Sufriendo se disfruta más

Guaraní se metió en la final por el 2º ascenso a la B Nacional. Ante un marco de público imponente, cayó por 2-1 con Tiro Federal en Villa Sarita pero pasó por la ventaja deportiva.

Sufriendo se disfruta más
Sufrió como nunca, pero festejó como pocas veces. Guaraní pasó más de media hora eliminado, aunque el gol de Ramiro Pereyra le dio alma, corazón y vida.
Cayó nuevamente contra Tiro Federal en su cancha, pero esta vez no importó, porque la Franja llegó a la final del Argentino A y peleará por un ascenso a la B Nacional; quedó a dos pasos, como nunca.
Por todo lo que se jugaba, Guaraní enfrentó su primer tiempo más complicado del semestre. Es que Tiro Federal salió con ambición, poco le importó el marco espectacular que habían preparado los hinchas locales y se llevó por delante a la Franja, que presa de sus nervios se fue en desventaja al entretiempo.
Esa sensación: nervios, fue lo que predominó durante todos los minutos de la apertura de la vuelta. Young amonestado (mal amonestado) a los 2’, Barinaga en una pelea sin descanso con Yeimar Gómez y pocas situaciones para el local se tradujeron en la nada misma para el local, mientras que para la visita sí hubo buenos dividendos.
Tiro, que debía ganar por una ventaja de dos goles, probó al arco antes de la primera vuelta de reloj, pero el remate de Armani fue muy debil y Cosentino contuvo con tranquilidad. Tras ello, la visita se hizo fuerte con argumentos muy simples: cortar en el medio y abrir a los costados.
Eso también significó que el centro del campo se abrió. Young, con la amarilla a cuestas, ya no podía cerrar con tranquilidad y eso sintió en demasía el conjunto de José María Bianco, quien tuvo que dejar el campo de juego luego del tercer reclamo al tucumano Luis Lobo Medina.
Esa libertad en el círculo central fue aprovechado por Maximiliano Zbrun, ese 5 que además de golpear, demostró tener una pegada extraordinaria y, cuando recién iban seis minutos, remató al ángulo del largo Cosentino para poner el 1 a 0 y llenar de nervios Villa Sarita.
El estadio, lleno como cuando Santamarina visitó Misiones, sintió el golpe y Guaraní también.
No se achicó, pero a Narese, como en el entrenamientoSufriendo se disfruta más del martes, volvió a faltarle dirección a su remate. Cruzó la pelota y la mandó metro y medio afuera del arco rival, en el cuarto de hora.
Las ganas de Tiro se vieron reflejadas en las convicciones, fue más claro, más rápido y se aprovechó del apuro local, que se tradujo en impresiciones, peleas y choques al límite.
También tuvo suerte la Franja, ya que los rosarinos, en los pies de Rodríguez, desaprovecharon un córner bajo y fuerte, bien abajo del arco.
No fue bueno el primer tiempo del 10 local, y el equipo lo sintió. En el inicio del complemento, además de la infracción de bienvenida de Gómez a Barinaga, Guaraní se encontró con el segundo gol de la visita. Brian López se metió en el área luego de un centro muy débil y con la suela puso el 2 a 0.
Atento a las urgencias y desde atrás del alambrado, Bianco sacó al amonestado Young y a Noir, para poner a Ceballos y Mauro Gómez. Las indicaciones fueron claras: tener la pelota por primera vez en el partido y profundizar con aire el ataque.
Llegó rápida la primera situación clara del partido para la Franja. Kopp se dedicó a atacar y Guaraní a crear. Barinaga, a los 19’ se erró la situación más fácil de todo el Argentino A y pegó su remate en el palo. Pero el local acusó reacción, le dolía perder en casa y fue al frente.
Yeimar Gómez, como todo el partido, se turnó para pegar a los delanteros locales. Fue el turno de Mauro Gómez, pero para Lobo Medina no significó la segunda amarilla y el moreno siguió en cancha.

Hasta que apareció Pereyra
Con todo al frente, con todo por ganar y muchísimo por perder, Barinaga tomó la pelota y se mandó para tener su segunda oportunidad, enganchó a media visita y le pegó mal al arco, pero con la suerte de encontrar a Ramiro Pereyra, ese que no marcó ningún gol, pero que se llenó de confianza y le pegó fuerte al medio, pero arriba, imposible para el arquero visitante.
Así, Guaraní rescató el gol que necesitaba, caía, pero clasificaba. Su hinchada, feliz por el resultado, tiró todo lo que podía tirar y llenó de humo el área de Cosentino, que encontró de milagro el cabezazo de Gómez en la respuesta visitante.
Poco importó lo que pasó después, que fue obvio. Tiro vino al frente, pero terminó de rodillas y con lágrimas en los ojos. Cayó de pie, pero el que lloró más fue Guaraní, aunque de felicidad.

Fuente: Emiliano Andreoli, El Territorio.

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