Si están en la fase final del torneo, si están entre los seis mejores equipos de la penúltima instancia y a un paso de llegar a la final por un ascenso, por algo será.
Sin embargo, Crucero del Norte y Guaraní han recorrido los 28 partidos de la actual temporada con rendimientos irregulares y ciclotímicos, con picos altos y bajos. Rendimientos que, claramente, deberán potenciar este domingo, en Villa Sarita, cuando se enfrenten en un partido que puede resultar decisivo para llegar a la última ronda, asegurarse la promoción y pelear mano a mano el ascenso.
Pro y contras
Crucero, indudablemente, y los números lo indican, explotó futbolísticamente en este Cuadrangular final. Con sus 10 puntos sobre 12 posibles no sólo se transformó en el mejor de los 16 que llegaron a esta instancia, sino que además es el equipo más goleador.
El punto fuerte es el medio, con Carlos Marczuk como principal referente. El capitán obereño, constante y rendidor a la hora de recuperar y distribuir, ha potenciado el nivel de Germán Gamarra en el círculo central, y esto a la vez permite que Brítez y Cabrera intercambien posiciones casi de memoria, conscientes de que el pacman del medio le otorga ciertas libertades para jugar.
Polaquito y Pey recuperaron niveles consagratorios y ahora manejan a la perfección los conceptos de marca y creación cuando las circunstancias así lo requieren.
La llegada de Soto y Marzo dio los resultados esperados, porque más allá del opaco debut de ambos en Corrientes, se soltaron con el correr de los partidos, demostraron condiciones técnicas diferentes y se complementaron de la mejor manera para darle otra explosión al ataque. El paraguayo, con gestos técnicos tan inesperados como productivos, siempre se las ingenia para dejar mano a mano al entrerriano, que en cada definición justifica su llega a Misiones.
El punto más flojo, o menos fuerte, para que se entienda mejor, está, en la defensa. Romero y Mosevich son fundamentales a la hora de proyectarse y también tienen personalidad y carácter en la recuperación. Sin embargo, las constantes subidas a veces no tienen los relevos suficientes y Matto González y Rodríguez tienen que salir a cortar lejos y quedan fuera de escena. Pero la presencia de Medrano por el Gato ajustó los desacoples y le dio otra personalidad al juego aéreo. Y la de Correa por Mosevich, suspendido, le otorgó mayor solvencia a los centrales, ya que el chaqueño es de netas características defensivas, con escaso recorrido por la banda derecha.
Desde que Gómez tomó la posta como DT, Guaraní siempre vistió el traje de protagonista en su casa. La prioridad del técnico -más en situaciones límite- fue reunir a los valores de buen pie del medio hacia arriba para que las ocasiones de gol se generen con claridad. Esto beneficia a los delanteros, aunque como contrapartida a veces aparecen grietas a raíz de que los relevos no son los adecuados cuando llega la réplica rival.
Bianchini, el cerebro, se siente cómodo cuando tiene quién le devuelva con precisión el balón. El diminuto volante halló a García como socio y también tiene respuestas en Ramírez.
Aunque, más allá de que García y Ramírez son verticales, no tienen la misma capacidad en la marca. Y, si bien se sacrifican, no tienen tacto para la recuperación.
En la última línea, Ponzio venía con muy buenas producciones pero en los últimos partidos exhibió fisuras que fueron gravitantes.
En tanto que la ausencia de Albarracín por suspensión es clave, ya que Tobías es el máximo exponente en la última línea. Los restantes defensores cumplen, aunque Cappelletti por momentos se desordena en lo táctico y le otorga facilidades a los rivales que atacan por su sector (el lateral derecho).
Claves colectiveras
La seguridad y voz de mando de Gaona bajo los tres palos. El arquero es decisivo no sólo por sus atajadas sino por la experiencia que transmite.
La velocidad y claridad para salir rápido con Cabrera, Brítez y Soto. Cuando se forma la sociedad, Crucero saca a relucir lo mejor de su repertorio creativo.
Las constantes proyecciones de Romero y Mosevich a veces no encuentran relevos en el momento justo, lo que obliga a los zagueros a salir a cortar lejos de Gaona. No obstante, con la presencia de Correa por Mosevich la defensa gana solidez, ya que el chaqueño tiene ambición ofensiva.
Claves franjeadas
Como local, Guaraní tiene la iniciativa y se muestra vertical. Reúne a valores de buen pie y centra el juego en la habilidad de Bianchini y el sostén de Enrique.
Los volantes por afuera, García y Ramírez, no tienen características para la marca. Ambos son mediapunta y a veces son vulnerados por sus sectores.
Sin Albarracín, la defensa tiene algunas fisuras. Por momentos Cappelletti se desordena y genera huecos por su sector.



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