Las realidades de Crucero y Guaraní

Decíamos la semana pasada que los equipos misioneros ya no podían vacilar si querían tener un panorama tranquilo en las últimas fechas y no comprometer su pasaje a la fase semifinal del Argentino B: Bueno, Crucero, después de mucho sufrir, logró sumar tres puntos de oro y clasificó, mientras que Guaraní perdió un cotejo clave y se complicó solo.

Veamos las diferencias: Más allá de la mayor jerarquía del plantel y una solidez colectiva que ya viene de la pasada temporada, Crucero –aún sin jugar bien muchas veces- se hizo fuerte de local, donde sigue invicto, ganando 8 cotejos de 11, y sumando el 82% de los puntos. Además el equipo sabe jugar los partidos “chivos” y ha vencido en la mayoría: dos a La Florida, dos a la Franja, tres a Mandiyú…

Guaraní no sólo no ha ganado ningún partido importante –ni el clásico ni ante los correntinos- sino que en Misiones de 11 partidos, ganó 6, empató 3 y perdió 2. Y cuando parecía que tenía su pasaporte casi abrochado, porque hace seis fechas le llevaba siete a Mandiyú, una baja en su nivel, problemas de lesiones y suspensiones y falta de explosión lo dejaron hoy día sin depender de sí mismo.

CRUCERO GANA LOS QUE TIENE QUE GANAR…

Que los equipos no sean regulares en este Argentino B no es una novedad. Por caso, Unión de Mar del Plata, que hace cuatro fechas era el súper líder, desde allí no ganó: empató apenas uno y perdió los otros tres. Y todos pueden perder con cualquiera, como lo hizo Crucero del Norte ante Chaco For Ever.

Pero un equipo con pretensiones no puede fallar en los partidos decisivos.

Y en ese sentido, jugando bien, regular o mal, Crucero ha sabido sumar en todos los cotejos importantes, y cuando tuvo que hacerse fuerte en su cancha y despegar de los entonces ascendentes Sportivo Patria y Mandiyú, y el sábado ante La Florida de Tucumán, probablemente el equipo de mejor fútbol de toda la categoría, lo hizo.

Analizar el funcionamiento de los equipos que pelean arriba, a veces hasta puede pasar a un segundo plano. Por ejemplo, La Florida ha perdido los últimos dos jugando bien o Estudiantes de Río Cuarto, actual súper líder, gana los partidos sin sobrarle nada, como lo hizo Crucero el sábado con los tucumanos.

Quizá vale mucho más la regularidad de los equipos, el equilibrio y la solidez colectiva, el oficio y la personalidad que pueden mostrar para sobreponerse a momentos adversos y para imponerse en choques parejos o decisivos.

En eso anda Crucero, que, después de una pobre tercera rueda donde apenas había ganado un partido, sumando 7 puntos sobre 18, volvió a imponer respeto, haciéndose muy fuerte en su cancha y ubicándose hoy día como 2º en la general.

En el debe aún tiene varias cuestiones, como mejorar su volumen de juego, saber defenderse más con la pelota para controlar los partidos con la posesión, generar pequeñas sociedades con mayor frecuencia y no volver a regalar un tiempo, con escasa actitud y protagonismo como ante For Ever y La Florida.

Pero la calidad de su plantel es tan importante que, aún sin baluartes como el Negro Brítez, supo ingeniarse con dos “suplentes” como Fernández y Cúder para definir un partido complicado, donde en el primer tiempo fue netamente superado por el rival. En una instancia final, si vuelve a jugar como en el PT, lo puede pagar muy caro.

En el debe también está una actuación convincente fuera de la provincia, algo que no consigue desde abril del año pasado cuando derrotó a Central Norte de Salta 3-2. Demasiado tiempo: esta temporada apenas si ganó en el debut a Mandiyú en Corrientes. Después, planteos defensivos, magros empates, un par de derrotas y nada mas…

¿QUE TE PASA GUARANÍ?

Raro es el caso de Guaraní, para no decir sorprendente y preocupante. Porque antes del último clásico, venía de hilvanar triunfos en serie, jugaba mucho mejor que Crucero en el plano ofensivo, y para más de un “especialista” hasta era más candidato que el Colectivero a ganar la zona.

Venía de bailar a Atlético Concepción en el 2-1 en Villa Sarita y parecía que Telmo Gómez había encontrado el equipo. Pero en el 1-1 con Crucero, si bien hizo un buen primer tiempo, nunca dejó la sensación de ser más que su rival, algo que se fue acentuando en las fechas siguientes, ya que, desde allí, apenas si le ganó –sin hacer mucho- a Sol de América de local, empató 3 y perdió 2.

Entonces, volver a echar culpas a un plantel corto, a lesiones o suspensiones sería escaparle a la realidad de un equipo que nunca logró la solidez colectiva, que en defensa siempre da ventajas al no tener hombres de contención en el medio, escasa jerarquía individual –salvo Tobías- y que en ofensiva, al margen de la generosa propuesta de su DT, no concreta ni por asomo todo lo que genera, no tiene gol y mucho menos aprendió a definir o a cerrar los partidos.

Lo alarmante del caso es que Guaraní jugó su peor partido y está pasando por el momento más duro en el torneo, justo cuando el equipo tenía que aparecer, soltarse, mostrar su consistencia anímica y su convicción futbolística.

Y para colmo, justo en esta mini-crisis viene a despertarse Mandiyú, que antes navegaba por mitad de tabla.

¿Si tiene solución este presente? Seguro que sí.

Para ello, la Franja debe despojarse de los fantasmas que lo invaden cada vez que está por afrontar el clásico, donde parece jugar presionado y nunca rinde todo lo que puede y debe. Y debe recuperar el juego fluido de la rueda anterior, cuando jugaba con soltura, generaba situaciones e imponía respeto.

Sin embargo afrontará el crucial duelo sin sus mayores armas, Tobías Albarracín, quien llegó a la quinta amarilla, sin el Toro Silva descartado por todo el torneo por lesión y también sin Walter Portillo, nervio motor de la zona media. Sin los principales referentes anímicos, ¿quién tomará la lanza el domingo en Santa Inés?

Es cierto que en toda la temporada Guaraní ganó los partidos denominados fáciles y nunca pudo vencer a Crucero ni al peor Mandiyú, cuando deambulaba sin rumbo.

No depende ya sí mismo. Y ahora deberá enfrentar la obsesión o posibilidad latente de perder otro clásico y quedar eliminado una fecha antes –si Mandiyú derrota a Sol de local- cuando 45 días atrás era uno de los cuatro mejores equipos del torneo, no sólo por puntaje, sino por convicción, variantes y juego.

¿Le alcanzará con recuperar la memoria? ¿O deberá recurrir a los duendes históricos para apelar al milagro salvador?

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