Cuando el «Cuqui» Márquez está encendido, el camino está poblado buenos momentos para Crucero del Norte, que avanzó de ronda luego de vencer 2 a 1 a Racing (Córdoba).
El primer tiempo fue la llave para que el Colectivero se encuentre ya en el undecagonal que podría depositarlo en una nueva categoría.
La calurosa tarde en Misiones hizo estragos en la Academia cordobesa, hecho que fue aprovechado por los once de Pedro Dechat.
El Cuqui, bien ubicado, capitalizó la primera oportunidad que tuvo Crucero, y fue recién a los 3 minutos de iniciado el partido. El centro de Pey Brítez, producto del primer córner del cotejo, hizo que Matto peinara la pelota en el punto del penal y habilite a Márquez para estampar la primera ventaja.
Fue con lo justo, pero siempre que la pelota cruce la línea de cal debajo de los tres palos será importante. Por eso, Crucero, sin llegar a merecerlo (sólo por la falta de tiempo) ya ganaba uno a cero.
Cinco minutos después, la ventaja aumentaría gracias a un gran gol de Dardo Romero. Es que Derlis Soto se alineó con Márquez, éste habilitó a Romero que como un nueve de área, definió de manera imposible para un Godoy que se tiró para la foto, porque la pelota estaba depositada en la red de su arco.
Con ocho minutos y con una ventaja de 2-0, Crucero tuvo tiempo como para bajar decibeles dentro de un encuentro que estaba a su antojo. Entonces amortigüó sus ganas y las trasladó en el manejo de la pelota. Racing no intentó nunca, por lo menos dentro de los primeros 25 minutos del primer tiempo.
Tal vez un cabezazo dentro de una jugada de pelota parada, que se fue alto arriba del travesaño, pudo inquetar a Abadie, pero no llegó a exigirse.
Luego sí, la Academia fue tomando ritmo, Becicca fue encontrando su lugar y Rivero, junto a Vilchez, empezaron a avanzar sobre la última línea local.
Pero el primer tiempo terminó y los 45’ culminaron con la ventaja local.
El complemento, de más
Con las altas temperaturas, el ritmo del partido aumentó sólo en los minutos iniciales de la etapa final.
Por eso, Crucero tuvo que regular. Lo hizo encontrando su ritmo, el que más que convenía y que consistía manejar los desprolijos ataques rivales.
Pero Márquez no fue aquel del primer tiempo, por lo que el local disminuyó en su velocidad de ataque.
La tranquilidad duró hasta los 42’, porque Ricardone tomó a Becica y el árbitro cobró la pena máxima. El mismo jugador, figura de la visita, fue quien descontó, pero el tiempo estaba agotado.
Fuente: territoriodigital.com




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