Otra vez casi termina pagando caro su inoperancia ofensiva. Pero una vez más, tal como lo hizo ante Tiro Federal, Gabriel Mosevich se vistió de héroe y le dio tres puntos de oro a Crucero del Norte, que con un cabezazo del defensor correntino venció por 1-0 a San Martín de Tucumán por la 3ª fecha del Argentino A.
El Colectivero, que dispuso de un sinfín de situaciones de gol, encontró su merecido premio cerca del final, y con su primera victoria vuelve a acomodarse en las posiciones.
Como ya es una costumbre, el equipo misionero adoptó el rol protagónico desde el mismo arranque del partido. Mosevich y Cabrera formaron un agresivo tándem por el sector derecho del ataque, y en los primeros minutos fue todo del anfitrión.
San Martín, que llegaba a Misiones como uno de los líderes de la zona Norte, no se puso colorado si de especular se trataba, y el técnico Monzón dejó un claro mensaje con la línea de cinco defensores que plantó en cancha.
Dechat, en cambio, repitió su idea de 4-4-2, con dos laterales muy ambiciosos y la presencia desde el primer minuto de Fernando Zampedri, a quien el técnico le dio la chance de redimirse tras el flojo desempeño en Sunchales.
En este contexto, las mejores situaciones las tuvo el dueño de casa. A los 11’, Mosevich, entrando solo por el segundo palo, no pudo con un atento Pave; un minuto después, el propio Zampedri se devoró la apertura mano a mano, y enseguida nomás, otra vez el ex Sportivo Belgrano falló cara a cara con el uno lo que era el 1-0.
Ofensivamente, el Santo tucumano dejó todo a la libre iniciativa de los parientes Ibáñez, mientras que en el medio sólo Medina pensó en la idea de cortar y animarse a algo más.
Promediando la primera etapa la visita fue ganando autoridad en el círculo central, el partido cayó en la confusión y se multiplicó la lucha en perjuicio de la gestación.
De ahí al descanso la única incidencia del partido fue una dura infracción de Medina sobre Motta, desde atrás y sin pelota, que el juez Mazón interpretó como intencional antes de mandar a las duchas al volante rosarino.
Como suele suceder en la mayoría de estos casos, jugar en inferioridad potencia el espíritu deportivo, y los jugadores de San Martín sacaron pecho en la adversidad y a partir de ahí les cortaron los circuitos de juego al Colectivero.
Al igual que en Sunchales la semana pasada, Juan Cabrera se mostró como una salida importante en ataque, pero Del Bono y Zampedri debieron retroceder metros para amigarse con la pelota y las proyecciones de Polaquito Cabrera no alcanzaron para sorprender a una sólida línea defensiva.
Faltaba volumen de juego, alguien que sea capaz de romper líneas y desnivelar en la individual. Porque ante una estructura armadita, solidificada y firme, sorprender en la personal puede ser la mejor solución.
Algo de eso intentó Dechat con los ingresos de Martín Martínez y Hugo Troche.
Antes, Zampedri, en el comienzo del complemento, dejó en claro su mala relación con el gol, cuando se ‘comió’ otra muy buena situación tras asistencia de Cabrera.
Con poco, porque la idea claramente era mantener el cero en el arco propio, San Martín metió una estocada letal a los 27’, cuando Ibáñez le ganó a Ricardone, pero perdió en el mano a mano ante Gaona.
Pero a falta de goleadores, de falta de puntería, mala suerte o como quieran llamarlo algunos, Crucero sabe que tiene comodines, jugadores que por condiciones naturales tienen ‘algo especial’. Y que por algo son los más queridos del club.
La mención destacada para Gabriel Mosevich, quien a los 35’ del complemento apareció en posición ofensiva por el segundo palo y con un frentazo -que esta vez entró claramente- dejó sin reacción a Pave para empezar a justificar los tres puntos.
Recién entonces aparecieron los espacios. Pero la inoperancia ofensiva estuvo a la orden del día y Crucero debió convivir con la soga al cuello cada segundo hasta el pitazo final.
Fuente: territoriodigital.com




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