Bajo la suela

Bajo la suelaEn el fútbol, las leyendas urbanas se ligan y viajan unidas por los barrios, como queriendo contar sus sueños. Desde Zanja Soró, reducto de lo Quiroz, los Mancuello, los Franco o Lesiuk, donde una perdiz asustada vuela tras los pajonales de la cancha de San Juan, cuando la pelota embarrada le pasa rozando el nido, hasta el canto rodado de un Parque Adán que tiene sonidos de Yasy Yateré; y un camino angosto, que cruza de arco a arco, lleva a los gurises a la espesura del monte de guayabas, o tal vez a un chapuzón más abajo, en el viejo puente negro.
Juan Carlos “Chipi” Ríos, un morocho retacón, nacido en la mitad del siglo pasado, recorrió estos senderos con Víctor Hugo Romero y Abel “Taión” Recalde en la Escuela 106 o ante la atenta vigilancia de Don Tomás, con sus hermanos futboleros en la 238.
De andar pausado, Chipi ya de pequeño manejaba la redonda, tratando de propinar un sentido al juego, con especial devoción por asegurar el destino de la misma.
Fichó en la quinta de Jorge Gibson Brown donde jugó con Hugo Amarilla, Coqui Maciel, Roly De Andrade y Martos.
La colimba lo llevó a Buenos Aires: allí Chacarita Juniors y Temperley fueron sus clubes bajo bandera.
Volvió para integrarse a la primera del Verdirrojo junto a Villar, Morínigo, Ferrer, Juan Gómez, Chitón De la Cruz, Gringo Gutiérrez, Parra y Ramón Cuenca entre otros grandes jugadores.
Nunca descuidó los colores de sus clubes de barrio, con los cuales dejaba el corazón en el campo, ya sea en el Hogar y Selva, junto a Joselo y Luis Rodríguez, el Villa Flor que dirigía Juan Climaco Verón o Parque Adán con Violi, Narváez, Piriz, Lolo Alonso y el fenomenal Ramón Roberto “Tito” Noguera.
Fue campeón con Independiente en aquel equipo que integraban Juan Humberto Aguirre, Chiqui Salinas, Caio Benítez, Tato Flores, Dos Santos, Juan Domingo Garay, Joaquín Barreto, Talo Chemes, Medina y el potente delantero piposeño Corazón Bienvenido Lezcano, entre otros.
En el club Domingo Faustino Sarmiento de Villa Sarita compartió grandes momentos con jugadores de la talla de Andrés Avelino, Rafael Rivas, Mereles, Caballero, Baio Ríos, Maidana, José Rufino Rodríguez, Encina, Sanabria, Cantero, Moncho Villaba, Palma y Olmedo.
También jugó en Colonial de Cerro Azul junto a Julio Osorio, Moreira, los Velozo, Cabañas y el Negro González. Su último equipo fue Libertad de Oberá, donde también jugaron Chumpi Benítez y Lalo Garcete, Enrique Doelvers, los hermanos Cabral, Sotelo y Esteban “Chopa” Panasiuk.
Jugar simple, pausado, con temperamento, sin escatimar esfuerzos, Chipi tiene una frase a flor de labios que pinta las imágenes de su pensamiento futbolístico: “¡No empujen en la bajada!”, que significa ‘no me apuren, la pelota ya te va a llegar sana y salva’.
Así, con 62 años cumplidos, juntos a amigos como Miguel Alegre, sigue siendo el estratega de siempre, aunque sin la movilidad de otrora.

Fuente: «Buby» Fernández, El Territorio.

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