Fiesta en casa

Fiesta en casaCuando no aparece el fútbol, a veces asoman otras cuestiones a tener en cuenta. Y Crucero, frente a Aldosivi, expuso atributos relacionados con la personalidad y el caracter para dar vuelta un resultado adverso y volver a festejar en casa después de más de un mes.
Así, el 2 a 1 frente al Tiburón, por la 10ª fecha de la B Nacional, sirvió para que el Colectivero siga sumando en su lucha por mantenerse alejado de la zona baja y, de yapa, continúa respirándole en la nuca al líder Gimnasia (LP), próximo rival el lunes que viene en La Plata, nada menos.
Y Crucero hizo lo que tenía que hacer para dejar atrás la derrota en Jujuy y llegar motivado al partido más importante que tendrá en la categoría.
Ayer, los primeros 15 minutos de partido fueron un calco de lo que viene mostrando el Colectivero en casa. Verticalidad, decisión y empuje para ir al frente, pero incapacidad para resolver. Y así como perdona al rival, el rival no lo perdona. Sobre el cuarto de hora, la defensa local durmió, el Tiburón hizo rápido un tiro libre y Claudio Guerra facturó para silenciar al público misionero.
La disposición que los locales habían tenido en esos primeros 15’ mermó después de la apertura. La incomprensible impaciencia de algunos en la tribuna se trasladó a la cancha, y Romat, Matto González y Nievas fueron el centro de los cuestionamientos hasta el cierre de la primera parte.
Pero Dechat no tardó en darse cuenta que, de seguir así, revertir la historia iba a ser una tarea muy complicada, sino imposible.
Por eso resignó recuperación y mandó a la cancha al rapidito Abregú con la firme intención de abrir el juego y aprovechar las bandas.
Quizás por el hecho de jugar en una cancha de dimensiones enormes, como el mundialista de Mar del Plata, Aldosivi supo administrar correctamente los espacios y se acomodó muy bien en Santa Inés.
Sin embargo, la movilidad y la técnica de Brítez empezaron a clarificar un poco el panorama, y el regreso de Cabrera al medio tras la salida de Nievas Escobar permitió una mayor asociación con Brítez en la zona de gestación. Recién ahí apareció el volumen de juego esperado. Y recién entonces Crucero fue arrinconando al visitante.
El empate estaba al caer. Y cayó nomás. Pero antes hubo un claro mérito del entrenador, que esta vez, a diferencia de juegos anteriores, arriesgó sin temor a perder. Lo sacó a Matto y lo incluyó a Martínez. El 4-4-2 pasó a ser un casi suicida 3-1-2-2-2, con Marczuk como recuperador, Abregú, Cabrera y Pey como creadores y Martínez, Tambussi y Rodríguez como hombres más adelantados.
Pero más allá de los cambios, Crucero tiene un hombre que marca diferencias por sí solo: Dardo Romero. El zurdo es un emblema para marcar y cortar, pero tiene ese plus que lo diferencia de cualquiera. Y que ayer lo hizo ser gran figura. Aunque el defensor no anotó, fue autor intelectual de los dos goles que permitieron dar vuelta el pleito y volver a festejar en casa.
A los 31’, Marczuk recuperó en el medio, tocó para Cabrera y este devolvió para Dardo, quien a pura fuerza ingresó al área y sacó un zurdazo bajo para que Tambussi, en el segundo intento, decretara el merecido empate. Y a los 37’, nuevamente Romero dividió y ganó, se quedó con el rebote, penetró la defensa y otra vez mandó el centro rasante para que Rodríguez la empuje en la boca del arco, como manda el manual del fútbol.
Anoche no tuvo fútbol Crucero, pero le sobró esa cuota de personalidad para recuperar el respeto que había ganado en las primeras fechas. Volvió a ganar en casa y sigue al acecho de la punta, aunque el objetivo pase por otro lado.

Fuente: territoriodigital.com

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