Pese a que el objetivo pasa por mantener la categoría, Crucero del Norte logró anoche una nueva victoria que lo posiciona entre los primeros puestos de la tabla.

Liquidó el pleito. Ariel Cólzera decretó el 2 a 0 definitivo en la noche de Santa Inés (Foto: Sixto Fariña)
El Colectivero, que se impuso con goles de Gabriel Tomasini y Ariel Cólzera, quienes habían decretado el 2-0 ante Almirante Brown, sentenció el pleito en el primer cuarto de hora del complemento, y consiguió su cuarta victoria en la categoría. Así, llegó a los 14 puntos y se ubica tercero, por detrás de Defensa y Justica, líder, y Banfield, escolta.
Rol protagónico en casa
Al igual que en sus anteriores presentaciones, Crucero salió a jugar como un lobo hambriento. Plantados en campo rival, presionando a partir del muy buen trabajo de Nievas Escobar y muy movedizos por las bandas, los dirigidos por Delfino intentaron acorralar a su rival en los primeros minutos. Pérez y Dardo jugaron más liberados que de costumbre y el Colectivero inclinó el desarrollo a su favor.
Las ansias de buscar el arco de enfrente por momentos dejaron grietas en el fondo, y sobre los 23’ Esteban Orfano aprovechó un pase en cortada y mano a mano con Caffa la tiró por arriba del travesaño en la primera descoordinación del fondo local.
Fue un equipo Crucero del medio para arriba, con Torres y Fileppi armando buenas sociedades y dos puntas activos intercambiando posiciones. Pero las buenas proyecciones de los laterales complicaron las cosas a la hora de relevar y acomodar piezas en el fondo, porque Orfano, Cuevas y Mazza se ubicaron a sus espaldas.
El Fogonero, que ayer tuvo el debut de Grioni en la dirección técnica en reemplazo de Mosatza Merlo, trató de darle cierta prolijidad y criterio a la pelota, pero le faltó decisión en los metros finales.
La dinámica que le imprimió Crucero en el primer tiempo no hizo decaer el rendimiento en el complemento, porque en los primeros 10’ de esa segunda parte se vio lo mejor.
A los 4’, Diego Torres armó una excelente jugada por el sector derecho pero Fileppi no pudo definir solo de marcas. Enseguida Pinti y Cólzera desarmaron al fondo y acariciaron la apertura. El gol madrugaba. Y madrugó a los 8’. Tras un córner despejado, de la segunda jugada germinó el 1-0. Diego Torres, en vez de reventarla y cerrar la jugada para evitar la contra, tocó suave para Tomasini, quien totalmente habilitado definió como un goleador de raza para el 1-0.
Mientras intentaba recuperarse del impacto recibido, Douglas Haig recibió el golpe del nocaut. A los 16’, Federico Rosso se la bajó a Cólzera y el ex Boca no perdonó a Álvarez para el 2-0.
Ese gol fue la llave que cerró la puerta del triunfo. Porque después Crucero ratificó su solidez colectiva y con autoridad hizo evaporar los intentos del equipo bonaerense. Soñar, por lo pronto, no cuesta nada.




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