Corazón en semifinales

Cuando Guaraní no encontraba el juego para abrir el marcador, Cristian Barinaga volvió a clavar un tiro libre. Tras eso, la Franja goleó 4 a 0 a Juventud Unida y avanzó a semifinales.Corazón en semifinales

El de la clasificación. Exequiel Narese cabeceó por detrás de todos y puso el 2 a 0 en el primer tiempo; a partir de allí Guaraní se tranquilizó y pudo controlar a Juventud (Foto: Sixto Fariña)

La desventaja, los contratiempos y la presión se transformaron en goleada, paciencia y festejo para Guaraní, que venció  por 4-0 a Juventud Unida de Gualeguaychú y alcanzó las semifinales del torneo Argentino A.
En Villa Sarita, la Franja dio una muestra de cómo se encara este tipo de partidos, volvió a gozar de un Cristian Barinaga implacable y avanzó firmemente a la siguiente ronda. Ahora esperará rival, que puede salir del cruce entre San Martín y Juventud Unida de San Luis, aunque eso, ahora, está en segundo plano.
Cuando parecía que Guaraní ingresaba lentamente en la desesperación apareció Cristian Barinaga, y cuando todo indicaba que la Franja se llevaría por delante a Juventud, Exequiel Narese dijo presente para confirmar esa tendencia.
Se respiraba un aire vicioso en la previa. Bianco sorprendió a muchos con la decisión de cambiar el arquero. Gonzalo Ponzio jugaría su segundo partido como titular en la temporada, pero se lesionó en los trabajos precompetitivos y todo quedó en la nada. Cosentino, como siempre, salió a disputar el partido.
El dominio de pelota que tuvo Guaraní en el inicio del partido fue producto de la lógica que plantea un cruce de playoffs. Juventud no vino a jugar, sí a aguantar. Sólo Weissen se mantuvo en campo franjeado.
Tardó el local en encontrar su primera chance. Recién a los 17’, Enzo Noir picó habilitado y la bajó de pecho para que Barinaga exija de sobremanera a Rébora, que salvó el descuento en la serie.
Desde los 20’, los entrerrianos guardaron la pelota siempre que pudieron. Marchesini despejó todas en el primer cuarto de hora y hasta el propio Weissen, en una corrida que podría haber sido una buena contra, descontó segundos en el banderín del córner.
Sin ideas en el juego, el tiro libre de los 26’ fue la llave para la apertura del marcador. Barinaga, que está dulce y conoce el provecho que puede sacarle a ese momento, tomó un tiro libre lejano y puso el 1 a 0 con un remate que se metió en la ratonera.
Ese envión fue claro. A la Franja se le abrió el arco y creció la confianza. Fue Narese, luego de un córner de Barinaga, quien cabeceó al segundo palo, desde atrás del mundo de gente que se ubica para defender, para que el conjunto misionero consiga ese segundo gol que, a la media hora de partido, le daba el pasaje a la siguiente ronda.
Eso cambió los planes, bajó los decibeles y dio vida a la visita. Necesitado y esperanzado en volver a marcar en el juego aéreo, los visitantes chocaron con la pared que significa tener a Alan Vester en el equipo titular, perdieron una y otra vez con la buena marca de Cardozo y se preocuparon con cada contra. Sí, en los últimos minutos del primer tiempo, el que jugó a la contra fue Guaraní.
Pereyra, el visitante, intentó encender las alarmas de la Franja cuando recién comenzó el complemento y con un remate lejano.
Sobre los 5’, Barinaga respondió con un intento desde afuera del área, pero Rébora, luego de un pequeño rebote, controló con tranquilidad.
Con la pasividad de Guaraní, lógico fue el crecimiento de la visita. Fornillo, a los 25’ remató a la red, pero se encontró con el milagroso Cosentino, que puso el brazo izquierdo, ese que no sufrió la lesión de los 15’, para ahogar ese grito.
Bianco vio cómo su equipo se quedaba sin tenencia de pelota, entendió que el ataque estaba falto de aire y metió a Mauro Gómez en lugar de Noir. El ingresado, con cinco minutos en cancha, picó en soledad por derecha, se acomodó y tiró un centro milimétricamente medido a la cabeza de Barinaga, ese 10 que no falla y que, a los 30’, puso el 3 a 0 para la Franja.
Otro cambio acertado fue el ingreso de Ricardo Chavarri, quien con apenas 50 metros en cancha exigió a Marchesini, para que el central visitante intente despejarla, pero no logre otra cosa que meterla por encima de Rébora. Otra vez, como en el nonagonal, el ex Guaraní la metió en su propia valla, esta vez con un golazo.

Por Emiliano Andreoli, El Territorio.

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