Penales color naranja

Después de mucho tiempo, Misiones volverá a vivir un Crucero-Guaraní por un torneo oficial.
El Colectivero fue más preciso que Brown en la tanda de los penales, se impuso 4-3 tras igualar 0-0 en los 90’ y avanzó a la segunda fase de la Copa Argentina de fútbol, instancia en la que reeditará los vibrantes clásicos que ambos protagonizaron en el torneo Argentino B.
El Colectivero, que dentro de un discreto partido contó con las mejores situaciones de gol, padeció una vez más su ineficacia ofensiva, no pudo vulnerar a una segura línea defensiva verdirroja y debió sufrir hasta el último penal para asegurarse su lugar en la segunda ronda del torneo que involucra a los equipos de Primera División, Primera B Nacional, B Metropolitana, C y D, y los Argentinos A y B.

Probó nuevas piezas
En Crucero, Dechat se dio el gusto de probar variantes pensando en el Argentino A. Debutó Medina en la zaga, regresó Brítez al equipo tras la lesión y hasta el ‘indultado’ Fernando Márquez tuvo su chance desde el arranque.
Suirezs, en tanto, aprovechó la oportunidad para darle rodaje a gran parte del plantel que actuará de base en el Argentino A, y mandó a la cancha a Cáceres, Sequera, Álvarez, Franco y Arce, algunos de los refuerzos que llegaron para afrontar dicha competencia.
Pero el escaso rodaje de ambos equipos quedó en evidencia ya en el primer tiempo, segmento en el que hubo muy pocas emociones, discreto nivel técnico y esporádicas sociedades colectivas.
En las únicas situaciones que merecen ser contabilizadas, Pey Brítez no llegó a empalmar un remate-centro de Márquez en la primera aproximación del local, y enseguida fue el propio Cuqui quien no pudo con el Oso Galeano.
El Colectivero manejó los hilos del juego, con un movedizo Batista y un entusiasta Martínez, pero perdió peso en zona de gatillo porque Márquez y Soto por momentos jugaron lejos del hábitat natural del gol.
Brown, en tanto, armó un interesante binomio en el círculo central con el Polaco Franco y Maximiliano Sequera, aunque Álvarez y Sánchez se dedicaron más a contener que a proyectar juego y no hubo quien sea capaz de generar algo distinto, por lo que ofensivamente el Verdirrojo apostó a la fortaleza aérea de Suirezs y Cáceres.
Crucero se despertó recién a partir de los 20’ del complemento, cuando verticalizó la cancha y agredió en cada uno contra uno.
Ese predominio parecía encontrar justicia a los 31’, cuando el Cuqui Márquez anticipó a todos -Galeano incluido- y con un frentazo mandó la pelota al fondo de la red. Pero el primer asistente, el obereño Roberto Lovera, levantó tardíamente el banderín anulando la maniobra aduciendo que la pelota había salido de los límites del campo tras el tiro de esquina. El Cuqui, que festejó el gol sacándose la camiseta y con dedicatoria especial, vio la segunda amarilla y dejó a su equipo con uno menos.
Así, lo que parecía festivo terminó siendo terrorífico. El partido seguía 0-0 y el local jugaba con uno menos. No obstante, en esos últimos 10 minutos fue todo del Colectivero.
Dechat arriesgó con Martínez y Troche, pero Brown, sabiendo lo que significa el Oso en los penales, se aferró al empate y a una definición que en la previa no le desagradaba.
Pero Galeano esta vez no gravitó, y aunque tampoco lo hizo Gaona, el palo le guiñó el ojo al Colectivero, ya que Lino Arce estrelló su remate en el travesaño y Daniel Duré en el poste derecho. Dardo ejecutó con categoría y Crucero se vistió de alegría. Misiones lo agradece, un nuevo Crucero-Guaraní se avecina.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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