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La gimnasia artística crece entre los varones

Seguros de sí mismos y dejando frases para reflexionar. Los misioneros Joaquín Giménez, Martín Lucero, Germán Tykal y Juan Gabriel Paulus Gómez, recientes representantes en los Juegos Nacionales Evita, forman parte de ese grupo selecto de varones adolescentes que realizan gimnasia artística y lograron quebrar con su pasión esa barrera del prejuicio de un deporte realizado en su mayoría por mujeres.
Mucho se habla de ganar espacio por parte de las chicas en diferentes disciplinas deportivas pero en este caso y de la mano de Federico Molinari, destacado en las anillas representando a la Argentina a nivel internacional, la gimnasia tomó otra dimensión y los chicos compartieron qué es para ellos este deporte de gran exigencia y de beneplácito para los ojos de cualquier espectador.
“Mucho tiempo me avergonzó decir que yo hacía gimnasia por ese tema de que me decían ‘vos hacés danza’ o ‘ah ya sé, bailás’ y hasta me molestaban en el colegio”, explicó Juan Paulus Gómez, uno de los gimnastas más destacados de la tierra colorada, que reside en Eldorado, y entrena en el Gym Art, a cargo de Daniel Silvero.

Juan compite en cuatro modalidades de gimnasia, en nivel 3, sub 16, en suelo, paralela, salto y barra y su concentración, en cada una de sus presentaciones, es de excelencia; por ello aclara que para sortear esos prejuicios en sus inicios es clave “sentirse seguro de uno. Hago lo que me gusta y lo que piense el resto no importa”.
Esa lucidez la traslada en cada elemento y su destreza en la barra para terminar de manera perfecta, en muchas de sus salidas, hace que el público que tal vez vea por primera vez la gimnasia artística se sorprenda, porque ve ‘volar’ a los atletas con unas piruetas aptas para pocos mortales, tras mucho tiempo de entrenamiento.

Palabras mayores
“Cuando les contaba a mis compañeros que hacía artística me decían ‘pero eso es re fácil’; pero cuando ven a alguien enfrente hacer esas piruetas te empiezan a respetar”, sumó su voz Germán.
Justamente Germán, Martín y Joaquín, son el tridente que representa al Eiga, de Posadas, y realiza sólo la modalidad suelo, apoyados en lo que les enseña Javier Chávez, quien fue su acompañante en los Evita. El grupo tuvo tuvo como coordinador a Walter Ríos, del gimnasio Sagitarium.
“La gente que no sabe lo que es artística, les llama mucho la atención porque es como un circo; hacemos verticales, caminamos con las manos y eso sólo es lo básico”, complementó Joaquín.
En tanto los tres coincidieron cuando el carismático Martín sentenció: “No me importan los demás puedo hacer danza o lo que sea porque es mi vida y no la de los demás. Él único que sabe si es feliz haciendo algo es uno”.
Y agregó que “el mayor juez que puede existir es mi mamá, su opinión es la más importante para mí; aunque capaz yo termino todo doblado una pirueta, para ella soy el mejor”, tiró el posadeño para risas de todos.
Para las familias de los chicos al comienzo tampoco fue fácil aceptar que el deporte conlleva riesgos, como todos, y que se podrían lastimar intentando alguna pirueta pero “después se dan cuenta que uno aprende paso a paso las cosas básicas y es muy raro lesionarse”, dijo Martín.
Al ser consultados si ven la diferencia que aún existe entre la cantidad de damas que realizan la disciplina y los varones, comentaron que “cuando hay torneos, por ejemplo, son 60 chicas y 20 varones pero se van sumando de a poco los chicos. Es un deporte que necesita de mucha fuerza física y mental así que alguien que ve gimnasia no va a decir que es sólo para chicas”.
Los cuatro empezaron por distintos motivos a entrenar en gimnasia artística. Juan, nacido en Alemania, se inició jugando en una cama elástica junto a sus hermanos y luego, a su regreso a Eldorado a los 11, vio que podía seguir haciendo destrezas en el gimnasio; Martín probó todos los deportes y encontró en la gimnasia su pasión; en tanto Germán y Joaquín fueron convencidos por su hermano y un amigo, respectivamente.
En cuanto a la disciplina en sí “lo que parece fácil cuesta y mucho” coincidieron. Por eso no “miro lo que hacen los otros; hay chicos ya muy avanzados pero no me dejo impresionar, yo sólo tengo que superarme a mí”, explicó Martín.

El guiño de un olímpico
Y en este marco pudieron ver en acción en Mar del Plata a Nicolás Córdoba, representante olímpico en Río de Janeiro 2016, que deleitó al semillero nacional y les dejó un recado: “Si yo, que nací en un pueblito chico de Santa Fe, en Álvarez, llegué a un Juego Olímpico, cualquier chico de Misiones que se entrene puede llegar”.
Y los chicos de la tierra roja estuvieron de acuerdo… “de poder se puede, también queremos estudiar una carrera, se hace difícil pero hay ejemplos”. Y ahí entró el nombre de Paula Pareto, que se consagró campeona en Río a meses se haberse recibido de médica.
“Yo siempre soñé con estar en un Juego Olímpico, siempre cuando se realizan miro por la tele y deseo estar ahí”, se convenció Martín.

Para finalizar, ¿qué le dirían a un chico que quiere pero no se anima a hacer gimnasia artística?
Martín: Que se concentre en lo que le haga feliz. No tiene que buscar la aprobación de los demás para vivir bien.

Fuente: El Territorio.

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