Perder dos puntos sobre la hora duele. Pero teniendo en cuenta el desarrollo del partido, el rival de turno y las necesidades de uno y otro, el 2-2 que rescató Crucero, anoche, en su visita a Gimnasia de Entre Ríos, fue más valioso de lo imaginado.
El Colectivero estuvo dos veces en ventaja, pero en el segundo tiempo se refugió muy cerca de Gaona y no pudo sostener el triunfo. Debió conformarse con un punto que, por realidades cruzadas, suma más de lo que resta.
Más allá de la buena noticia que significó la ausencia del lesionado Walter Bravo, el jugador desequilibrante del Lobo, Crucero sabía que debía tomar recaudos con Matías Padilla, el otro hombre cerebral.
Y el tándem de mediocampistas hizo su trabajo correctamente. La apretada marca sobre el enganche obligó a Lovera y Conrado Besel a retroceder varios metros, y entonces los zagueros casi no pasaron sofocones.
Yegros Tejada, sobre los 14’, tardó un segundo de más para definir y se quedó con el grito de gol atragantado. Pero fue sólo un aviso de lo que iba a venir. Con el correr de los minutos el conjunto de Santa Inés comenzó a sacar provecho de cada pelota parada a favor.
Y sobre los 17’, Franco Cabrera le dio con mucha rosca a un tiro libre, Rougier la dejó picar en el corazón del área con mucha gente encima y cuando se dio cuenta no tuvo reacción: el derechazo de Polaquito fue con tanto que efecto que súbitamente terminó en el fondo de la red.
La solvencia defensiva fue lo mejor del equipo, y la inteligencia para salir rápido de contra una las principales virtudes para lastimar.
Gimnasia, en ese primer tiempo, acarició dos veces el empate, y en ambos casos en los pies de Conrado Besel. En la primera Gaona adivinó la intención y se quedó con el mano a mano del atacante, y en la segunda, el jardinense, en una intervención que sin dudas quedará entre las mejores del año, tapó con una mano un zurdazo realmente inatajable.
El objetivo tuvo un aprobado en los primeros 45 minutos. Pero había que mantener la regularidad, el orden y el equilibrio defensivo. Al menos en el comienzo. Pero duró poco la idea. Jorge Del Bono impuso presencia en la primera pelota parada y a los 2’ ya estableció la paridad con un cabezazo en el área chica.
El local se infló anímicamente e inclinó la cancha a su favor. Lovera desniveló en la individual y Sánchez se adelantó unos metros.
El mejor momento del dueño de casa quedó en evidencia a los 15’, cuando Peirone se equivocó de manera infantil en el área chica, Sánchez se encontró con un regalo del cielo jamás imaginado y totalmente solo reventó el travesaño de un estático Gaona.
Tras cartón, y cuando peor la pasaba, Crucero llegó al segundo. Yegros Tejada mostró su olfato goleador y desde el piso, en una jugada que no asustaba demasiado, le dio con sutileza para el 2-1.
Más obligado que antes, el Lobo adelantó líneas y se adueñó de la pelota. Crucero retrocedió de manera exagerada, cedió terreno y empezó a sufrir en serio.
Conrado Besel desperdició un cabezazo increíble ante un Gaona fuera de escena, Añaños no pudo con el arquero y tampoco Cabral. Pero se veía venir. Aguantar así no tenía razón de ser. Y el merecido premio para el anfitrión se produjo a los 42’, cuando Ferreyra, otro de los ingresados, ajustició al jardinense en la boca del arco.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




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