Con el resultado consumado, más de un simpatizante de Guaraní sacará como conclusión que valió la pena esperar para dar el primer paso en el cuadrangular final. Este 2-0 ante Gimnasia y Tiro de Salta queda marcado como la primera final de las seis que afrontará la Franja en esta etapa del torneo, y que alimenta el ánimo porque acá nomás, a la vuelta, está el partido con Crucero del Norte por la segunda fecha de esta fase.
Ayer, la ansiedad por salir lo más rápido posible a la cancha quedó expuesta en Guaraní con algunos indicios durante la parte inicial, período en que el local realizó el gasto y marcó un gol. Aunque más allá de esto, la propuesta quedó bien establecida: rol protagónico y concentración. Así marcó tendencia a su favor en el arco rival, más allá de algunas lagunas que permitieron el acercamiento del elenco salteño.
Dos remates del Chino Ramírez (uno que pasó muy cerca del palo) y otro de Morales tras robar un balón alertaron al arquero Ramos. Iban 12’ de esa parte inicial y todo indicaba que el monólogo local iba a continuar.
Aunque Gimnasia -que al principio de partido ubicó sólo a Rueda como punta definido- encontró pequeñas grietas en el local, propias del apresuramiento. Y comenzó a dar advertencias claras, hasta la pelota que Rueda estrelló en el palo, previo manotazo de Ponzio.
Guaraní no titubeó. Sabía que alguno de los livianitos (García, Bianchini, Ramírez) podía inventarle algo. Primero fue Bichi, quien asistió a Torres y del centro de éste, Morales la mandó afuera. Luego Bianchini dejó mano a mano al Niño, pero su remate fue devuelto por el palo. Hasta que la combinación Moyano-Ramírez tuvo sus réditos, a raíz de que del centro del primero llegó el tanto de Morales de cabeza. El local estallaba porque sabía que tenía controlado el partido, que sólo le faltaba romper la red. Y se lamentaba por las situaciones desperdiciadas antes que caiga el telón inicial.
Los segundos 45 fueron diferentes. La iniciativa para Gimnasia que, sin Rueda (lesionado) y con Ceballos en soledad, intentó con con lo que pudo -la más clara, un córner del propio Ceballos que casi se mete-, aunque fue muy livianito. Guaraní clausuró el marcador con una delicia de Bianchini de tiro libre y rearmó la contención.
Torres pudo aumentarlo, pero tenía la pólvora mojada. Tabaqui también -con dos remates- pero Ramos evitó la goleada. No hubo sobresaltos para el local que, está despierto y le puso pimienta al duelo con Crucero.
Fuente: territoriodigital.com




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