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“Debemos volver a desarrollar políticas deportivas serias”

Juan José Bidarra, voz autorizada en el básquet misionero, demanda mayor participación del Estado en materia deportiva y apuesta por un trabajo en conjunto para seguir creciendo.

Juan José Bidarra. Entrenador de básquetbol

Como tantos otros formadores de futuras generaciones de deportistas, Juan José Bidarra pasa la mayor parte de su vida inculcando valores, promoviendo el compañerismo y fomentando la buena educación.

Con más de 20 años dedicados a la enseñanza del básquetbol, Huevo, como lo conocen en todo el ambiente provincial y nacional, no oculta la importancia que significa contar con “una política de Estado” en materia deportiva en Misiones y, autocrítica mediante, reconoce que “el problema está en nosotros, los grandes; y no en los chicos” que se inician en cualquier actividad recreativa.
Bidarra es actualmente entrenador de Tokio en el Torneo Federal masculino de Básquet, dirigió a OTC, con el que logró un ascenso, Regatas de Corrientes, Acción de Sáenz Peña, Córdoba de Corrientes y hasta obtuvo un subcampeonato con Sacachispas de Encarnación. Tras siete años de ostracismo logró poner a Misiones en los Campeonatos Argentinos de Selecciones y formó una camada que hoy sigue sus pasos. En la tierra colorada es sinónimo de básquet. Sus pergaminos, su filosofía de trabajo y el reconocimiento de sus pares así lo demuestran.
Justamente ese reconocimiento le permite hablar sin compromisos, ponderar y valorar lo bueno y, mejor aún, cuestionar y criticar aquello que falta por hacer para que Misiones pueda estar, sin ir más lejos, a la altura de Chaco y Corrientes, provincias que, gracias al apoyo del Estado, rápidamente se acomodaron en la elite deportiva.

¿Cómo ves actualmente al básquetbol en Misiones?
Hubo un crecimiento deportivo en la provincia en los últimos años, porque nos ganamos el respeto a través del trabajo, sobre todo con las selecciones, y crecimos en formativas, pero todavía nos falta mucho, sobre todo en la parte de infraestructura, y se hace muy difícil cuando hay tan poco apoyo privado.
Hay señales que entusiasman, como el caso de El Coatí y Tirica (Eldorado), que con mucho esfuerzo están haciendo estadios nuevos, pero estamos muy lejos de Corrientes, por ejemplo, donde el Gobierno inaugura más de 25 estadios con el único objetivo de que las canchas se llenen de pibes; esa mentalidad es muy positiva y permite crecer, nosotros no estamos en ese nivel.

¿Qué nos hace falta para llegar a ese nivel?
Políticas de Estado. Corrientes cambió en estos últimos años, Chaco siempre tuvo el apoyo fuerte destinado al deporte. Acá no lo tenemos, pero si no hay políticas de Estado y no hay una caja fuerte, una plata grande, se hace todo muy difícil y cuesta mucho. Muy poca gente se involucra, el empresariado apoya poco, no hay una costumbre ni un estímulo; necesitaríamos tener una política como la que tiene Chaco o Corrientes, si hay dinero destinado al deporte las cosas serían diferentes, es una lucha muy desigual. Es para el deporte la plata, nosotros no pedimos otra cosa más que eso, necesitamos una política seria. Primero la educación y después, muy cercano, la práctica del deporte, deberían ser las principales políticas de Estado.
En Misiones no se le da tanta importancia a este deporte en este sentido, pero nuestra dirigencia tampoco lleva adelante una política para presionar a los gobernantes de turno aprovechando el crecimiento que el básquet viene mostrando y que tiene a toda una generación de chicos moviéndose en Misiones.
Nuestra Liga Provincial de clubes es muy competitiva y sería muy bueno subsidiar a los clubes o en todo caso subsidiar el torneo para que los clubes puedan utilizar sus ingresos en otras cuestiones.

Así las cosas, ¿cómo se ‘bancan’ los clubes?
Es difícil. Hay una carencia a nivel país de dirigentes y esto se suma al poco apoyo de los empresarios, muy pocos se involucran. En el básquet son muy pocos los que asumen el rol de dirigentes, más que nada son esfuerzos de padres que asumen el rol de dirigentes; los que están involucrados son todos padres, sin ellos los clubes no podrían sostenerse.
A Tokio, por ejemplo, jugar el Provincial en formativas le sale arriba de los 100 mil pesos, sobre todo por los costos de transporte; sin el esfuerzo de los padres y el trabajo de las subcomisiones no se podría lograr. Yo veo la zona Sur, Santa Fe y Córdoba, por ejemplo, y hay grandes grupos de trabajo; acá se nota la falta de compromiso, muy poca gente quiere trabajar, muchos critican y pocos trabajan; nos pasó en el Torneo Federal, en varios clubes hay equipos de trabajo de 10, 12 personas, en esa zona la gente está muy comprometida incluso cuando se hacen y se venden rifas, siempre se recauda.

