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Un histórico caudillo

Ramón “Papi” Recalde fue uno de los míticos jugadores del fútbol misionero. El “Gran Capitán” participó de los dos ascensos de Guaraní Antonio Franco al Campeonato Nacional.

A la izquierda, el Guaraní finalista del Regional 1979. Parados: Roque Briñócoli, Roberto Krausemann, Ramón Recalde, Carlos De Benito, Rubén Noguera y Sergio Pydd. Hincados: Pablo Ortiz, Pablo López, Oscar Segovia, Humberto Delpiano y Gabriel Ayala.

Desde las inferiores de Guaraní Antonio Franco y siendo muy joven, Ramón “Papi” Recalde participó en la época gloriosa de los “franjeados” en la década del ‘60, con siete vueltas olímpicas (1961, 1962, 1964, 1965, 1966, 1967 y 1968), alternando y aprendiendo los secretos del puesto. Era el eje del mediocampo, tirando paredes con grandes referentes como Carlos Agustín Martínez y Rodolfo Oscar “Cacho” Núñez, o trabajando en el sector de los volantes junto al inteligente Julián Noguera o el talentoso Samuel Sánchez, quienes hicieron escuela y al finalizar esa década dejaron paso a los más jóvenes. Fue allí que se fue consolidando ese juvenil elemento que terminó -ya a mediados del ‘80- como el principal referente de una exitosa camada de valores surgidos desde el propio semillero de la entidad de Villa Sarita.

Esa época tuvo a figuras de la talla de César “Patito” Brítez, Roberto Krausemann, Pablo “Toti” Olivera, Rubén César y Ramón Roberto Noguera o Ramón Donato Armúa. Aparecieron también Santiago Duarte y los encarnacenos Sinforiano César Giménez Díaz y César Aníbal Ayala, entre otros, quienes reemplazaron a esos “históricos” y pusieron en marcha el despegue de Guaraní hacia la consideración nacional.

Eso coincidió con la llegada de “Tito” Cucchiaroni en la conducción técnica de Guaraní en 1968 y comenzó a formarse el equipo que llegó por primera vez al Campeonato Nacional.

La visión de Cucchiaroni, luego de haber salido campeón del fútbol italiano con el Milan, enriqueció al fútbol misionero, que llevó a La Franja a lucirse en los enfrentamientos ante los equipos profesionales y logrando de esa manera el primer ascenso en un campeonato nacional.

En ese tiempo apareció la Copa Argentina y Guaraní llegó a derrotar a Lanús y Gimnasia y Esgrima de La Plata, aunque quedó eliminado por diferencia de goles. Además, en ese primer regional -en 1968- los “franjeados” derrotaron a Urquiza de Entre Ríos 3-1 y 1-1, para después quedar eliminados con Belgrano de Córdoba, tras igualar 0-0 en Villa Sarita y perder en Córdoba 3 a 2. Para esas instancias se reforzó con algunos valores locales, entre ellos Corazón Lezcano.

El segundo ascenso

Ya en 1980 Guaraní se reforzó con valores locales y allí aparecieron Sergio Pydd (Independiente), Carlos De Benito y Pablo López (Atlético Posadas), Luis Ricardo Fernández (Luz y Fuerza), Aníbal Enrique Ramírez (Huracán) y Luis Alberto Salazar (Mitre), quienes sumaron experiencia y Guaraní ganó la Zona 8 del Regional para luego disputar la fase decisiva. En la final cayó contra Cipolletti y quedó otra vez a un paso. Sin embargo, al año siguiente cumplió su objetivo y en esa campaña Recalde era el líder indiscutido.

“Papi” era el principal referente, el que ordenaba desde la mitad de la cancha, el que pegaba un grito si hacía falta o el que marcaba duro para recuperar la pelota, época en la que todavía se practicaba el 4-2-4, sistema en el que los volantes debían tener una notable capacidad de anticipo y ubicación para ordenar el sector, característica que no se observa actualmente en los volantes actuales.

De allí que el pueblo franjeado reconoció a “Papi” Recalde como el gran capitán de Guaraní y será recordado siempre como “el último caudillo”.

En 1981 Guaraní disputó 16 partidos, ganó 11, empató 4 y perdió 1, cuando ya estaba clasificado (contra Sportivo Patria, en Formosa 1-3). En esa época Guaraní era una aplanadora, convirtió 44 goles y sufrió 13 caídas. No extrañaban las goleadas a Rivera de Paso de los Libres por 5-0 y 4-1, a Central Goya 4-0, incluso a Mandiyú de Corrientes con un histórico 11 a 1, mientras que en junio de 1981 le ganó 2 a 0 a Biblioteca Mitre de Córdoba para lograr el ascenso, previamente dejando en el camino a Renato Cesarini de Rosario.

En ese certamen quedaron en el camino -en la final- Loma Negra de Olavarría, Atlético Tucumán, San Martín de San Juan y Deportivo Roca de Río Negro. Junto a los misioneros ascendió Huracán de Mendoza. Hasta los equipos con más renombres sufrían el juego moderno que ofrecía Guaraní en sus presentaciones, dende de la mano del uruguayo Pedro Nelson Chabay, trabajaba en el “pressing” ofensivo, dinámica y precisión para cruzar la cancha y quedar en situación de gol.

“Papi” Recalde era una pieza clave en la formación de aquel equipo del Regional, que en su primera etapa sólo se reforzó con Carlos Roldán en la defensa y el “Colorado” Juan Gauna entre los volantes. La base de aquella campaña estuvo conformada por Pydd; Briñócoli, Roldán, Rubén Noguera y Gabriel Ayala; García Paredes, Recalde-Gauna y Delpiano; Yegros, Ortiz y Ramón Noguera.

En el Nacional de 1971

A todo eso Guaraní también crece y llega al Nacional de 1971, tras los recordados encuentros decisivos frente a Atlético Concepción de Entre Ríos por 5 a 0 y el empate en Rosario, frente a Coronel Aguirre 2 a 2 y se prepara el equipo para debutar en la máxima competencia.

Esa fue la primera experiencia de Guaraní en Campeonatos Nacionales, cuyo debut fue nada menos que frente a los auriazules en su estadio de Villa Sarita, el 8 de octubre de 1971, cuando los visitantes se llevaron el triunfo mediante un gol de cabeza convertido por Roberto Rogel cerca del final.

Los misioneros alistaron a Santiago Duarte; Hugo Brauvano, Carlos Núñez, César Giménez Díaz y Daniel Villalba; Pablo Olivera y Ramón Recalde; Corazón Lezcano, Jorge Brítez, César Oscar Brítez y Ramón Noguera. Luego ingresaron Eleuterio Joaquín Barreto por Jorge Brítez y Rogelio Acosta por Tito Noguera. El técnico fue Julián Noguera, quien reemplazó a Tito Cucchiaroni, fallecido tres meses atrás (el 4 de julio de 1971).

Por el lado de Boca actuaron Sánchez; Suñé, Meléndez, Rogel y Ovide; Peracca y Orlando Medina; Ponce, Pianetti, Potente y Ferrero. El único cambió registró con el ingreso de Raúl Savoy por Medina. El entrenador fue el chileno Fernando Riera.

Fuente: Julio López, Primera Edición.

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