Gimnasia tuvo cuatro minutos de inspiración, facturó por partida doble y edificó un claro triunfo en Jujuy. Se impuso por 3-1 y toma aire en la lucha por no descender. El Colectivero no puede levantar cabeza como visitante.
Afuera no puede. Crucero se durmió promediando el primer tiempo y el Lobo aprovechó las facilidades del fondo (Foto: diario El Tribuno de Jujuy)
El equipo misionero fue superado a lo largo de los 90 minutos por un rival directo en la lucha por mantener la categoría y no sólo dejó escapar la chance de cortarse definitivamente del Lobo, sino que permitió que se le escapen Independiente e Instituto, que pelean por el último ascenso a Primera.
Entró dormido
Crucero pagó un elevado precio a su desconcentración en la primera media hora de juego.
El Lobo, apoyado en el fervor de sus hinchas, tuvo un arranque muy dinámico, atacando por las bandas y empujando con Baumann.
Sólo 18 minutos tardó el equipo dirigido por Mario Sciacqua para reflejar en el arco de enfrente la superioridad evidenciada en el césped.
El propio Yonathan Baumann aprovechó una inmejorable oportunidad y definió ante Tito Caffa para establecer el 1-0.
Lejos de resignar en su búsqueda, y sacando máximo rédito de su momento de plena inspiración, Gimnasia llegó con claridad nuevamente a los 22’ y estiró diferencias gracias a Facundo Callejo.
Crucero, cuando se dio cuenta que estaba jugando por la 31ª fecha de la B Nacional, ya perdía por dos.
Pero intentó no desesperarse y controlar una situación claramente desfavorable, y a partir del trabajo criterioso del reaparecido Fileppi y de Bruno por las bandas, empezó a inclinar la cancha a su favor.
Nievas Escobar e Irala no estuvieron tan finos en la recuperación y el partido por momentos se hizo de ida y vuelta.
De todos modos, el equipo dirigido por Gabriel Schurrer no dejó una buena imagen, fue superado colectivamente y hasta careció de ideas para llegar con claridad al arco de enfrente.
La reacción del Colectivero dio buenas señales con el inicio del complemento. Fue lenta pero progresiva, y con el gol de Ariel Cólzera, de tiro libre, a los 6’, parecía que la historia tendría un vuelco.
Pero el Lobo nuevamente capitalizó la chance más clara que se le presentó y asestó un golpe letal a los 27’ a través de Gabriel Solís.
Ahí sí se terminó la historia. El local empezó a jugar con la desesperación rival, encontró espacios para la contra y, en la más clara, Quiroga se perdió el cuarto solo frente a un casi vencido Caffa.




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