Mirando la tabla de posiciones, el empate no sirve mucho. Es cierto que Crucero sumó un punto, pero con nueve en disputa, es casi imposible que se produzca el milagro. Sin embargo, la igualdad casi heroica en Salta con Central Norte, permite rescatar varios aspectos positivos de cara al futuro. A saber: El equipo de Pedro Dechat volvió a las fuentes con el 4-4-2 y fue superior la primera media hora a Central Norte, el equipo que lo había goleado en Santa Inés y que se encamina derecho a la clasificación. A partir de los 37 minutos, sin Medrano en cancha por la increíble expulsión que decidió el impresentable juez Giannini, el planteo cambió, hubo que aguantar y el punto se consiguió con carácter, actitud y corazón.
En el juego, hubo un vuelco notable en Crucero, que controló bien al once de Luis Islas, tuvo a Márquez a pura potencia de tres cuartos de cancha hacia adelante y un buen ladero en Yegros Tejada. Así se gestó el primer gol, cuando Cuqui guapeó en la derecha, recibió la falta, el posterior centro le quedó a Márquez que remató y tapó Maino y como un pescador, apareció el paraguayo Juan Matto González para empujarla al fondo de la red y señalar su primer gol con la camiseta del colectivero.
Lástima que no hubo tiempo para acomodar las cosas, porque enseguida, en la única desconcentración defensiva del equipo en todo el partido, perdieron la marca de Romat y el 4, sólo por el segundo palo, la empujó al gol para darle respiro a la gente cuando el ánimo comenzaba a caldearse en el estadio de Gimnasia y Tiro.
Era un partido trabado, intenso, Central iba con el impulso de la gente y Crucero respondía a gran velocidad. Cuqui tuvo dos veces el gol, pero se equivocó en la definición y el local sólo amenazaba con centros y la gran conducción de Oga. Pero surgió la figura del juez Giannini, quien venía con grandes antecedentes de primera división y Nacional B, como para imponer respeto y garantizar la imparcialidad. Nada de eso ocurrió. Literalmente persiguió a Crucero, mostró amarillas por doquier, dos veces le sacó la tarjeta a Medrano por faltas comunes e indefectiblemente el defensor entrerriano vio la roja. Y como si su actuación casi circense no bastara, quiso mostrar máxima autoridad y se acercó al banco de suplentes de Crucero, para pedirle a Lucas Rodríguez que se pusiera la camiseta de suplente, para poder mostrarle la amarilla. Diez contra once, el planteo fue diferente. Dechat tuvo que sacar a Brítez para que ingresara Peirone y quemar un cambio para el resto del juego.
El segundo tiempo estaba cantado, Central fue, Crucero aguantó, la defensa estuvo implacable, Gaona tuvo tres intervenciones magistrales, Giannini siguió amonestando a jugadores de Crucero y sobre el final, una combinación entren Yegros y Márquez, casi termina en el segundo tanto del elenco de Misiones, de no ser por la rápida respuesta del arquero Maino. Y encima, Semino lo tuvo de cabeza, pero la desvió demasiado y se perdió apenas afuera.
Central se fue masticando bronca porque durante una hora no pudo imponerse a un rival que viene herido y que jugaba con uno menos. Crucero mostró signos de que la mística está viva y que si se olvidan de la tabla para llegar entre los tres primeros y se focalizan en la Reválida, el fuego sagrado será recuperado, el nivel que debe tener este equipo se trasladará al juego y los resultados comenzarán a aparecer. De visitante cumple, ahora tiene que revalidarlo el lunes en casa, cuando reciba a un entonado Juventud Antoniana.
Fuente: sitio club Crucero del Norte.



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