Crucero fue superior a Gimnasia de Jujuy, hizo un gran tiempo y jugó todo el complemento con uno menos. Pero no fue capaz de vulnerar a Hoyos y debió conformarse con el 0-0.

Crucero dejó de perder, pero tampoco puede ganar. Ni siquiera cuando hace sobrados méritos. Como ayer, cuando dominó de principio a fin a Gimnasia de Jujuy y se tuvo que conformar con un 0-0 que tuvo sabor a demasiado poco.
Por primera vez en varios meses, el Colectivero jugó el partido que debía jugar. No especuló, no se equivocó defensivamente y originó un sinfín de situaciones. Jugó todo el segundo tiempo con un hombre menos e incluso así controló el juego, pero volvió a padecer la falta de definición y resignó puntos por 10º partido consecutivo, por lo que no puedo zafar de la zona de descenso.
Pero arrancó bien Crucero, presionando en campo rival, ahogando a su adversario en la salida y con jugadores muy activos. Enzo Bruno demostró ser el conductor que todos esperan ver y Ernesto Álvarez y Fabricio Lenci conformaron una dupla muy exigente para los defensores jujeños.
El Colectivero empujó contra su propio arco al equipo de Mario Gómez. Y antes del minuto de juego ya dio un claro aviso de sus pretensiones con un cabezazo de Pinti que se fue desviado.
El Lobo pudo salir del asedio local cerca de los 10’, cuando Miguel Fernández, solo frente a Gaona, no pudo direccionar un frentazo tras un gran centro del misionero Claudio Fileppi.
Pese a ser un equipo sólido en el juego aéreo, con varios jugadores con pasado en primera división (Javier Páez, Josimar Mosquera, Sergio Vittor y el propio Fileppi), Gimnasia se vio sorprendido por un rival decidido que, hay que decirlo, jugó como hacía tiempo no se veía en el Andrés Guacurarí.
Polaquito Cabrera y el reaparecido Lenci también tuvieron la chance de la apertura en la primera media hora de juego, que se jugó prácticamente en territorio jujeño.
A diferencia de partidos anteriores, Bruno lastimó tanto por derecha como por izquierda, desniveló en cada mano a mano y fue la llave ofensiva hacia el arco de Hoyos.
Además, Ricardone y Romero fueron salida por los costados, un arma importante que hacía tiempo había resignado el conjunto misionero.
Así y todo, haciendo un primer tiempo casi sin fisuras, a Crucero no le alcanzó para vulnerar a un rival bien parado y que vino decidido a no regalar nada.
Golpe inesperado
Cuando a los 4’ del complemento Ricardone vio la roja por cortar un intento de Fileppi (el defensor también fue expulsado en Jujuy, por una infracción similar ante el misionero), la desazón envolvió el aire de Santa Inés.
Repetir todo lo bueno que se había hecho hasta entonces, en las nuevas condiciones de juego, parecía realmente imposible.
Y aunque Crucero intentó mantener el dominio de las acciones, la salida de Álvarez para sumar a Bareyro en la defensa le restó peso a la ofensiva. Y encima, tal como viene siendo costumbre, Delfino sacó al incisivo Bruno para sumar a Dujaut en un cambio cuanto menos sorpresivo por lo que pedía el desarrollo del partido.
Pese a la inferioridad numérica, Crucero mantuvo la iniciativa y el predominio de las acciones. Y en la más clara, el tucumano Nievas Escobar desperdició una inmejorable ocasión dentro del área tras una muy buena combinación colectiva.
A Gimnasia la superioridad numérica le dio tranquilidad básicamente en la zona defensiva, porque no se vio tan exigido, pero ofensivamente nunca fue capaz de arriesgar y no tuvo contemplaciones en dejar en claro la importancia de sumar el puntito en Misiones.
Y Crucero, encima, está claro que no liga. Porque ya en el descuento, Lenci habilitó a Dujaut y Robinho no pudo mano a mano con Hoyos.
El gran desgaste realizado dejó secuelas, las energías se fueron acabando y el 0-0 no premió en la justa medida.
El equipo mejoró futbolísticamente, pero no puede despegarse de la zona roja.
Fuente: territoriodigital.com






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