«

»

Imprimir esta Entrada

Reflexiones de un triste final

En los últimos días Mandiyú dejó de ser noticia por sus resultados deportivos para pasar a serlo por la pelea dirigencial que hay. Están más preocupados por el sello que por el futuro del equipo en la próxima Reválida que afrontará.
Hace un tiempo atrás, en circunstancias similares presagiábamos “el comienzo del fin” ante el abandono de Jorge Abib de Textil Mandiyú y la idea de poner en la presidencia un hombre afín aparecía una asamblea paralela, un grupo de intrépidos trataba de quedarse con la conducción que otro pretendía ejercer en manos de otro. Así aparecieron algunos nombres que hoy son protagonistas, tales como Carlos Báez Dacunda, quien se proclamaba presidente tras una asamblea apócrifa y Abib, quien hacía 6 meses había dejado el club en manos de Jorge Terrile, peleaba legalmente la propiedad del hoy jugador de Primera división Aldo Araujo con Talleres de Córdoba.

Casi de la misma manera cerca de fin de año apareció una resolución de Personería Jurídica nombrando una Comisión Normalizadora presidida por Zarabia. Todo era raro, no habían transcurrido 20 días que las mismas autoridades destituidas cobraban de Lotería Correntina la última cuota del subsidio y finalizaba el torneo con el sabor amargo de un descenso, lo raro era que lotería pagó como si todo estaba en orden y Noya nombró una comisión como si nada estaba en orden, el poder político otra vez metía su pata en el deporte.
Por otro lado, Bruno Carlino se despedía del Deportivo Mandiyú dejando claramente sentada su posición de que nunca debería hacerse una fusión y asumía la presidencia José María Beigbeder empresario del medio ligado a la conducción del “albo” que le daba su propia impronta: aires nuevos y amenazas de pegar el portazo si Carlino desde afuera quería influir.
Una derrota en la final del Torneo del Interior del Deportivo y un Textil sin conducción y con el no del Gobierno de la provincia a financiar la campaña ante la no obligación de participar del Federal B, todo hacia ver en el horizonte y con la aceptación del poder político, por no decir que era una condición para recibir recursos, se asomaba una amañada unificación de los Mandiyú.
Zaravia de normalizador pasó del día a la noche a ser presidente de Textil y Beigbeder, como presidente del Deportivo, trabajaron junto a dirigentes liguistas y políticos dejando en el camino los días de las peleas entre Carlino y Abib, para ver quién era el verdadero dueño de Mandiyu, la otrora gloria de Corrientes.
Fue así que un nuevo Deportivo Mandiyú comenzó a transitar el Federal B, era todo desordenado, en el fixture y en el mismo Consejo Federal figuraba Textil Mandiyú, mientras en la Liga era Deportivo Mandiyú, todos miraban a un costado en pos de que renazca el glorioso “albo” hasta el mismo director de Personería Jurídica, Juan Carlos Noya, en una conferencia de prensa en la Liga Correntina le daba un marco de legalidad a esta desprolijidad, la pelota rodaba y los tropezones compensaban. Mandiyú una vez más en las primeras fechas peleaba por el descenso de la mano de Pablo Suárez y con la incorporación a la presidencia de Juan Igancio Igarzabal, cuñado de Beigbeder, vicepresidente Zaravia, secretario Báez Dacunda y tesorero José María Beigbeder.

Eran los mismos actores, pero ya con algunas por no decir muchas diferencias, una la continuidad de Suárez frente al plantel, fue así que el destino y un mediocre torneo hacen que se obtenga el ascenso, por entonces todo eran festejos, se lograba subir al Federal A, categoría años atrás perdida y las diferencias olvidadas, fotos con exjugadores dirigentes y con el mismo exgobernador Colombi, el actual intendente Tassano hacían pensar en el renacer de glorioso Mandiyú.
Pero todo quedo en esa foto, comenzó el torneo y con él las diferencia por la elección del plantel, del cuerpo técnico y del manejo de los fondos. Presuntas irregularidades en el manejo, denuncias de por medio, una mala campaña del equipo en la primera fase, con el fantasma del descenso azotando, y otra vez la pelea por el poder.
Hasta cuándo, pensábamos que el problema era de dos dirigentes, que nunca terminaron de ponerse de acuerdo y que estas caras nuevas cambiarían todo, pero nada de ello sucedió, cambiaron los actores, pero al final vemos que todo sigue igual.
Dónde quedó el sueño de la casa propia, un estadio que albergue a la hinchada del “albo”, que lo sigue a todos lados como dice sus canticos y no se arrea a un partido o al otro son del “albo” porque lo llevan en el corazón.
Nadie piensa en un plantel que en lugar de hacer una pretemporada con la sola idea de mejorar el juego para no descender, debe decidir entre dos conducciones una que conocía y otra que solo la vio cada vez que se tenían que sacar fotos.
Como reflexión final queda: esperemos que la cordura llegue a los dirigentes, sólo por el bien de Mandiyú y de toda esa hinchada que lo acompaña. No hay que olvidarse que Mandiyú no tiene un dueño, es de los hinchas, son ellos los que le dieron y dan vida a este club que trascendió más allá de las fronteras de la provincia, convirtiéndolo en un referente del fútbol del interior.
Que no vuelva a ser el comienzo del fin.

Fuente: diario Época.

Enlace permanente a este artículo: http://www.deportesmisiones.com.ar/destacados/2018/01/14/reflexiones-de-un-triste-final/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE