Tal como sucedió ante Almirante Brown y Gimnasia de Jujuy, Crucero marcó en el amanecer del juego ante Ferro, luego controló el trámite y terminó ganando 2-0. Se mantiene tercero en las posiciones de la B Nacional.

Ante el rival más flojo de los que pisaron Santa Inés en el último año, el equipo misionero resolvió el pleito en cuestión de segundos.
Al igual que en sus últimas dos presentaciones en casa, pegó en el amanecer del partido y a partir de ahí manejó el desarrollo a su antojo.
Con las conquistas de Ariel Cólzera, de tiro libre, y Claudio Fileppi (los dos máximos goleadores del equipo con tres tantos), ambos en el primer tiempo, Crucero cosechó su sexta victoria en la temporada y llegó a los 22 puntos, ubicándose en zona de ascenso a siete del cómodo líder Banfield y a tres del escolta Defensa y Justicia, que hoy se pondrá al día frente a Unión.
Sigue madrugando
La fórmula parece repetirse. Sucedió frente a Almirante Brown, ante Gimnasia de Jujuy y ayer ante Ferro. Marcó de entrada, dominó el desarrollo y se impuso 2-0.
Pese a varios de los cambios obligados que debió realizar Iván Delfino (ausentes los lesionados Caffa, Rosso, Manzanares y Marczuk), sólo cinco minutos necesitó el Colectivero para edificar un triunfo mucho más cómodo de lo pensado.
De una pelota parada, Ariel Cólzera abrió el partido con un preciso tiro libre con mucha rosca que nunca pudo contener el arquero Laso.
Poco, para no decir nada, tuvo que esperar el local para encontrar tranquilidad y desplegar el fútbol preciso, a un toque, dinámico, que se acostumbró a mostrar ante su gente. Y desde ahí empezaron a sucederse las chances.
A los 20’, Cólzera se la robó al experimentado defensor Eduardo Tuzzio en la salida visitante y asistió milimétricamente a Enzo Bruno, quien la picó muy bien ante el uno antes de que un central le ahogue el grito en la línea del arco. Y por enésima vez, el gol de Bruno en Crucero se sigue haciendo esperar.
Crucero marcó claras diferencias, individual y colectivamente, ante un rival muy limitado, lento y errático en los pases.
Si lo realizado en los primeros cinco minutos ya le alcanzó al Colectivero para justificar la victoria, lo hecho a partir del gol sirvió para que Crucero muestre el juego prolijo y atildado que lo llevó a estar donde está.
El equipo de Caballito dejó bien en claro por qué lleva ocho partidos sin triunfos. Caíto, Bruno y cualquiera que se tiraba por el sector izquierdo se hacía un festín ante la marca del veterano Eduardo Tuzzio, mientras que Nievas Escobar y Calgaro dominaron de principio a fin el juego en el círculo central de la cancha. Y a Crucero el alcanzó y le sobró con mantener el orden y ser aplicado tácticamente.
En Santa Inés rápidamente quedó la sensación de que con el 1-0 los tres puntos ya estaban asegurados, no sólo porque enfrente estaba un rival vacío de fútbol, sino por la solvencia defensiva que muestra el equipo.
A los 37’ otra vez pudo haber gritado por primera vez Bruno, pero Laso le ganó el duelo mano a mano. Pero la tibia resistencia del Verdolaga no aguantó y 60 segundos más tarde cayó por segunda vez. Diego Torres probó con un bombazo que reventó el palo derecho y en el rebote apareció Fileppi, como siempre a espaldas de todo el mundo, para batir al uno y sentenciar definitivamente el pleito.
Le sobraron 45 minutos
El complemento, sin ningún tipo de dudas, estuvo de más. Nada hacía presagiar una posible remontada del equipo de Caballito y todas las fichas estaban en el casillero de la goleada.
Más allá de la tranquilizadora ventaja, y pese a la importancia de llegar descansando al próximo desafío en Avellaneda frente a Independiente, Crucero nunca sacó el pie del acelerador y apretó en cada sector de la cancha durante los 90 minutos. Ferro ni siquiera fue capaz de salir de su propio campo y en el Andrés Guacurarí sólo se esperaba el final.
La última media hora fue para el disfrute de los hinchas. Para que Páez y Sánchez muestren su impotencia y caminen por la cornisa. Para que Delfino pruebe variantes (Fileppi-Nievas como doble cinco). Para que la gente demuestre su identificación con lo que hace el equipo. Y claro está, para que Crucero siga pisando fuerte en la B Nacional. Y que se venga Independiente nomás.
Por Gustavo Hollmann, El Territorio.




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