos mientras que si existiera un peso de ganancia por arriba de esos 800 se repartirían 50 centavos para cada uno. Eso es un contrato brillante a favor de la AFA. Pueden leerse la resolución oficial en www.boletinoficial.gov.ar y buscarla como “Decisión Administrativa 221/2009”. El contrato no se lee allí pero Pick and Rol tuvo acceso.
El automovilismo tomó la iniciativa y fue por más de lo que recauda, más pantalla, más todo y también llegó a un resultado óptimo. La noticia es que “El TC rescindió el contrato de TV con el Grupo clarín; es el paso inmediato al acuerdo con el Gobierno para que la categoría más popular desembarque en la pantalla pública, a cambio de $ 380 millones por cuatro años” según menciona la edición de ayer del diario La Nación.
Presten atención porque en referencia al básquet (al menos en esta idea que presentamos) no se trata de salir de la pantalla de TyC Sports, sino del contrato que el básquet tiene con Torneos y Competencias.
Si en términos naturales podríamos afirmar que el interés del básquet representa el 10% del fútbol en la gente, los dirigentes deberían luchar por un contrato con el gobierno de 80 millones de pesos anuales (el del TC es de 95 millones anuales). Hoy el contrato que la AdC tiene con Torneos es de casi 13 millones por año.
Si se tratara simplemente de la posibilidad que los clubes armen sus equipos, aumentado los salarios de jugadores y técnicos con el dinero del gobierno, no cuenten conmigo porque yo me bajo de ese bondi.
La Liga Nacional es una competencia jerarquizada en lo deportivo y deficiente en lo estructural. Conseguir el dinero para pagar sueldos fue la zanahoria que han perseguidos todos estos años los dirigentes. Y ya sabemos que el que está ocupado en sobrevivir difícil es que pueda progresar.
Tanto que se lo menciona a León Najnudel en tema de la Liga Nacional muchos se olvidan que el notable León reclamaba a gritos en el año 1994 un siguiente paso ineludible para nuestra liga “la construcción de escenario dignos de esta competencia”. La materia quedó pendiente y aún florecen grietas en muchas partes más de la estructura.
Ahora surge esta posibilidad inédita, increíble y que como toda oferta se irá en el primer viento de cambio. Parece haber un cartel luminoso que dice: “ahora o nunca”. La Liga puede atarse al furgón de cola de una política gubernamental generosa para el deporte profesional y dar un salto cualitativo en su estructura.
Discutir si dos o tres extranjeros, juveniles de 21 o 19 años, plantillas de 9 o 10 mayores, son puntos importantes que tienen que ver más con la competencia y desarrollo de valores jóvenes que a la ecuación económica. Y esto se hace con plata. La discusión urgente es otra, es más profunda y desde ya mucho más comprometida.
Si existiera un “Básquet para todos” la llegada de un dinero “diferente” debería estar acompañado de responsabilidades “diferentes”. El primer punto sería brindarles a los propios jugadores comodidades para ejercer su profesión, con estadios que tengan aire acondicionado en verano y calefacción en invierno, vestuarios dignos, ingresos al estadio diferenciados del público, traslados acordes a las distancias recorridas. La gente también se vería favorecida por nuevas comodidades para ver básquet profesional.
El segundo punto es: aumento del patrimonio del club. La mayoría de los clubes de Liga Nacional que hace 20 años que compiten en las dos principales categorías de nuestro básquet siguen alquilando las casas de los jugadores que contratan temporalmente. Es un buen negocio para las inmobiliarias pero pésimo para los clubes. Ahorrando 50 mil dólares por temporada en 20 años deberían al menos haberse comprado 10 casas como patrimonio del club.
Tercero: Los jugadores profesionales de nuestra competencia (por los cuales ya hemos pedido mejoras para ellos) deberían entender este proceso como un mejoramiento para las generaciones futuras. Así como existe el excelente programa TAP (Transición al Profesionalismo) que el propio Luis Scola se encarga de alimentar, hay mucho más para trabajar en las categorías menores. En principio cada club debería ser responsable de un proyecto serio de reclutamiento, donde se les provea a los chicos de todo lo necesario para su alimentación, educación y cuidado acompañado de su crecimiento deportivo. Buenos y seguros lugares de alojamiento para fomentar el reclutamiento de valores jóvenes. Detectar talentos y altura en todo el territorio nacional es obligatorio para nuestra competencia y esto deberían hacerlo los clubes.
