El regreso del campeonato Argentino de motociclismo de velocidad a la provincia, tuvo como respuesta la buena actuación de los pilotos misioneros, pero una vez más desnudó la falta de apoyo oficial y privado de primer nivel al deporte amateur, el que en algunos casos se funda en la deficitaria organización o en los excesivos montos que se solicitan.
Pablo Borgmann, el piloto de Puerto Rico que el año pasado se consagró campeón Argentino en Súper Bikes B, terminó cuarto con su Yamaha en la carrera de la Súper Sports y escaló hasta el sexto lugar de las posiciones del campeonato en el que tiene por objetivos hacer al menos un podio este año -casi lo logró el domingo en su tercera carrera en la categoría-, como así también finalizar entre los cinco mejores de la temporada.
También fue muy buena la actuación del jardinense Marcelo Mareco, quien a bordo de una Honda, logró subirse al podio de la Súper Sports B, mientras que el posadeño Rolly Rodríguez con su Yamaha, finalizó en sexto lugar con una discreta actuación en la Stock Bikes Amateur, aunque dejó una enseñanza: cuando alguien quiere acelerar una moto de calle, debe hacerlo en un circuito, por las condiciones de seguridad para sí y para terceros. Y también se animó a hacerlo en una competencia con otros pilotos, algo difícil de convencer a conductores de motos o autos.
En cuanto al apoyo al deporte, Misiones estuvo muy lejos de darle el respaldo oficial y privado a la disciplina en el nivel al que están acostumbrados a recibir de San Luis, Santiago del Estero, la Rioja, Chaco o Mendoza, entre otros. Eso también se tradujo en la poca presencia de público en el circuito de obereño, lo cual es masivo y genera movimientos económicos por turismo cuando el campeonato desembarca en algunas de las provincias mencionadas anteriormente.
De todos modos, el nivel del espectáculo no estuvo a la altura de las últimas temporadas, ya que hay pilotos que dejaron de competir por diferencias con la organización u otro motivos, tal el caso del porteño Cristian Ramírez, los rionegrinos del Team Solorza, el ex mundialista santafesino Fabricio Perren, el santiagueño Alberto Ahuad o el porteño Christian Buschwald, entre otros.
En este contexto, algunos plantean que la disciplina se encuentra en franco proceso de estancamiento y, de seguir así, caminaría hacia un inexorable retroceso, a pesar del interés de pilotos chilenos o uruguayos, que son animadores permanentes de un campeonato que para los equipos es muy costoso, especialmente para aquellos que quieren ser protagonistas, en el que no se corre por nada en términos económicos o deportivos y que no abre las puertas importantes a nivel internacional, si no hay un presupuesto considerable de por medio.
A tener en cuenta
Las voces discordantes de este fin de semana apuntaron a la entrega tardía de las cubiertas que usa la categoría, como así se reiteraron los reclamos de parte de varios equipos, acerca de la necesidad de implementarse nuevamente el banco de pruebas -utilizado hasta fines de la temporada pasada-, de manera que al final de cada carrera se pueda medir la potencia de cada una de las unidades que animan las diferentes categorías, a fin de que se constate la igualdad de condiciones entre las motos.
Fuente: territoriodigital.com




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