Matías Abel Miranda tiene 16 años, hace dos que juega en Regatas de Mendoza y desde el año pasado integra la selección argentina sub 16 de vóleibol. El joven nacido en Candelaria regresó a Misiones para celebrar las fiestas junto a sus familiares. La próxima semana vuelve a sus entrenamientos.
El misionero que mide 1,87 y su puesto es armador, comentó que la primera preselección en la que participó fue en diciembre de 2010, y a partir de ese encuentro lo tuvieron en cuenta junto a una lista amplia de jugadores.
Luego concentraron en San Rafael, Mendoza, y a partir de marzo concentró todos los meses, una semana o diez días, en distintas ciudades y las últimas fueron en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo.
Tras un año de entrenamiento, obtuvo la titularidad en su puesto, y en noviembre pasado, con la selección de menores viajó por primera vez a otro país, a Ecuador, donde se disputó el Sudamericano de la categoría.
“Fueron once días y una experiencia muy buena, quedamos segundo, detrás de Brasil que se consagró campeón. Los primeros cinco eran muy parejos”, consideró.
Matías es hijo de profesores de Educación Física, y desde niño practicó distintos deportes: fútbol, básquetbol, tenis, canotaje y vóley. Pero fue este último el que lo cautivó. En la actualidad es el único misionero en el equipo.
Respecto del desarraigo, explicó que le costó el primer mes, en manejarse sólo con los horarios de entrenamiento e ir al colegio (en el club de Godoy Cruz, Mendoza), pero rápidamente se fue acostumbrando.
“En lo grupal no me costó, porque me ayudaron a integrarme rápido”, mencionó. Sobre las diferencias de jugar para el club, la selección mendocina y la albiceleste dirigida por Julián Álvarez, expresó que integrar el conjunto nacional tiene otra exigencia y responsabilidad.
“Los entrenamientos son en doble turno, es otro el nivel de exigencia y otra la responsabilidad de estar en la selección. Concentrar una semana o diez días es distinto, pero me pude adaptar bien y en el grupo nos conocíamos casi todos los convocados. Cuando quedé seleccionado me quedé sorprendido”.
Y añadió: “la selección argentina es algo que ni me imaginaba. Estoy muy contento con todo esto que me está pasando”.
En cuanto a por qué eligió jugar en Mendoza explicó que su mamá (Gabriela Moyano) es mendocina. “(Ella) fue armadora de General San Martín, Cepada y las selecciones de Mendoza.
Como es muy amiga de Luis Testa le comentó que yo quería jugar en otro nivel y me propuso jugar en Regatas. Fui por un par de meses y decidí quedarme”.
En este sentido agregó: “Es que además quería probarme en otro nivel de vóley y ver si podía. Acá siempre jugué en ligas locales y el colegio.
Después me invitaron a otros torneos y me di cuenta de que me gustaba el vóley. Tenía la necesidad de mejorar”.
En Mendoza alterna sus horarios entre los entrenamientos del club, la selección mendocina y la argentina, además de cursar el secundario en el club Godoy Cruz.
Pensando en lo que se viene para el 2012, Matías menciona el campeonato Sudamericano de Vóleibol, categoría Menores, que se disputará en Chile y es clasificatorio para el mundial del 2013, y al que llegarán los dos mejores.
“El objetivo es clasificar, y mejor aún sería ganar”. No obstante, entre las intenciones a futuro, elige ser cauteloso, “ir paso a paso, primero con objetivos más cercanos y a medida que se dan las cosas ir por más”, finalizó.
Fuente: territoriodigital.com




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