Alvarado perdió la categoría tras empatar 0 a 0 ante Crucero del Norte de Posadas en el partido de vuelta de la Promoción del Torneo Argentino A y B. El “Torito” no logró revertir la derrota por 1 a 0 sufrida hace una semana en Misiones. La próxima temporada volverá al Argentino B.
Lágrimas en los ojos, cabezas gachas, bronca contenida, angustia que se transformaba en un “nudo” en la garganta, que les impedía expresar con palabras todo el dolor que llevaban en el alma tras el descenso consumado. Esas, y mil sensaciones más de desazón y frustración, fueron las que sintieron jugadores y cuerpo técnico de Alvarado, luego del empate sin goles frente a Crucero del Norte, que los obliga a regresar al Torneo Argentino B.
El equipo marplatense no pudo resolver en noventa minutos de fútbol, el eficaz sistema de contención que propuso el conjunto misionero. Que lejos de defenderse cerca de su arco, supo llevar el juego a la mitad de cancha, y sacarle el ritmo frenético que intentó proponer el elenco local en los primeros minutos.
Dentro de ese marco Alvarado nunca logró vulnerar las dos líneas de cuatro hombres expuestas por el rival, y las escasas ocasiones en las que generó cierto peligro fueron a través de pelota parada. Ni siquiera en los minutos finales tuvo la fuerza para rebelarse y arremeter con algún intento desesperado. La impotencia y el nerviosismo ganaron la escena, y el irremediable y esquivo final dejó la imagen de un equipo que no contó con los elementos suficientes para quedarse con la victoria.
Las primeras acciones del encuentro tuvieron a los dirigidos por Gustavo Noto como protagonistas. Porque con el despliegue del recuperado Pablo Villar por el sector izquierdo, la capacidad de generar juego del habilidoso Ezequiel Ceballos, y la movilidad de Fernando Telechea por todo el frente de ataque, supieron hacerse del dominio del esférico y aproximarse al área rival con cierto peligro. Pero a los delanteros les faltó claridad y determinación para ser más profundos en los últimos metros de cancha.
En tanto la visita tuvo el temple necesario durante el cuarto de hora inicial, para no desordenarse y soportar los ataques con dos líneas de cuatro bien compactas cerca de su arco. Una vez que lograron la confianza para adelantarse, apoyados en un correcto orden táctico, comenzaron a disputar el juego en la media cancha, con el oficio y la capacidad de recuperación de Marczuk y Gamarra, y con Brítez y Cabrera que siempre aparecieron como alternativas para salir por las bandas.
A los 11’ se generó la primera situación en un contraataque por izquierda manejado por Pedro Brítez, que cedió el balón para Franco Cabrera, quien desde afuera del área remató con potencia obligando al arquero Gatti a estirarse para enviar la pelota al córner. Alvarado lentamente fue cediendo el dominio ante la presión y la buena marca que realizaron los orientados técnicamente por Pedro Dechat.
Mientras el conjunto local se debatía por saber cómo podría acercarse al arco defendido por el experimentado arquero Julio César Gaona, la visita, sabiendo que con el empate le alcanzaba, fue más pragmática y apostó por el remate de media y larga distancia. Así, sobre los 21’ Germán Gamarra vio adelantado a Gustavo Gatti, y desde mitad de cancha probó con una ejecución que se fue por arriba del travesaño. A Alvarado le costó una eternidad crear una chance clara de gol, y recién a los 45’ tuvo su oportunidad con un remate que ensayó Gonzalo Sánchez desde lejos, pero el balón se fue suave por línea de fondo.
En el complemento la escena no cambió mucho, aunque se generaron mayor cantidad de situaciones de riesgo. De arranque, a los 2’, Brítez ejecutó un tiro libre que atrapó Gatti abajo contra un palo. Un minuto después Carlos Marczuk fue el encargado de llevar un contraataque en el que abrió juego hacia la derecha para que Brítez desnivelara en el mano a mano con García Lorenzo, pero el volante optó por el remate, y el defensor logró despejar al córner una pelota que tenía destino de arco.
La primera llegada a fondo del “Torito” en el partido tras una jugada se produjo a los 8’. Cuando Ezequiel Ceballos, en una inteligente acción individual, eliminó la marca de tres hombres y metió un pase entre líneas al área para dejar cara a cara a Vuoso frente a Gaona, pero el arquero llegó primero y alejó el peligro enviando la pelota al córner. A partir de ahí pareció crecer Alvarado que empujó a su rival con más entrega y amor propio que fútbol, y a los 11’ Villar ejecutó un córner, que conectó de cabeza Esteban Erramuspe, y cuando la pelota tenía destino de gol un defensor despejó cerca de la línea.
Sin embargo, la acción más clara del partido la tuvo Crucero del Norte en un ataque que podría haber definido esta serie con antelación. Porque, sobre los 14’ Cabrera le ganó a pura velocidad a Cardarelli entrenado al área, llegó hasta el fondo y metió el pase atrás para que Brítez, de frente al arco y con Gatti fuera de foco, definiera al gol, pero el volante “abrió” su remate que se fue muy cerca de un palo. Cinco minutos después llegó otra respuesta de Alvarado, tras un córner de Villar que despejó la defensa, pero le quedó a Ceballos que le pegó de volea y la pelota terminó sobre el techo del arco.
Los minutos pasaban, y así el cronómetro se fue transformando en la principal carga de los marplatenses. Porque la visita cada vez se mostraba más cómoda en una postura de contraataque, y los caminos hacia el arco de Gaona se tornaban más estrechos. Otra vez de pelota parada insistió Alvarado, luego de un nuevo córner, en esta ocasión ejecutado por Ceballos, que encontró nuevamente la cabeza de un defensor (como a lo largo de todo el partido), pero el esférico quedó en los pies de García Lorenzo que alcanzó a rematar cruzado, pero con poca precisión.
Las acciones finales parecían suceder en cámara lenta, con un equipo que se veía superado por la impotencia de no saber cómo resolver al menos un ataque, y un público que empujaba con su aliento pero que a esa altura del compromiso esperaba más un guiño cómplice del destino, que una verdadera reacción futbolística de sus jugadores. Ese milagro tan ansiado no llegó y el pitazo final del árbitro José Capraro, fue un golpe al corazón de los hinchas, jugadores, cuerpo técnico y dirigentes que poco pudieron disfrutar del ascenso logrado hace apenas un año.
Fuente: marcadeportiva.com




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