Luego de quedar eliminado del Argentino A, los números avalan el cambio de técnico. Con José María Bianco, Guaraní sumó el 48 por ciento de los puntos.
A mejorar. La victoria ante Central Norte, por la 1ª de la Reválida en Salta, significó la única sonrisa afuera
Con lo triste que son las despedidas, Guaraní encontró el camino para salir con la frente en alto. Fue porque jugó al fútbol y fue porque se eligió bien al reemplazante de Daniel Teglia: José María “Chaucha” Bianco.
El rosarino tomó un barco que navegaba dentro de un mar revuelto, con un peligroso remolino merodeando su andar. Ese remolino significaría el tan temido descenso, pero nada de eso pasó. La Franja cambió el aire, renovó esperanzas y se despidió de esa manera. Jugando, tocando, atacando y por sobre todas las cosas, gustando.
En épocas en las que jugar bien al fútbol no es para todos, Guaraní fue haciéndose grande en su nuevo torneo de a poco. Pero no comenzó bien.
Luego del tan esperado ascenso al Argentino A, Daniel Teglia siguió al mando del equipo, que ya no le respondió como a finales de la temporada 2011-2012.
Por eso, comenzó su andar con una igualdad en 2 en Villa Sarita; el rival de turno había sido Juventud Antoniana de Salta. Tuvo que esperar el pueblo franjeado hasta la tercera fecha del certamen para festejar su primera victoria, ante un equipo que luego terminaría siendo el peor de la temporada: Racing de Córdoba. Sumó luego cuatro puntos de seis en las dos fechas siguientes, con el 2 a 1 a Tiro Federal en la sexta convocatoria.
Después se vendría lo peor. Una serie interminable de partidos sin ganar preocuparon a todos los misioneros. Fueron 14 duelos interminables, sufridos y dolorosos.
Teglia aguantó 9 encuentros sin felicidad hasta que dijo basta de común acuerdo con la dirigencia, jugadores e hinchada. Todos pidieron su salida, sin importar lo que se había logrado bajo su mando.
Las voces de la experiencia dicen que ‘todo cambio es para bien’ y eso costó entender con la llegada de Bianco, porque el equipo seguía sin rumbo.
Pero de a poco, Chaucha le fue tomando el gusto a dirigir a Guaraní. Se fue dando cuenta de que contaba con potencial y de que el fútbol podía decir presente. Por eso, la Franja empezó a salir a jugar de igual a igual tanto en casa como afuera.
Recién en su quinto partido como DT, Bianco se encontró con la victoria. Lo hizo ante nada menos que el hoy ascendido Talleres de Córdoba. Claro que esa victoria significó la levantada del equipo, que recién en la fase de Reválida pudo mirar la tabla de descenso y darse cuenta de que ése no era su lugar. Entonces empezó a soñar.
Con Barinaga como protagonista hasta su lesión, Guaraní encontró en Lucas Godoy, Leandro Roldán y Ramiro Pereyra sus armas para pelear. Solidificó su sueño de ascenso con la férrea defensa y justo cuando se aprestaba a llevarse al Argentino A por delante, se durmió en su visita a Libertad.
Quedó afuera ganando y entregando todo. Por eso, la temporada 12-13 de Guaraní terminó con la cabeza en lo más alto.
Números de una campaña regular en su cierre
Guaraní jugó 34 partidos en su estadía dentro del Argentino A. Ganó 9, empató 14 y cayó 11 veces. Pero esos números se pueden dividir en dos.
• La era teglia
Daniel Teglia continuó desde el ascenso al Argentino A. Con él en el banco, ganó sólo dos encuentros, mientras que tuvo seis igualdades y la misma cantidad de caídas.
• La era bianco
El Chaucha Bianco cambió el ánimo y en sus 20 partidos dirigidos, ganó siete, mientras que igualó 8 y perdió 5.
• En casa, muy fuerte
Los dígitos de Guaraní cambian rotundamente cuando jugó de local y de visitante. En Villa Sarita, la Franja ganó 8, empató 8 y cayó sólo 1 vez (ante Sportivo Belgrano por 4 a 2). Afuera, ganó 1, empató seis y perdió 10 duelos.
Fuente: El Territorio.





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