Tras un primer cuarto dubitativo, el “rojinegro” afianzó su postura, mejoró en ofensiva y consiguió la victoria inicial (88-74) en la serie de repechaje, que otorga el segundo y último ascenso a la Liga Nacional de Básquetbol. Mañana, vuelven a jugar en La Bombonerita.
La temporada arrolladora de San Martín de Corrientes en el Torneo Nacional de Ascenso sufrió un duro golpe con la derrota ante Estudiantes de Concordia en la final. Por eso ayer, el “rojinegro” tenía una prueba de carácter por delante con el partido ante Quilmes de Mar del Plata, en el inicio de la serie repechaje y la aprobó con creces al imponerse por 88-74.
De esta manera, tomó ventaja en la definición del segundo ascenso a la Liga Nacional de Básquetbol y mañana -desde las 20 y por TyC Sports Alternativo- buscará ampliarla cuando vuelva a enfrentarse con el “cervecero” en La Bombonerita, estadio de Boca Juniors, donde trasladó su localía por la sanción que le aplicó la AdC tras los hechos de violencia en su reducto post título de Estudiantes.
Sólo en el primer cuarto San Martín se mostró dubitativo, como si el cimbronazo que significó la quita de la localía y el traspié con Estudiantes hiciera mella aún en los jugadores. Quilmes lo aprovechó para ponerse 18-11 arriba y tomar impulso.
Pero un parcial de 13-2, con los “bombazos” de Iglesias y Carnovale inyectaron de confianza a San Martín, que calibró la mira y empezó a producir mejor en ofensiva. De hecho, se nutrió más por su eficacia en triples (8/17 en la noche, el 47%) que por los tiros de dos puntos (22/51, el 43%).
Así, se hizo dominador del desarrollo, también con James haciéndose notar en el duelo interno con el refuerzo foráneo de los marplatenses, Gastón Essengue, 21+6 rebotes. No obstante, el gran dominador de la pintura fue el “rojinegro” Iván Basualdo, quien se despachó con 19 tantos y 10 recobres.
La diferencia se estacionó en 15 puntos y aunque Quilmes acortó sobre el cierre a dos posesiones, la victoria “santa” no corrió riesgo.
Escenario atípico
San Martín de Corrientes tuvo que mudar su localía a La Bombonerita, en Capital Federal, por la sanción que le aplicó la Asociación de Clubes (AdC) ante los hechos de violencia generados en el último partido en el “Fortín Rojinegro” en detrimento de Estudiantes de Concordia. Fue un escenario atípico el estadio de Boca Juniors, que lució “cerrado al público”.




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