De a poco, comienza a hacerse costumbre. Bartolomé Mitre demostró ayer por qué tiene el mejor plantel del fútbol doméstico, goleó a Tigre de Santo Pipó por 5 a 2 y se convirtió en el nuevo campeón de la Liga Posadeña.
Luego del impiadoso 4-1 del juego de ida, en El Pueblito, el equipo de Rocamora impuso presencia, jerarquía individual y contundencia y redondeó un global de 9-3 para volver a ser, como en el Clausura 2008, el nuevo monarca del fútbol capitalino, desplazando a La Picada, que se había adjudicado el Clasificación.
Con la conquista del Clausura, y como ya había ganado el Apertura, Mitre fue el mejor de la temporada y se alzó directamente con el trofeo, ratificó todo lo bueno que hizo en el Apertura y ahora sólo espera el arranque del Provincial, donde buscará volver al Torneo del Interior y llegar al Argentino B, el gran objetivo de la dirigencia.
De punta a punta
Hace tres meses, cuando las miradas estaban puestas en el Torneo del Interior, fueron los pibes de la cantera los que le dieron protagonismo al Auriazul en el Clausura local. Un equipo mixto, con rendimientos irregulares, depositó a Mitre en semis. Y después, fuera del certamen nacional, fueron los más grandes quienes potenciaron el nivel del equipo para llegar a esta consagración, que fue muy festejada luego de la aplastante victoria sobre el felino.
Como los tres goles de diferencia que había logrado en Pipó, Mitre salió a jugar ayer sin tantos nervios, aunque consciente de que aún no se había ganado nada.
Así impuso el ritmo del juego, con Pérez, Sánchez Ocaña y Sosa conformando el tridente peligroso.
Tigre, fiel a su histórico estilo, agrupó gente en el medio y apostó a alguna salida rápida a través de Toth o Benegas, pero la idea era aguantar los primeros minutos y a partir del cero en el arco propio intentar la heroica en el de enfrente.
Sin ser muy profundo, y moviendo la pelota de un lado al otro, el local se las ingenió para originar las mejores situaciones de gol. Y de esa manera, sobre los 24’, llegó a la apertura a través de Sánchez Ocaña, quien luego de una serie de desaciertos defensivos aprovechó una pelota perdida y abrió el juego.
Pero Tigre, que rápidamente se quedó sin Heno Pigerl (el reaparecido delantero se resintió del desgarro que le impidió jugar los últimos dos partidos), llegó al empate a los 30’, cuando Pensotti, ubicado como media punta, aguantó la marca de Ríos entrando al área y casi sin ángulo sacó un remate inatacable para Alvez Correa. 1-1 y esperanza renovada.
Raúl Toth pudo haber adelantado a la visita a los 43’, pero su tiro libre dio en el ángulo superior del travesaño y le guiñó un ojo al dueño de casa.
Mitre, que se equivocó reiteradamente en defensa en esa primera parte, ajustó sus líneas con la salida de Ríos (Encina se ubicó en la última línea) en el complemento y prácticamente no pasó sofocones.
La frescura que le otorgó Fesztein al ataque local fue decisiva, ya que el rubio atacante, reemplazante de Sosa, necesitó sólo cuatro minutos para acomodarse en la cancha y otros tantos para liquidar el pleito.
Sus dos conquistas, a los 16 y 20 minutos, torcieron definitivamente el desarrollo. Después apareció otro ingresado, Diego Sánchez, que aprovechó dos errores de la última línea felina para estirar la diferencia a tres, primero, y cuatro, después. El gol de Jorge Gómez, de tiro libre, sólo quedará en la historia.
Mitre, a esa altura, sólo esperaba el pitazo final del juez para volver a gritar campeón y vivir una obligada alegría luego del golpe que sufrió hace tres meses.
Hay consuelo para el subcampeón
Pese a perder la final, Tigre tendrá dos nuevas chances de llegar al Torneo Provincial de la UMiFu. Mitre, campeón de la temporada, ya se adjudicó la plaza Posadas I. La segunda saldrá del duelo entre La Picada, subcampeón del Apertura, y justamente Tigre, subcampeón del Clausura, que se enfrentarán a un solo partido el próximo lunes en cancha de Candelaria. El perdedor de ese partido se jugará su última carta frente a El Brete, campeón de la B, por la plaza Posadas III. Dicho encuentro se jugará el viernes 29.
Fuente: Gustavo Hollmann, periodista El Territorio.




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