Los chicos llegan a una determinada edad y privilegian los estudios por sobre el deporte, ¿cuál es la política de los clubes en estos casos?
Nos está pasando. Cuando el chico llega a una cierta edad privilegia el estudio, y es normal. Nosotros también sabemos cuáles son las prioridades. Deberíamos ir a la periferia y apostar a buscar chicos de bajos recursos, que son los chicos que vienen con mayor hambre en todo sentido; acá en el club hay una buena filosofía: a los chicos que se los recluta se les exige estudiar una carrera terciaria.
Hay que estimular a los jóvenes a través del deporte, así van a tener más compromisos que los chicos que ya tienen organizadas sus vidas, siempre hablando en el plano amateur; hay que apuntar a los chicos que están por afuera de las cuatro avenidas, pero el Estado tiene que acompañar sí o sí, porque sabe que los clubes no son entes recaudadores; la ropa, los viajes, las camisetas son caras.

En este sentido, ¿cuál es el estímulo que aportan las escuelas primarias?
Yo soy muy crítico en este punto. Hay que poner profesores especializados en las cátedras de Educación Física en las escuelas primarias, como tienen los americanos: un especialista en fútbol, otro en básquet, en rugby, en todas las áreas; los profesores de educación física hoy son polifuncionales y muchos chicos a veces se aburren y no logran motivarse; creo que con profesores especializados vamos a levantar el nivel.
Sé que Marcelo Caso, en Oberá, trabaja de una manera impresionante en atletismo y forma chicos muy preparados, sabe trabajar y sabe estimular, el chico aprende a hacer deporte en la alta competencia y a eso debemos apuntar todos.

¿Hay algún proyecto general a nivel provincial para trabajar y bajar línea de manera conjunta?
Deberíamos juntarnos los entrenadores y bajar una filosofía, tener el mismo pensamiento, yo creo que lo tenemos en líneas generales. Hay muchos entrenadores jóvenes que tienen ganas y quieren trabajar por una causa común; estaría bueno trabajar en conjunto por el bien del básquet.

Pese al poco apoyo privado y del Estado, ¿conviene que Tokio siga jugando torneos nacionales con todas las complicaciones que ello representa?
Es importante que Tokio siga compitiendo y que se mantenga en el Torneo Federal o que algún día pueda jugar el TNA; todo lo que sea espejo de los chicos es importante y te permite crecer. Es una gran alegría saber que Tokio puede seguir jugando, pero entramos con un equipo modesto, con muchos pibes y sabemos que vamos a pelear los últimos puestos.
Cuesta buscar sponsors en estas condiciones, pero por suerte hay algunas personas que creen en el trabajo y sobre todo en el futuro de los pibes. Posadas no tiene hoy una Asociación, está prácticamente a la deriva, la Federación Misionera también tiene sus problemas, pero te vas a los barrios y ves que los chicos quieren practicar el deporte, el problema me parece está en los grandes, que son los que le tienen que dar la competencia para que los chicos puedan mejorar su nivel.

¿Cómo se le explica a un chico de entre 8 y 14 años estas dificultades extradeportivas?
Los chicos entienden. Nosotros siempre les remarcamos que no vean todo por los resultados. A los chicos hay que decirles la verdad, no mentirles. Ellos entienden, saben que en pocos años van a ser las futuras generaciones y tratamos de estimularlos más allá del momento que estemos atravesando. Al no tener más a los referentes, como Castaño, Fulquet, Pozzer y  Hillebrand, entre otros, le damos posibilidad a los chicos de 20 años, atrás de cada chico está el futuro del club, la historia del club, nuestra filosofía es hacerles entender esto y por eso el Tokio es una gran familia.
Hablaste del compromiso de los padres, pero en muchos casos los clubes pasan a funcionar como una guardería. ¿Lo sienten así?
Es verdad. Hay padres que dejan al chico en la escuela y no saben quiénes son los profesores y los entrenadores, no saben lo que pasa dentro del club y después cuando llega la hora, tocan la bocina del auto y lo vienen a buscar, sin siquiera bajarse del coche. Esa gente no se involucra y no es la gente que va a sumar para el progreso del club. Poniendo plata no se solucionan los problemas de los clubes. Sí se solucionan con ideas y proyectos concretos, no con personas que usan al club como guardería, lamento decirlo pero es una realidad. Pero por suerte son los pocos, la mayoría se compromete y por eso las categorías formativas del Tokio son muy competitivas.

