La Picada y Ex Alumnos no terminaron demasiado conformes. Tampoco muy decepcionados. Es que el 0-0, por la 3ª fecha de la zona 46 del Torneo del Interior, fue un premio y un castigo en la misma medida, y en definitiva el empate mantiene a ambos con ilusiones de clasificar.
La cancha de Atlético Misiones fue escenario de una obra teatral en la que los dos tuvieron el mismo rol protagónico, aunque uno en cada tiempo.
El Tren del Oeste, que en el debut había ganado en Apóstoles, buscaba su primer éxito ante su gente, pero chocó con un rival criterioso, de buen manejo y que en el primer tiempo contó con las mejores situaciones de gol, como un mano a mano que Rodríguez le tapó a Liesenfeld y un cabezazo de Fernández que quedó en las manos del propio Choco.
Con Miguel Comes como hombre cerebral, el conjunto obereño tuvo mayor claridad en los primeros 45’, aunque no lo pudo traducir en el arco de enfrente.
La Picada, en esa primera parte, prácticamente no pateó al arco de enfrente, aunque hubo un claro agarrón de Lezcano a Sánchez Ocaña dentro del área que ignoró el chaqueño Brillada.
En el segundo tiempo, con el lavado de cara que seguramente habrá traído la tormenta que súbitamente cayó en el barrio Tajamar, el Verde inclinó la cancha y fue merecedor de la apertura.
La cancha invitaba a intentar de media y larga distancia, y así lo entendieron Solís, primero, y Bernal, más tarde, aunque sus remates se fueron apenas desviado.
Así como Comes manejó los hilos del Exa en el medio, Gustavo Bóveda cortó y se ofreció como salida en el local, mientras que Fernández aportó su habitual cuota de sacrificio más que de fútbol.
Dentro de un trámite que cambió radicalmente de dominador, la chance más clara del complemento fue un cabezazo del mismo Bóveda entrando por detrás de todos que reventó el travesaño de Cuevas a los 37’.
Pero en la siguiente jugada, el fondo anfitrión quedó muy mal parado, el ingresado Marcos Damer tardó un tiempo para definir y Colman salvó sobre la línea lo que era triunfo obereño.
Un remate desviado de Petry sobre la hora fue la última emoción que dio el juego, que terminó por repartir y castigar en su justa medida.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




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