«

»

Imprimir esta Entrada

La vida a los golpes

Dar y recibir. Las jóvenes promesas que se inician en el boxeo explotan sus tensiones arriba del cuadrilátero (Foto: Sixto Fariña)

Dar y recibir. Las jóvenes promesas que se inician en el boxeo explotan sus tensiones arriba del cuadrilátero (Foto: Sixto Fariña)

No perdieron la inocencia de su juventud. Maduraron en lo mental, se fortalecieron desde lo físico y se plantearon objetivos en el mundo de los golpes. Inspirados seguramente en los referentes mundiales que dio este país (Luis Firpo, Pascual Pérez, Ringo Bonavena, Carlos Monzón, Maravilla Martínez, la Tigresa Acuña, entre otros), varios misioneros se inclinaron hacia el boxeo como medio de vida, tanto de sufrimiento como de satisfacción.
Jóvenes promesas del pugilismo local, como José “Waly” Mareco, los hermanos Jorge y Simón Paredes, Agustín Peralta y Agustín De Melo, boxeadoras ya instaladas en el mundillo femenino, como Juana López o Claudia Garrido, o entrenadores que no descansan en sus esperanzas de formar nuevas figuras, como Gustavo González y Rubén Verdún, explican los motivos que llevan a cada uno de ellos a incursionar en este planeta en el que los golpes son el común denominador. En el que se disfruta someter el cuerpo a un castigo intenso. Pero cuyo alto precio todos están bien dispuestos a pagar.

Casi siempre asociamos el boxeo con un deporte de salvajes a los que les gusta ‘fajarse’, pegarse, lastimarse. De hecho, siempre ha sido un deporte asociado a las poblaciones más deprimidas. Nada más lejos de la realidad, ya que en los últimos tiempos se está poniendo de moda su práctica, ya que es una buena manera de ejercitar el cuerpo, eliminar tensión y, aunque no lo parezca, divertirse.
La gran mayoría de los que irrumpen en los gimnasios proviene de familias humildes. Conocen mejor que nadie aquello de que ‘uno se forma a los golpes’. Saben como muy pocos el verdadero significado de las palabras voluntad, esfuerzo y pasión. Desconocen el temor, los miedos y las dudas, y buscan construir sus propias historias arriba de un ring.
Tanto para los que se inician en la actividad para bajar de peso como para aquellos que tienen grandes aspiraciones, para los que sólo quieren divertirse o para los formadores de futuras promesas, el boxeo es su cable a tierra. Las siguientes historias así lo demuestran.

Bajó 40 kilos, se hizo profesional y sueña con la corona mundial

Juana “Taraguy” López comenzó a entrenar para sentirse mejor físicamente, pero la pasión por el boxeo invadió su mundo. Hoy lleva invicta dos peleas como profesional y se ilusiona con peleas internacionales.

Juana “Taraguy” López (Foto: Sixto Fariña)
Los guantes no vinieron de herencia, su mundo antes de conocer el boxeo no encajaba en un cuadrilátero, pero de a poco la adrenalina fue atrapando sus días y la meta de ser campeona mundial la desvela.
Tranquila, sencilla y vendándose las manos para empezar su rutina diaria, Juana “Taraguy” López (29) se toma un receso y detalla cómo su vida dio un vuelco inimaginable. En lo visible, hace cuatro años, su cuerpo alcanzaba los 92 kilos. Hoy, el entrenamiento le dio calidad de vida y la balanza marca 52 kilos y logró mejorar sus hábitos en un ciento por ciento.
Oriunda de Ituzaingó, Corrientes, Juana llegó a Posadas hace once años y desde los últimos cuatro se siente parte de una nueva ‘familia’, que la compone junto a sus pares del grupo de boxeo del Club Huracán, comandado por Rubén Verdún.
“Empecé boxeo como una actividad física, casi por casualidad, porque fui con una compañera a hacer defensa personal y para condicionarme físicamente, porque estaba con un tratamiento de alergia y subí mucho de peso”, recordó Juana.
Al principio eran pocos los que apostaban a su realidad actual, pero su tenacidad la llevó a ser una de las pocas boxeadoras profesionales que tiene la provincia, con dos peleas en su haber, ambas ganadas, y previamente ocho amateurs con una sola derrota.
“Al principio hacía boxeo recreativo, después fui creciendo y como desafío personal me propuse probarme y sentir qué era eso de estar arriba del ring, porque antes de esta etapa el boxeo no era parte de mi vida de ninguna manera”, reflexionó.
Ese primer momento de calzarse los guantes, dar sus primeros pasos para subirse al cuadrilátero y sentir que las pulsaciones subían, llenándola de adrenalina, fue una experiencia que marcó un antes y un después en la vida de una chica común, estudiante de ciencias económicas del interior, que encontró en el boxeo una pasión.
“Subí nerviosa pero me probé a mí misma, me fui bien y simplemente me atrapó. Hasta ese momento no había hecho mucho guanteo, ni simulación de pelea, habían pasado seis meses de entrenamiento pero sentía una confianza interna que me decía que iba a poder”, expresó Juana.
Y añadió: “El boxeo me llena completamente, siento que pertenezco a un lugar y formo parte de una gran familia”.
Por otra parte, echa por tierra el fantasma de la lesión que siempre da vueltas en el boxeo, en la lucha del deporte cuerpo a cuerpo y de la femineidad puesta en el tapete. “El miedo aparece, pero si uno sabe lo que tiene que hacer y cumple con las reglas, llega la calma y el disfrute. Lo que pesa más es la mirada del otro, del boxeo y la mujer”, comentó la correntina.
Pero luego, rápida como sus golpes, añade que “por suerte, eso va cambiando y cada vez somos más. También hubo compañeros que se resistían a guantear con una mujer, pero es una cuestión de acomodarse, y como vieron que hacemos todo exactamente igual, lo tomaron de otra manera”.
Además, Argentina tiene en su haber varias campeonas mundiales y eso hace que la mujer vaya ganando su espacio y se vaya instalando como protagonista. “Ahora recién se ven veladas con peleas femeninas de fondo, aunque la bolsa de dinero sigue siendo menos”, reconoció.
Por eso, en el ámbito nacional, su referente es Marcela “Tigresa” Acuña, quien tuvo que pelear, de manera literal, por un espacio para las mujeres y le costó seis años conseguir la licencia de boxeadora.
Por otro lado, está el prejuicio de la violencia. “En mi caso soy cero violenta, soy súper tranquila y hasta tímida, e incluso el boxeo me ayudó a regular un poco el carácter en ese sentido”.

