Noventa minutos es lo que dura un partido de fútbol. Pero en ocasión de un clásico, como el que disputarán el fin de semana próximo Central Norte y Gimnasia y Tiro en el Martearena, puede estar precedido por un tire y afloje entre los dirigentes de ambos clubes sobre el día en que se disputará.
Y en el marco de esta típica guerra de intereses, en la que ninguno quiere perder, por el lado del albo se tomaron revancha y se negaron a cambiar la fecha del partido (programado para el sábado) para el viernes, una devolución de gentilezas por lo que le había hecho Central a Gimnasia en la previa del clásico anterior.
La intención de los directivos cuervos es jugar el viernes por la noche, lo que complica a Gimnasia en el aspecto deportivo, teniendo en cuenta que tiene escaso margen de preparación tras el partido con Crucero del Norte, mientras que los de Hubert Piozzi vienen de tener fecha libre. Es por eso que la contrapropuesta de Gimnasia fue disputar el encuentro el domingo por la tarde, y en ese caso Central sería el damnificado, ya que luego deberá viajar a Sunchales para volver a jugar entresemana.
Y entre tantos desacuerdos, luego de varias reuniones, por el lado de Gimnasia decidieron anoche apoyar la postura para que el clásico se juegue el sábado, tal cual lo indica el programa original; aunque no se descarta que la Policía tenga la última palabra y reprograme este choque para el domingo, por cuestiones de seguridad.
Fuente: El Tribuno.




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