Crucero no repitió las buenas actuaciones que mostró ante Huracán y San Lorenzo, volvió a perder sobre la hora, 1-0 frente a Nueva Chicago como local, y comienza a ver de cerca el fantasma del descenso.

Esta vez Crucero dejó mucho que desear. Nunca se tomó el partido como una verdadera final. La derrota ante Nueva Chicago por 1-0, en el cierre del partido -algo que a esta altura se hace difícil de entender, y sobre todo de explicar- fue un enorme paso de regreso a la Primera B Nacional.
El Colectivero le generó muy poco peligro al peor equipo del campeonato, se dejó superar por los nervios en todo momento y encima, sobe el cierre del encuentro, sufrió una impensada derrota como local en la continuidad de la 21ª fecha del campeonato.
El equipo misionero, que apenas sumó un punto de los últimos 18 que disputó tras el receso por la disputa de la Copa América, ahora comparte el último puesto de la zona roja junto a su verdugo, a lejanos cinco puntos de Huracán y a seis de Colón, a nueve fechas para el final del campeonato.
Falencias encontradas
En el primer tiempo quedó en evidencia que frente a frente estaban dos equipos comprometidos con el descenso. Se notó cierto temor escénico y ninguno arriesgó más de lo que el presente les pedía.
Los tres puntos eran tan fundamentales para el Colectivero como para el Torito de Mataderos. Pese a estar hundidos en la zona roja de los promedios y en el fondo de las posiciones, misioneros y porteños se mostraron muy tibios en la creación de juego. Le imprimieron velocidad sólo en la zona media, pero los defensores siempre ganaron el duelo mano a mano con los delanteros.
Dentro de una paridad total, el equipo dirigido por Rubén Darío Forestello avisó a los 19’ con un centro perfecto que no llegó a conectar nadie en la boca del arco.
El Torito, hay que reconocerlo, no vino a Misiones para sumar ese ‘puntito’ que todos buscan cuando juegan de visitante, porque por momentos apostó al toqueteo de manera prolija, pero también es cierto que Mauricio Carrasco nunca tuvo suficiente acompañamiento en el plano ofensivo.
Con un Gabriel Chironi improductivo, un Nicolás Martínez errático en cada centro y un Ávalos desconectado de los creadores, lo más relevante nació en los pies de Robinho Dujaut, aunque sus obligaciones defensivas lo llevaron a perder protagonismo.
Lo más claro del local se vio recién a los 39’, cuando el paraguayo Martínez le dio con mucha rosca en un tiro libre y la pelota superó la barrera pero se fue besando el palo derecho de un Tauber que sólo hacía la vista gorda.
Dos minutos más tarde, su compatriota Ávalos ganó en posición ofensiva, mandó el centro pasado y el propio Martínez sacó un remate seco y potente que contuvo el uno visitante.
Pero en líneas generales lo de Crucero fue bastante pobre, ya que no fue capaz de generar peligro ni siquiera con las jugadas preparadas durante la semana.
El buen primer tiempo que había realizado ante Huracán hace quimce días y el destacado partido que le hizo a San Lorenzo la semana pasada en el Nuevo Gasómetro lejos estuvieron de repetirse. La idea ambiciosa que pregona Sebastián Rambert ayer estuvo ausente sin aviso.
Cambió y no cambió
Estaba a las claras que Crucero necesitaba oxigenar su circuito generador de juego. Rambert así lo entendió y por eso mandó a la cancha a Ariel Cólzera en lugar de Chironi.
Pero el ingreso del chaqueño tampoco fue la solución a esa falta de gestación.
De hecho, la más clara del Colectivero nació a los 24’ tras forzar un error en la salida rival. Ávalos ganó en el forcejeo y asistió a Martinez, éste devolvió para Vázquez y el mediocampista no pudo con un Tauber que adivinó la intención.
De a poco, aunque le sirviera de poco y nada, Chicago se iba conformando con el punto, mientras que los nervios se iban apoderando de un Crucero sin fútbol.
El reloj marcaba 42’ y pasó lo que, a juzgar por los antecedentes, tenía que pasar. Centro al corazón del área, Gagliardi ganó en las alturas y, desvío mediante en Oliva, la puso contra un ángulo.
El Colectivero, que nunca pudo plasmar su juego, no sólo dejó escapar la chance de acercarse a sus inmediatos rivales, sino que también le dio vida a Chicago, Huracán y Colón.
Crucero se volvió a quedar con las manos vacías en el final del partido y así comienza a pensar seriamente en lo que será su regreso a la B Nacional. ¿Existirán los milagros?



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