De principio a fin

De principio a finCrucero madrugó y aguantó. Sufrió y festejó. Pero arrancó con el pie derecho el recorrido en el Undecagonal final del torneo Argentino A. Con dos goles de Fernando Márquez, en el comienzo y en el final del partido, derrotó por 2 a 0 a San Martín de Tucumán y revalidó su chapa de aspirante al ascenso.
El Colectivero jugó un primer tiempo digno de un equipo con grandes aspiraciones. Porque, ciertamente, había que ver cómo iba a encarar esta instancia decisiva del campeonato, donde sólo el mejor de los 11 equipos subirá de categoría.
Debutar como local potencia las obligaciones y las presiones, y el equipo misionero tenía que demostrar que lo hecho en la fase regular fue sólo el comienzo de este largo camino rumbo a la B Nacional.
Y Crucero minimizó a su rival en los primeros 45. Y no a cualquier rival, sino a San Martín, uno de los más grandes del fútbol del interior del país.
A los 30 segundos ya avisó Márquez por izquierda, cuando no llegó Martínez, y a los 2′ fue el propio Cuqui el que capitalizó un bombazo rasante de Motta para abrir el juego.
Ni siquiera hubo tiempo para conocer la propuesta del Santo. Pero el conjunto dirigido por el Tigre Amaya no pareció sentir el impacto del tanto, porque se paró con dos líneas de cuatro y apostó sus ambiciones ofensivas a la habilidad del Ratón Ibáñez o algún pique de Balvorín.
El local, en tanto, lejos de resignar su codicia, mantuvo su intensidad por las bandas y maniobró a dos toques, cortos y precisos. Y cuando las condiciones lo requerían, no faltaron los pelotazos para las rápidas corridas de Márquez y Martínez.
San Martín, que llegaba con un largo invicto de 18 partidos, y que como visitante había perdido sólo un encuentro a lo largo de toda la fase regular (justamente frente al Colectivero), nunca pudo hacer pie en el Andrés Guacurarí, porque enfrente tuvo a un rival muy aplicado, sacrificado en la marca y que realizó los relevos a la perfección en cada centímetro cuadrado de la cancha.
Los dirigidos por Pedro Dechat no tardaron en justificar la victoria parcial en el primer tiempo. Pedro Brítez pudo ampliar ventajas con dos pelotas paradas que le sacaron chispas al palo, y Márquez y Martínez también estuvieron cerca de marcar el segundo en ese primer período.
El Santo, que sólo en contadas ocasiones apenas pudo pisar el área de Gaona, arriesgó un poco más en el complemento, aunque siempre dependiendo de lo que pudiera hacer Ibáñez, su hombre más movedizo y desequilibrante.
El propio delantero acarició el empate con un tiro libre que sólo atinó a ver el uno jardinense en la más clara del visitante.
El desgaste hecho en los primeros 45 minutos dejó secuelas en los hombres misioneros, que ahora ya no podían volver con la misma velocidad. Eso, además del cambio ofensivo de Amaya de incluir a Beraldi al ataque, es lo que interpretó Dechat, seguramente, cuando mandó a la cancha al tucumano Nievas Escobar por Motta para oxigenar la zona media.
La diferencia ya se había conseguido, y ahora había que aguantar a un San Martín más provocador, que promediando la segunda parte ya jugaba con cuatro delanteros tras el ingreso de Diego Núñez, que armó una buena sociedad con Ibáñez que de casualidad no terminó en el empate.
Cada vez se hacía más complicado sostener la ventaja, por lo que Dechat sumó a Semino a la defensa en lugar de Pey, tratando de cerrar así un desarrollo que venía cuesta arriba.
Aunque atragantado, Crucero salió airoso de su primer obstáculo. Le ganó a un rival que impone respeto y que venía en alza y escaló el primero de los 10 peldaños que lo separan de la B Nacional.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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