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Los rebotes de la vida

los ZandomeniLa historia siempre muestra tal vez una cara de la moneda: la del éxito, la de estar jugando con un equipo de primera siendo una promesa. Pero detrás hay un camino duro. Un chico de 17 años viajando desde los 15 por distintos clubes, saltando de escuela a escuela y adaptándose al mundo que eligió por esa pasión llamada básquetbol, algo que heredó de su padre Miguel.
“No es fácil dejar a la familia, a los amigos, uno siempre extraña”, se sinceró Franco Zandomeni, que se sumó hace un mes y medio a San Martín de Corrientes, plantel que milita la Liga Nacional y en el que el posadeño busca de a poco tener esos minutos con los gigantes de básquetbol.
Franco es aún adolescente pero se expresa como si tuviera 40 aunque resaltó que aún necesita “los consejos” de su papá Miguel, que sabe de este recorrido y lo ayuda a transitar estos momentos clave para la motivación.
Miguel fue uno de los grandes protagonistas que tuvo Luz y Fuerza en el TNA y la Liga Nacional, allá por el ‘95 y 96’ y sabe que la vida haciendo picar la naranja no es fácil pero la pasión puede más.

“Al principio me costó bastante al comenzar de nuevo, esta vez en Corrientes, pero después con la carga de la pretemporada, que es muy fuerte en la Liga, uno ya no tiene tanto tiempo y se va adaptando”, explicó.
Es que el misionero venía de jugar en Sionista de Paraná, Entre Ríos, primera parada fuera de casa a sus 15 años tras su partida de su querido Tokio para desarrollarse en su ascendente carrera y como el show debe continuar… la vida del básquetbolista hoy lo traslada a la Capital del Sapucay.

Las valijas y los cuadernos
Esto implica también que sus estudios van donde vayan sus sueños y ya terminando el secundario, está en quinto año, comenzó a estudiar en el Centro Cultural Correntino para así dar por sellado esta etapa de su escolaridad.
“Uno a los 15 años no sabe muy bien dónde está parado, de pronto tampoco ver seguido a la familia y amigos pesan, pero fui encontrándome con otra realidad. Después, con el pasar del tiempo en Paraná me sentía como en casa, estuve año y medio allá. Así que cuando ya tenía mi nueva vida, mi nuevo grupo de amigos y empecé una relación, tuve que armar de nuevo las valijas”, expresó.
Desde este año Sionista, que esta temporada perdió la categoría, decidió dejar la Liga Nacional y ahí “comenzó la charla con mi papá para ver qué hacía, y como San Martín tenía interés, firmé con ellos y estoy contento. Me tratan perfecto y saben bien lo que hacen”.
Además, Kaco, como se lo conoce, también desde las inferiores supo ganarse convocatorias a las selecciones argentinas y lograr el subcampeonato sudamericano en U15, como un tercer puesto en el Premundial U16.
“Son cosas diferentes pero lindas también y todo suma. Ahora también voy a jugar la semifinal con San Martín, en mi categoría, en U17, en el Argentino de Clubes que se va a jugar justo en Oberá así que voy a volver a casa unos días”.

¿Cómo es para un juvenil sumarse a la Liga?
Con el paso de los entrenamientos voy sintiéndome mejor. Hay que ir ganándose un lugar primero en los entrenamientos, porque no es fácil estar entre esos ‘monstruos’. Para los más chicos es a prueba y error. Cometés uno y te sacan, yo aún estoy luchando por jugar unos minutos (San Martín lleva recién dos partidos jugados en la Liga Nacional que va desde septiembre a mayo).

¿Qué aprendiste al jugar con referentes?
Primero que todo que son buena gente, te observan, te marcan las cosas que están bien y mal y uno se va nutriendo de su experiencia. También la pretemporada fue dura, era entrenar todos los días, jugar y meter gimnasio, pero ahora ya con los partidos la carga fue bajando.

¿Cómo fue para tu familia que a los 15 años te fueras de casa?
Para mi mamá (Ivonne) no fue fácil, soy el más chico de mis hermanos así que si bien ya se adaptó ahora siempre que puedo voy algún fin de semana largo. Mi papá ya sabe cómo es esto pero tampoco creo que debe ser fácil tener un hijo chico lejos, pero es lo que elegí.

¿Pedís consejos a tu papá Miguel, que ya supo jugar la Liga Nacional?
Sí, siempre. Él está muy contento e imagino orgulloso (risas) me recomienda cómo actuar ante diferentes situaciones, a tener paciencia porque yo quiero todo ya y es un proceso a largo plazo. No es fácil estar sentado en el banco tampoco y son cosas que uno tiene que vivir para aprender.

Estuviste en los JJ.OO. de Río de Janeiro, ¿cómo fue la experiencia?
Fue muy linda. Vi el partido de Argentina-Croacia y lo que me gustó mucho es ver a la gente y la despedida de los grandes, como Manu Ginóbili y Nocioni; eso fue también un momento único.

Para culminar, ¿cúales son tus motivaciones en el básquetbol?
Mi sueño máximo es estar en la NBA, pero ya bajando a lo más próximo es llegar a tener la titularidad en la Liga Nacional, algo que no es fácil pero es para lo que trabajo todos los días.

Fuente: El Territorio.

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