Un cuarto punto razonable es: ante mayor ingreso de dinero mayor distribución de pauta. Toda vez que se pueda presentar una competencia con lugares dignos, que no se juegue con 50 grados a las 20:30 en un gimnasio, que haya un espectáculo de entretiempo para la gente, que sea un motivo de alegría y no sólo de resultado deportivo ir a la cancha se debe comunicar claramente a los medios masivos. Hablo específicamente de comprar espacio en los lugares que se crean convenientes, acompañado de una política de Marketing “agresiva”. Es un ejemplo a seguir el trabajo del rugby en tal sentido.
Aquí vamos a hacer un stop para contarle a la gente un problema del cual el básquet no puede salir: nuestro deporte no tiene sponsorización genuina. Es decir, el polo en la argentina moviliza un target de público definido, el rugby es similar y en tales circunstancias encuentran un nivel de sponsors acorde a la gente que captura.
Lo mismo pasa con el automovilismo, pero con una ventaja decisiva a su favor: tienen como sponsors cautivos a los lubricantes, naftas, automotrices, empresas de neumáticos, repuestos de autos y maquinaria para talleres. Todo esto representa un sub mundo que el básquet no tiene. Apenas se puede mencionar a marcas de zapatillas que muchas veces se privan de publicitar demasiado cuando no logran “stokearse” al sufrir trabas en la aduana y no pueden siquiera satisfacer la demanda interna (a diferencia del Tenis y el running las zapatillas de básquet no se hacen en la Argentina).
En tal sentido, el público del básquet se encuentra también en el fútbol o en el vóley y el deporte número uno de nuestro planeta se lo fagocita todo. Y es lógico, si yo tuviera por ejemplo una fábrica de alfajores elegiría el fútbol y no el básquet o el vóley para comunicar mi producto. Es por eso que hemos llegado a que los gobiernos provinciales sean el mejor sponsors de los clubes de básquet que están en la Liga Nacional.
Y acaso esto sea una esperanza para el proyecto que se debe presentar ante el gobierno nacional. Si los gobiernos provinciales encuentran en el básquet un modo genuino de comunicar gestión deportiva de un modo masivo a la gente, la experiencia es transferible a la nación. Sólo que los interlocutores no pueden ser los dirigentes de clubes porque a la plana mayor de nuestra política poco le importa quienes son los presidentes de cada club, sino que deben ser los propios gobernadores de Santiago del Estero, Formosa, Chaco, Corrientes, etc los que deben “fogonear” la idea. Y el plato fuerte serían las estrellas de nuestra Generación Dorada.
El brutal ejemplo que dio Andrés Nocioni aceptando jugar sin seguro en un club de liga generó un revuelo importante en lo mediático. Si Manu Ginóbili, Luis Scola, Carlos Delfino (con cargo de embajador deportivo marca país) golpean a los medios de prensa nacionales con su intención de un “Básquet para todos” el efecto político es inmediato.
La política es así, no atenderá la buena intención de un dirigente pero si el peso de la opinión pública a través de un representante genuino como puede ser un integrante TOP de la “Generación Dorada”.
Después de 140 líneas y 1660 palabras que lleva la nota mencionaré el tema de la televisión. En todo proyecto de marketing el impacto de la TV es el recurso número uno en la apuesta de la comunicación, salvo para la empresa Adidas que en el último mundial de Fútbol Sudáfrica 2010 solo pagó pauta por Internet a nivel mundial.
La salida del contrato con Torneo y Competencias no debería significar necesariamente la salida de la pantalla de TyC Sports. En absoluto. Sería complementario. Se pueden pasar algunos partidos por canal abierto (aunque sea uno por semana) y luego seguir por la misma señal que acompañó el crecimiento de la liga. La necesidad de más horas de programas de básquet es evidente como también una producción con más dinero para (por ejemplo) hacer una previa de una hora antes de cada partido.
En cierto modo hay un proceder de los dirigentes de clubes muy parecido al gatopardismo. Sobre todo de los clubes dominantes. Ya nadie reclama nada en la AdC ni genera o gestiona fervientemente en el deseo de mejorar, se conforman con mejorar sus clubes. La Liga avanza por inercia.
Un proyecto sostenido por una voluntad gubernamental de apoyar al deporte profesional no puede esperar. Los jugadores se verían beneficiados, los dirigentes, el público, la prensa, los árbitros, todos los estamentos deberían reclamarlo.
Fuente: Pablo Tosal, en twitter @pablotosal
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1 comentario
Muy interesante nota pero todos sabemos que esto de «para todos» es solo la pelea contra Clarin, la plata del futbol se esfuma y los estadios siguen siendo un desastre con estructuras de mas mas de 50 años, el automovilismo lo mismo con autodromos impresentables, incluyendo el de Posadas, el problema pasa por eternizar dirigentes incapaces: grondona; Biazzi, Valdovinos y la furura rereelecion de Cristina, la plata esta es cuestion de no robarla.
gracias