La tormenta que se desató el domingo pasado en cancha de Crucero del Norte quedó impregnada. La estela que dejaron los hechos se extiende y también se desvirtúa. Algunos asumen culpas, otros deslindan; y con las imágenes televisivas -quizás el documento más elocuente para realizar un análisis en frío- aparecen actores que quizás hasta el momento nadie mencionó.
¿Entonces? Es cierto que parte de los hinchas de Guaraní rompió el alambrado y que habría que agradecer que éstos no hayan saltado al campo de juego. Pero, ¿cuál fue el detonante para que los jugadores de Guaraní reaccionaran?
Mientras los franjeados le reclamaban a la terna arbitral, los jugadores del Colectivero celebraban el triunfo. Hasta ese momento nada hacía presagiar el vendaval que llegó después.
Pero Marcos Morínigo -atacante de Guaraní- fue a buscarlo a Dardo Romero y allí se gestó la gresca. Una de las versiones indica que un jugador local vociferó, “siempre van a ser hijos nuestros”. Otra, que en el tumulto voló una mano que provocó la reacción de los franjeados, para nada justificable.
Luego llegó la historia conocida, aunque lo que sobrevuela en el ambiente es que Guaraní quedó como el gran culpable.
Sí es verosímil que el elenco visitante cometió errores, como el topetazo de Tobías Albarracín al árbitro Flores, el derrumbamiento del alambrado por parte de los hinchas y el hecho de ir a buscar a los rivales una vez terminado el partido, como lo hizo Morínigo.
Pero en Crucero no hay carmelitas descalzas. Y las imágenes por TV son el mejor documento. La presencia de varios particulares, la reacción de algunos jugadores y también la de un alto dirigente, Oscar Rodríguez, -entremezclado en la trifulca tirándole de los pelos al kinesiólogo franjeado- son una prueba de ello.
Crucero ganó en la cancha. Y Guaraní perdió dentro de ella, más allá de las polémicas por el arbitraje. Sólo unos pocos trataron de poner paños fríos: Telmo Gómez, su ayudante Sebastián Scattolaro, el propio DT del Colectivero Pedro Dechat. Después fue muy difícil controlar, hasta la policía se vio desbordada.
Hoy puede haber novedades respecto de los sancionados. Ayer corrió una versión de que serían cuatro por bando (aunque Albarracín y Morales fueron expulsados en la Franja y Mosevich en Crucero).
Habrá que empezar de cero: dialogar, curar heridas y darle vida al fútbol misionero.
Fuente: territoriodigital.com




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