Creer o reventar, pero la diosa fortuna sin dudas está con San Martín de Formosa. Y Brown, el último misionero con vida en el Torneo del Interior, lo presenció en carne propia.
En el partido de vuelta de las semifinales de una de las llaves del ascenso, el Verdirrojo no pudo con la “fortuna” de los formoseños, que por cuarta ocasión consecutiva sortearon con éxito su llave a través de los penales.
Faltaron cinco para el peso
Al igual que el año pasado, la eliminación del conjunto posadeño llegó en el momento menos pensado. El 0-0 que había conseguido en la ida le pintaba un panorama más favorable al elenco de Suirezs, pero el mal estado de la cancha le pasó factura, porque no pudo desplegar el juego acostumbrado.
Sin embargo, fue San Martín el que entendió mejor cómo había que plantear el desarrollo. Apostó a la contra, es cierto, pero se apoyó en una sólida defensa y en un efectivo trabajo de los mediocampistas.
San Martín llegó a Posadas con la idea de no perder. Igualar en el global al cabo de los 180 minutos era, de acuerdo a sus antecedentes, sinónimo de clasificación. Y por eso repitió la apuesta. Y como Brown jamás pudo encontrar variantes para vulnerar esa idea, debió conformarse con no perder. Porque el visitante fue levemente superior, porque incluso sin ser demasiado agresivo, intentó jugar y casi siempre buscó la opción más válida. Pateó al arco, tal como la cancha lo requiría, mientras que su rival prácticamente no inquietó a Amarilla.
Al local, en tanto, le costó hacer pie en el barroso terreno de Villa Urquiza. Un poco de Kosachek, el criterio de Silveyra y el empuje de Suirezs fue lo poco que mostró el dueño de casa, porque Pérez y Vergara dejaron más en el debe que en el haber.
Por momentos el partido se hizo ordinario. Todo fue pum para arriba, lo que en definitiva terminó siendo negocio para la visita.
La gran virtud de San Martín fue no dejar jugar a los “cerebritos” del Verde. Y asustar ante cada chance presentada, como la que desperdició Larrosa tras una pifia de Balanda. La única que atragantó al grupo de 40 formoseños fue un desborde de Pérez que no llegó a conectar Kosachek.
Pero San Martín inclinó la cancha en el complemento y decididamente se adueñó del ritmo del juego. Brown sintió las bajas de Noguera y Romero (rápidamente reemplazados por lesión) y sufrió cada vez que el adversario diagramaba pequeñas sociedades.
De cualquier modo, frente a los arcos no pasó demasiado. Un bombazo de Pérez desviado fue la situación más clara del local, mientras que un remate de Benítez defectuoso que complicó a Galeano fue lo más peligroso de la visita.
Se despertó, pero tarde
Recién en los últimos cinco minutos del partido Brown demostró ser superior. Se llevó puesto a San Martín y originó tres oportunidades claras de gol. A los 45’ lo tuvo Comes, pero su disparo se fue elevado; a los 47’, Papa Vergara se quedó sin ángulo mano a mano con el uno, y en última, el juez vio falta sobre Suirezs al borde del área y cobró tiro libre, aunque dio la sensación de que la falta fue dentro de la zona de gatillo.
Tras al pitazo final, cada uno se aferró a lo mejor que tiene en el arco. San Martín había ganado sus últimos tres cruces a través de los penales gracias a Amarilla, mientras que Brown confiaba en Galeano, tal como sucedió frente a Rosamonte.
Los dos atajaron uno cada uno en la serie de los cinco, pero Amarilla adivinó la intención de Kosachek de patear al medio y Franco definió con un bombazo la clasificación formoseña. Así, Brown otra vez se quedó en las puertas del ascenso.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.



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