Está claro que los clubes son un segundo hogar…
Con mucho respeto lo voy a decir, pero los clubes pasaron a ser templos, iglesias. Los chicos en los clubes están muy contenidos y cuidados, si se hace un censo se verá que no hay chicos que fumen, por ejemplo, todos están alejados de la noche, de la bebida alcohólica; se valora mucho la amistad, el hecho de compartir, para jugar al básquet hay que ser solidario, eso es fundamental. Yo sé que tengo un compromiso con este deporte que tanto amo y cuido.

¿Tanta dedicación tuvo un costo en algún momento?
Sí. Hasta no hace mucho mi hijo me veía todo el día en el club y me pedía que deje de viajar tanto. Me reclamó un tiempo para que lo vaya a ver, para que esté con él, hasta que una vez me lo dijo llorando y tomé real consciencia de que debía acompañarlo. A partir de ahí lo tomé de otra manera. Ahora él se siente muy bien y me di cuenta que es fundamental para un chico el acompañamiento de los padres en aquello que les apasiona.

¿Notás que algunos padres buscan la ‘salvación económica’ cuando inician a sus hijos en la práctica deportiva?
En el básquet hay muy pocos casos, pero rápidamente les hacemos bajar a la tierra y les explicamos cómo es el tema. Lo más importante es formar buena gente. Enseguida se nota en el grupo cuando un chico viene formado o preparado de otra manera y hay un rechazo total. A veces el padre está con esa idea más que el propio chico, pero acá se viene a compartir, al menos en los primeros años. Después, cuando son más grandes, se habla de la responsabilidad.

Formar a un chico no es lo mismo que entrenarlo…
En muchos casos el entrenador es un formador, porque hace de padre, de amigo, de psicólogo y tiene que ejercer un poco de todo. Por eso creo que están muy mal pagos.
Hay chicos que son violentos, que no trabajan tranquilos, o chicos sumisos que no se adaptan, es todo un proceso y el entrenador debe ver todo el conjunto, bajarle los decibeles al chico violento inculcándole el compromiso, y al sumiso darle mayor participación, hacerlo sentir importante; a cada uno hay que darle la posibilidad de crecer, el deporte le va formando el carácter, pero es clave el acompañamiento del formador.

¿Es probable que surja un nuevo Finito Gehrmann en Misiones?
Por el crisol de razas que hay en Misiones yo creo que puede volver a aparecer un Finito, alguien de 2,15 metros en esta zona, tiene que haber; tenemos una deuda los entrenadores en esta búsqueda, porque las selecciones U15, U17 y U19 tienen una carencia bárbara de altura.
Lleva esfuerzo trabajar con los chicos grandes, pero son los que te suben el nivel; tenemos que saldar esa deuda, acá también tenemos que bajar una línea entre la dirigencia y los entrenadores y apostar a formar gente alta, no sólo buenos y rápidos jugadores; hay que pensar a futuro.

¿Sos optimista de cara al futuro del básquet misionero?
Y… tengo que ser optimista porque quiero lo mejor. Pero debemos volver a desarrollar políticas más serias, está faltando seriedad, nos tenemos que sentar todas las patas de la mesa y apuntalar a tal camada y empezar a desarrollar a partir de ahí, hay una luz importante entre los que juegan en Primera y los que les siguen los pasos; hay que empezar a darle cabida a los chicos más jóvenes; tengo que ser optimista por naturaleza, cuando algo empieza siempre empieza bien, pero mucha gente abandona, no hay una constancia y termina una persona manejando el asunto, y no se puede solo. Pero igual tengo esperanza y fe en que vamos a crecer.

El perfil
• Juan José Bidarra
Apodo: Huevo
Nacimiento: 05-02-1966
Esposa: Sandra
Hijos: Juan Ignacio (13) y Priscila (11)
Clubes: Dirigió a Tokio, OTC, Regatas de Corrientes, Acción de Sáenz Peña, Club Córdoba y Sacachispas (Encarnación). También entrenó a la selección misionera en varios Campeonatos Argentinos
de Mayores y juveniles.

Por Gustavo Hollmann
deportes@elterritorio.com.ar

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