
El Colectivero no pudo evitar la desazón. Ganaba 3-0 de local, pero en los últimos quince minutos Huracán logró el 3-3 final. Sigue en descenso (Foto Sixto Fariña)
Ayer, en uno de los partidos destacados correspondientes a la 19ª fecha del torneo de Primera División, el Colectivero dejó escapar una diferencia de tres goles, dilapidó al menos cinco situaciones muy claras para sellar el pleito y el Globo, con una fuerza interior sorprendente, salvó un punto de oro en tiempo de descuento. Incluso estuvo a punto de ganarlo si no fuera por un manotazo salvador de Ramírez en la última del partido.
El fútbol tiene estas cosas. Y de estas tiene que aprender Crucero en esta primera experiencia en el círculo mayor del fútbol argentino.
El equipo dirigido por Sebastián Rambert hizo 75 minutos de juego casi perfecto. En ese período de tiempo no sólo marcó la diferencia en el arco de enfrente, sino que controló el desarrollo del partido con un trabajo coordinado en todas las líneas y la gran capacidad goleadora del paraguayo Gabriel Ávalos.
De mayor a menor
Para el choque clave de ayer, Pascualito apeló a un novedoso 4-2-3-1. Y el triángulo creativo que conformaron Martínez, Chironi y Dujaut dio muy buenas resultados. Con el binomio Olmedo-Vázquez dedicado a la marca y la recuperación, los constantes movimientos del tridente ofensivo tuvieron a maltraer a los mediocampistas del Globo.
Esto, sumado a la determinación con la que encaró el juego, le posibilitó al equipo local inclinar la cancha a su favor desde el minuto cero.
A los 8’ ya tuvo la apertura el anfitrión con una corrida de Martínez que se encontró con una buena respuesta de Díaz.
Un minuto después, y tras un córner a favor, la última línea de Huracán dudó en el despeje, nadie de Crucero pudo conectar y la visita se seguía salvando.
Pero la tercera fue la vencida. A los 11’, Tarrito Pérez metió un centro perfecto a lo Dani Alvez, Gabriel Ávalos dominó la situación en las alturas y con un potente frentazo venció la débil resistencia de Marcos Díaz para el merecido 1-0.
Enseguida el uno visitante dejó la cancha por una lesión y sembró aún más preocupación en el cuerpo técnico encabezado por Apuzzo.
A los 23’, Nicolás Martínez robó una pelota en la salida rival, desbordó por derecha y mandó el centro bajo para que Ávalos, anticipando a su marcador, ajusticie a Giordano para el 2-0.
Tal vez consciente de todo lo que se jugaba en este partido o tal vez porque salió todo aquello que el cuerpo técnico se propuso durante la semana, lo concreto es que Crucero jugó su mejor partido en la categoría. Prácticamente borró de la cancha a Huracán y jugó a gusto y placer.
Adelante Ávalos respondió con goles. Los del medio presionaron en cada rincón y en el fondo Rosso y Lechner respondieron muy bien a la difícil misión de controlar a Ábila, considerado actualmente uno de los mejores delanteros del fútbol argentino.
Se sabía que Huracán iba a arriesgar todo en el complemento. Había que tomar los recaudos del caso y aprovechar alguna contra. Porque la visita se animó y comenzó a bombardear el área misionera, y a los 6’ perdonó con un frentazo de Ábila que contuvo bien Ramírez.
Cuando a los 21’ Chiche Arano venció a su propio arquero para el 3-0 del Colectivero parecía historia juzgada en Santa Inés. Crucero se floreaba, goleada a Huracán y estaba a punto de sellar su triunfo más contundente en la A.
Llegó lo inexplicable
Pero llegó la inesperada recuperación del Globo. Cristian Espinoza aprovechó un quedo defensivo dentro del área y con un remate cruzado achicó distancias.
A los 41’ fue el ingresado Agustín Torasa quien en el corazón del área también fusiló a Ramírez para sembrar pánico en Garupá. Había que aguantar cinco minutos más. Pero se sabe, en esas condiciones, cada segundo es un minuto, y cada minuto una vida.
Huracán tenía vida sólo porque Crucero se la daba. El Globo se regaló atrás en busca del empate y tuvo su premio a los 47’, cuando Espinoza volvió a ganarle las espaldas a Dematei y sacó un latigazo bajo que se metió entre las piernas del uno para el inexplicable 3-3.
Fue un golpe más para este Crucero que navega en aguas turbulentas y cada vez más profundas.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




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