Federico Damus y su alegría por el gran cierre

Federico Damus y su alegría por el gran cierreLuego de acceder al PGA Tour Latinoamérica, Federico Damus destacó su mejoría y dijo que está preparado para ganar. También narró como se autoabasteció en el circuito
La naturalidad en sus respuestas fueron de la mano con su accionar en el circuito del Tour de las Américas de golf. Esa tranquilidad que ofrece Federico Damus en el diálogo, la llevó a cabo en el 2011, como si intuyera que el cierre sería con un broche de aquellos. Es que después de su última presentación en Chile, en diciembre pasado, el misionero terminó ese torneo en la segunda posición y se ganó el pasaje directo al PGA Tour Latinoamérica de este año -será la temporada inaugural-, que arrancará en septiembre y que constará de 11 eventos. “Tuve la suerte de haber jugado bien y me volví contento”, simplificó el Negro Damus.
El misionero arrancó como profesional en 2010 para “aprender”, y rápidamente tomó conciencia de que “es otra historia jugar como profesional”; por ello, este segundo año que pasó fue “sabiendo de qué se trataba”.
“A lo largo del año se nota una mejora progresiva, de principios de año hasta el final; y llegando a fin de año, en los últimos cuatro o cinco torneos estaba en el top cinco, top diez, estaba más preparado para quedar más arriba. Fue muy evidente el progreso, es lo que más contento me puso a mí”, explicó cronológicamente acerca de cómo se fueron dando sus pasos.
Ese segundo puesto en Chile, en el Abierto del Club de Golf Sport Francés, fue “mi regalito de Navidad, mi objetivo del año. Yo quería quedar dentro de los 40 del Tour de las Américas; faltando un torneo estaba 45 y me fui a Chile obligado a quedar entre los cincos mejores de esa semana. Porque para quedar dentro de los 40 necesitaba algo así como 2.500 puntos, que vendría a ser 2.500 dólares. Entonces, la única forma de llegar a ese dinero era quedar top cinco o mejor. Estaba muy condicionado, pero no me puse presión. En algún sector de mi cabecita sabía que tenía que quedar entre los cinco mejores”, reflejó el Negro.
Para llegar suelto al desenlace “trabajó” el tema de la presión, que se hizo presente en el Abierto de la República donde “venía cuarto, mucha gente, televisión, con fiebre. Ahí sentí los nervios y a la semana siguiente aprendí y traté de usarla a mi favor”, confesó.
Entonces llegó Chile, semana previa en la que “me sentí muy bien”, a tal punto que el sábado a la noche habló con Carla, su novia, y le dijo que iba a hacer una vuelta de 66 al día siguiente. ¿Qué pasó al día siguente? Llegó la vuelta prometida y Federico coqueteó con el título, ya que perdió en el hoyo desempate con el local Francisco Cerda.
“Estaba chocho, pero en mi cabeza siempre eran esos primeros 40 del ranking”, aseguró Damus, quien le da valor a las charlas con los seres afines cuando está en competencia. “Uno está afuera muchas semanas, y tenerla (a su novia) en la semana para hablar por teléfono, al igual que mi papá (Roberto), son esos cables a tierra. Por ahí querés charlar con los otros competidores y están en la misma que vos”, confió.
A principios de año, como no había sponsors, empezó a jugar con dinero prestado. Terminó la primera mitad del 2011 y por tres meses no iba a tener ningún ingreso, allí se planteó: “o dejo y me pongo a laburar o me voy a trabajar y consigo algún dinero. Y me fui a Estados Unidos (al The Maidstone Club en Nueva York) a trabajar de caddie tres meses. Con el dinero que junté, devolví a la gente que me prestó y me quedó para los dos primeros torneos. Con lo que ganaba, lo utilizaba en el próximo y así lo fui arrastrando. Y justo daba la casualidad que ganaba lo justo para el próximo. Y en el último quedé segundo y fue un alivio porque ahora tengo para arrancar”.
Licenciado en Administración de Empresas (especializado en finanzas y con un posgrado en marketing y otro en management), Federico mantuvo su beca en la Universidad gracias al golf, donde estuvo cuatro años en el equipo y el último como coach, con buenos resultados. “Con eso mantuve mi beca, era una gran ayuda. Estados Unidos me abrió muchas puertas, me permitió estudiar, competir en muy buen nivel, aprender a hablar un idioma perfecto”, resaltó.
Hoy la ambición es seguir la consolidación, pero para ello hay que contar con un equipo de trabajo, como lo explicó el propio Damus. “Hay jugadores que se pasan junio, julio y agosto jugando torneos, mientras que yo estoy trabajando. O sea ellos van al gimnasio, tienen su psicólogo, juegan al golf y yo estoy levantándome a las seis de la mañana a ir a trabajar. A nivel competitivo estoy dando mucha ventaja”.
Igual no se achica y apuesta a meterse en la conversación. “En enero de 2011 si me preguntabas ¿’podés ganar’? Te decía, ‘no sé’, porque no estaba preparado. Hoy en día te digo ‘sí’, porque ya le probé el gustito de estar ahí, sé qué hay que hacer en la primera página del tablero, estoy más preparado y más fuerte psicológicamente”.

Fuente: territoriodigital.com

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