“Ojalá cuando termine mi carrera de jugador, pueda venir a vivir a Posadas y a pasar mi tiempo con mi esposa y las nenas”. Con esta frase Rodrigo Roncero cerraba una entrevista, allá por julio de 2008.
Y ahora tendrá la oportunidad de llevar a cabo ese anhelo porque ayer, con 35 años, anunció que, una vez que termine el Top 14 francés 2011-2012, le pondrá punto final a su carrera profesional y regresará a la Argentina.
Rorro, quien es médico y está casado con una posadeña, apretó el botón de game over justo cuando se cumplen diez años de su inserción en el rugby profesional.
En total, jugó dos temporadas en el Gloucester inglés (15 partidos) y ocho en el Stade Francais. “Decidí comunicarlo ahora porque este sábado, contra Perpignan, será mi último partido en Charlety -el estadio del París- y me pareció correcto que, después de tanto tiempo jugando en el club, los hinchas se enteraran de mi decisión”, le contó el pilar a Scrum.
-¿Costó tomar la decisión?
-Mucho; un montón. Y me sigue costando. Lo hablé mucho con mi familia y ya es una decisión tomada, pero eso no quiere decir que no me duela, que no me cueste. Pero es lo mejor para mí después de tanto tiempo viviendo afuera. Fueron 10 años increíbles, pero ya es hora de pegar la vuelta.
-¿Qué te espera en Argentina?
-Me dedicaré más a mi empresa de turismo, Play Patagonia, y también disfrutaré de mi club, Deportiva Francesa.
-¿Hay chances de que juegues algún que otro partido?
-Ahora no lo pienso; sería generar falsas expectativas y es lo que menos quiero. Además, la Depo viene funcionando muy bien y soy de los que creen que hay que dejarle espacio a los más chicos. En síntesis, hoy te digo que no, que no jugaría. Más adelante se verá.
-¿Por qué volver y no probar suerte como entrenador en Europa?
-Porque ya está. Hoy no tengo la ambición de ser entrenador ni nada de eso. Quiero que mis hijas, que todavía son chicas, se críen en la Argentina, rodeadas de toda su familia y seres queridos.
-Si tuvieras que elegir un momento en tus ocho años en el Stade Francais, ¿cuál sería?
-Qué difícil; muchos. Porque aprendí de las malas y disfruté las buenas. Pero si tuviera que elegir uno, me quedo con el 2007. Salimos campeones del Top 14 y, enseguida, vino el 3º puesto en el Mundial de Francia con Los Pumas.
Roncero menciona al seleccionado argentino y, lógico, un signo de pregunta emerge por encima de su figura. ¿Qué hará este pilar, que suma 48 tests matches y tres mundiales, en un año paradigmático para Los Pumas? “Vamos paso a paso, je. Veremos, veremos. Lo que te puedo decir es que el final de esta historia de amor está muy cerca. En el seleccionado debuté en 1998 (con Japón) y, te soy sincero, jugar en Los Pumas fue lo mejor que me pasó en mi vida después del nacimiento de mis hijas. Soy un agradecido al rugby argentino; soy un agradecido por todo lo que me permitió vivir”.
-¿Hablaste con Santiago Phelan?
-Me tengo que sentar a charlar con él para contarle qué pienso.
-¿Y el Rugby Championship?
-Uhhh, falta tanto; todavía está tan lejos. De seguir, sólo pienso en los tests de junio, pero no creo que llegue al Championship. Te repito, mi final en el seleccionado está cerquita, muy cerquita. Porque sólo los cracks, como Mario Ledesma, pueden jugar y rendir bien pasados los 35 años.
Rorro no se pone la pilcha de crack; es humilde. Pero la realidad es que ayer comenzó la despedida de uno de los mejores pilares de la historia del rugby argentino. Y ya sobran los argumentos para empezar a extrañarlo.
Fuente: territoriodigital.com




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