El amor es más fuerte
La familia López está consciente de las horas de entrenamiento de Juana y de su preparación, pero a la hora de la verdad, cuando se encienden las luces y su nombre es presentado en una velada, los miedos aparecen.
“Siempre con nervios y con susto, pero me acompañan (risas). Mi pareja también está ahí al costado; él es profesor de lengua y literatura y ni hace actividades físicas, pero me viene a ver y me contiene”, señaló la boxeadora.
Pero hay alguien que sí lo padece: su papá. “Vino una sola vez a verme, en una exhibición, y a pesar de que mi mamá le explicó que era una exhibición, no pudo parar de caminar todo el tiempo”, recordó.

Preparar el semillero
Programando una carrera en ascenso, hoy los boxeadores comienzan a los trece años. También que el boxeo sea parte de la grilla en los Juegos Evita abrió el panorama para mostrar a las promesas en un ring nacional.
“Yo empecé tarde, a los 25 años, pero mi entrenador vio algo en mí, confió y yo no lo voy a defraudar. Pero si tuviera que decirle algo a los padres, es que manden a sus niñas, que no tengan miedo y a ellas les diría que se animen, que lo tomen como un desafío personal, que son capaces de realizar”, señaló.
El boxeo recreativo es favorable para todas las edades. En los niños, la parte aeróbica y lúdica ayuda al desarrollo físico y mental.
“Además, da un lugar de pertenencia, te modula el carácter y físicamente te libera del estrés. Además, el boxeo siempre estuvo relacionado con la marginalidad, como algo violento, pero es inclusivo, no elitista. No tenés que tener un club, un status, y es fácil de acceder; y me quedo con la frase ‘una hora de boxeo, es una hora menos en la calle’”, añadió Juana.

Una caída no es derrota
Ante la consulta de qué fue lo que más recuerda de su incipiente carrera, Juana, sin dudarlo, destaca que fue “la pelea que perdí”.
“Fue la tercera como amateur, estaba súper preparada, más que nunca, entrenaba doble turno, más la hora de correr, y subí muy confiada pero… (hace una pausa) me encontré con alguien que se plantó e intercambiamos golpes desde el principio hasta el final, ¡y perdí!”, recordó.
Pero sacó lo positivo de esa experiencia: “En ese sentido, esa pelea me hizo replantear cómo tenía que armar una estrategia antes de pelear y ser más cerebral, pero todavía por momentos se hace difícil pensar fríamente, eso marcó mi recorrido. Las derrotas tienen que servir para eso.”
Con los guantes puestos y a la espera de la última pregunta para sumarse al entrenamiento, Juana responde sobre su futuro y su sueño máximo en el boxeo: “Llegar a ser reconocida y poder alcanzar un título; estamos viendo la idea de pelear con Liliana Palmera, la campeona mundial, y la idea es tratar de llegar a medirme con ella; ojalá que la próxima nota sea cuando tenga el título”, redondeó sonriente y se fue a trabajar por su sueño.

 

Verdún: “El box no es para pelear, es para defenderse”

De chicos, mejor. “Lo que aprendés de chico no te olvidás nunca”, destacó (Foto: Sixto Fariña)

A los 7 años, Rubén Verdún tiró sus primeros golpes y desde ahí, llevado por su padre boxeador, se adentró en el mundo de los guantes y las campanas y ahora acompaña los sueños de sus pupilos en el Club Huracán.
“Aprender a acompañar los golpes es fundamental y te ayuda también en la vida. El boxeo no es para pelear, sino para defenderse”, explica Verdún, y sostiene que el deporte es sano y recreativo para los jóvenes.
“Los padres no deben tener miedo, tienen simplemente que saber con quiénes los mandan a entrenar, eso es fundamental, que los cuiden. El entrenador tiene que ser el padre, no se tiene que descuidar en nada. Inclusive más que un padre, porque no se puede equivocar y a veces los profesores no tienen paciencia y directamente lo mandan a pelear, por supuesto que se lastiman todo.”
Para Verdún, la edad ideal para iniciarse en este deporte sería entre los nueve y diez años, “siempre supervisados”.
“En cualquier deporte, lo que aprendés de chico no te olvidás nunca, pero si empezás de grande te cuesta mucho más”.

 

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

Enlace permanente a este artículo: http://www.deportesmisiones.com.ar/boxeo/2015/04/12/la-vida-a-los-golpes/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE