El presente obliga a pensar en el futuro. Aunque la ansiedad se controla, porque se sabe de estos vaivenes, que a veces complican un poco más de lo esperado, pero que siempre son sorteados con buena cintura para que el colectivo continúe en funciones.
El Pirá Pytá comienza a cambiar la cara, obligado por la suba de la cota de Yacyretá, con al anhelo de que en el mediano plazo el espejo de agua llamado Río Paraná cuente con un club náutico Clase A en la región. Claro que para ello aún falta, recién está en etapa de culminación los trabajos costeros de la Eby y luego vendrá la apuesta fuerte: darle forma concreta a la nueva fachada del club.
En eso están los dirigentes, quienes dosifican sus energías para que el club esté despierto todos los días a pesar de los constantes trabajos y algunas “incomodidades”, como ellos lo remarcan, máxime con la gran fiesta que se presentará este fin de semana: la Maratón Internacional 20 Horas de Pesca Variada y Embarcada con devolución.
“Estamos todavía desarmados”, soltó Héctor Ronchi, uno de los principales dirigentes de la entidad, quien graficó de la mejor manera el por qué de este esfuerzo para que el club no diluya su luz ante este escenario: “El tema es que te hacés una metamorfosis con la institución y siempre estás, es una cuestión personal”, dijo.
A pesar de las dificultades acompañan esta transformación con el convencimiento de que en dos años todo regresará a la normalidad. Sin embargo hay que bancar este momento, como lo explicaron Carlos Teibler, presidente del club, y el propio Ronchi: “Acá lo importante es que la gente que venga tenga la camiseta del club”, coincidieron.
Hace poco más de diez años comenzaron a hacer las valijas hasta desempacar en el predio actual. Primero debieron abandonar el terreno ubicado sobre la calle Tomás Guido para ubicarse en el anterior, con cota 76. Allí el objetivo era instalarse un par de años, aunque en total fueron diez hasta que se reordenó la actual etapa.
Con todo el movimiento, narraron que “estamos lejos de tener todas las comodidades, pero la gente se fue adaptando a todos los niveles de obra. Acá, volaba tierra, falta arena, todo avanza y van disfrutando paso a paso de lo que es la obra”. En ese sentido, Teibler fue claro al explicar la prioridad: “Lo que nos planteamos desde el inicio es mantener siempre el funcionamiento de la institución”, mientras que Ronchi también fue explícito con su observación: “Nunca” dejó de funcionar el club, “ni el momento más terrible cuando se produjo la tragedia (del Paraná, en enero del 2010)”, exclamó. El club prestó sus instalaciones “con el convencimiento de que una institución se debe a la sociedad y creo que la sociedad reconoce eso”, agregó el mismo dirigente.
Paso a paso
Para llegar al club actual hay que remontarse al 96, ocasión en que firmó un convenio en el que se estableció de qué manera se entregaba la propiedad ubicada sobre Tomás Guido. Teibler confió que “se cambió propiedad por propiedad” y que el paso restante fue “inventariar y darle valor a lo que teníamos allá: la pileta, los tinglados, los muelles y una parte de eso se ocupó para hacer un sector del club”.
Luego, una segunda parte se terminó de negociar el año pasado, circunstancia en que Yaciretá entregó el dinero para las obras. La Eby se encargó del tratamiento costero y puso el terreno en cota 84, 50. De ahí en más, de las restantes obras se encarga el club.
El presidente confió que el tratamiento costero está “casi terminado”, restan obras complementarias, como veredas, barandas, desagües, una calle aledaña, pero “las obras civiles, desde sanitarios, este salón, los galpones para las guarderías de lancha, el salón de uso de fiestas, el restaurant, corre por cuenta del club con el dinero que acordamos con Yaciretá”.
Precisamente los números también están resueltos: Yaciretá le indemnizó al Pirá Pytá con 990 mil dólares, “ese era el monto en todo concepto. Indemnización, más actualizaciones, más todo otro concepto. Han pasado más de diez, doce años. Con ese dinero estamos comprometidos”, esgrimió el titular del club. Aunque de inmediato surgió el interrogante: ¿les alcanza? “No”, dijo Teibler. “Todas las actividades van a crecer juntas. Si hay actividades que le falta un diez por ciento, le faltará a todas. Iremos regulando para que todos estén cómodos, porque las pretensiones del club son importantes. No ser mezquinos con las obras”, aclaró.
Para que no queden dudas, Teibler enfatizó: “Sabemos que el dinero no nos va alcanzar, pero va a quedar todo funcionando, van a haber cosas que vamos a sacrificar, pero todo quedará en la misma condición”.
La refundación recién arranca. Los dirigentes se muestran mesurados, aunque confiados ciento por ciento en que las cosas llegarán a buen puerto. Si no, qué mejor que las palabras de Teibler: “Este cambio iba a ser una bisagra para el club, los socios y la institución”, explicó para luego profundizar: “Toda la infraestructura que se monta acá, antes no se podía y aparejado acá también puede existir una bisagra con el cambio del tipo o del pensamiento del socio. Para nosotros va todo igual, por eso las actividades vamos a hacerla crecer igualitariamente”.
Ronchi se entusiasma y apuesta fuerte: “Vamos a tener la infraestructura para ser el mejor club náutico del nordeste”.
Con la tranquilidad de que institucionalmente están “saneados”, el 27 de noviembre el Pirá Pytá se vestirá de gala para celebrar los 75 años. “Estamos en perfectas condiciones y los socios responden enormemente, tenemos arriba de un 95 por ciento de cobranza. Eso indica que el socio hace su aporte”, reflejó Teibler, quien prefirió no aventurar respecto del estreno del nuevo club: “Tenemos objetivos claros, no pongamos una fecha, no depende de nosotros. El objetivo es cubrir todas las necesidades básicas y dar los servicios”, puntualizó.
Prioridad para que todos los deportes tengan su lugar
En todo momento los dirigentes del club resaltaron que cada deporte tendrá el espacio que se merece, en tanto que otro de los objetivos primordiales es que se mantenga la vida familiar que caracteriza al socio.
El área náutica se va a construir para todos los niveles, desde barcos y lanchas hasta las actividades sin motos como piraguas, kayaks y veleros, entre otros. Además, hicieron su aparición otros deportes en la provincia, como el windsurf o el wake board.
Además, se construirá un salón de usos múltiples, la marina para las embarcaciones; y se concretará una parte social y recreativa, sector en el que estará la playa y todas las actividades que no sean motor. Y en el acceso principal se encontrará toda la parte náutica, con una guardería náutica, el muelle y la marina donde estarán las embarcaciones.
Fuente: territoriodigital.com




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