«

»

Imprimir esta Entrada

El ascenso, una utopía

Crucero empató 1-1 con Chacarita y dejó escapar una de sus últimas chances de acercarse a la punta. Comenzó perdiendo casi desde el vestuario y salvó el invicto en casa gracias a Lechner.

Ya resulta redundante recaer siempre en lo mismo. Crucero llega mucho y no convierte y sus rivales le llegan poco y no le dejan pasar una. Lo viene sufriendo el Colectivero casi desde que comenzó el torneo.
Ayer, en la apertura de la 12° fecha de la Primera B Nacional, el Colectivero empató 1-1 con Chacarita en el Andrés Guacurarí, resignó puntos de local tras cuatro partidos en casa y quedó a lejísimos diez puntos del líder Talleres de Córdoba, que aún debe jugar.

Los primeros 45 minutos de ayer fueron una nueva muestra de ello.
A los 9’, Crucero quedó mal parado luego de intentar prosperar en campo contrario, el retroceso defensivo encontró las piezas desacomodadas y Maximiliano Casa, luego de un buen desborde por derecha de Menéndez, ajustició a Requena entrando solo por el sector derecho.
Fue casi lo único que hizo el Funebrero en 45 minutos. Porque después el Colectivero se hizo dueño absoluto de las acciones. Gáspari se hizo patrón en la zona media, Olivares condujo el andar ofensivo y Pedrozo lastimó con sus corridas.
Franco Coria tuvo la más clara con un frentazo débil que controló sin problemas Fernández, enseguida fue Pedrozo el que no pudo conectar bien un centro para que Siergiejuk defina y más tarde fue Tarrito Pérez el que mano a mano perdió el duelo con el uno.
Crucero utilizó bien las bandas y también sacó rédito en el juego aéreo, pero como viene sucediendo desde hace tiempo -y sigue siendo el principal problema a solucionar- la falta de puntería le pasó factura.
Rodrigo Lechner marcó el gol del empate pero el asistente invalidó correctamente por offside, y en la réplica el Burrito Rivero desperdició una inmejorable oportunidad para ampliar la diferencia en una contra no bien resuelta.
Pero evidentemente los rivales estudian cada movimiento del equipo de Salinas. Conocen sus puntos débiles y los explotan al máximo. Sólo aprovechan errores y con eso hacen negocio.
La salida de Olivares, lesionado, en el comienzo del segundo tiempo, conspiró contra las buenas intenciones de Crucero.
Porque desapareció esa cuota de fútbol que siempre intenta desplegar -en mayor o en menor medida- Maravilla y las expectativas del equipo parecían disolverse progresivamente.
Sin chances de progresar por abajo, la esperanza estaba en alguna pelota parada. La chance llegó a los 26’. Castro le dio con rosca en un tiro de esquina, Rodrigo Lechner se llevó a todos por delante en el salto dentro del área chica y con un frentazo bajo tuvo su merecida revancha.
El envión anímico infló al Colectivero por algunos segundos. Inmediatamente después del empate, el recientemente ingresado Leandro Páez pudo haberse vestido de héroe pero perdió el mano a mano con Pedro Fernández, un arquero oportunista pero bastante limitado.
Chacarita perdió sus fuerzas y a Crucero tampoco le sobró demasiado. Los arrestos individuales no pudieron torcer la historia y el 1-1 fue cosa juzgada. Como las chances de pelear el ascenso.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

Enlace permanente a este artículo: http://www.deportesmisiones.com.ar/opinion/2016/04/16/el-ascenso-una-utopia/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE