Claramente resignado, y con varios pibes en cancha, Crucero perdió por 3-1 con Lanús en su penúltimo partido como local en Santa Inés.

Llegó la hora de los pibes en Crucero. Más allá de que aún restan siete partidos, dos meses para el final del torneo y que a la vuelta de la esquina están los partidos ante River, Boca, Independiente y Racing, el Colectivero sólo piensa en fomentar su semillero de cara al futuro.
Ayer, en uno de los partidos de la 23ª fecha del torneo de Primera División, Crucero perdió 3-1 con Lanús en Santa Inés e hipotecó la última chance concreta de mantener la categoría.
Resignado de antemano, y tal como lo adelantó en su momento, Julio Koropeski quiere aprovechar esta recta final de campeonato para sanear sus arcas financieras y sobre todo para hacer crecer a la cantera. Y aunque deportivamente y a corto plazo se pierda mucho más de lo que se gana, José Dujaut, Gumersindo Mendieta, Lucas Caballero y Cristian Silva sumaron minutos pensando en 2016.
La derrota ante el Granate apagó la última luz. Y eso que el partido empezó bien para el conjunto misionero. Porque en el comienzo nomás Chironi robó la pelota en una salida rival y el rebote le quedó a Cólzera, que hizo una excelente lectura mental, la punteó con el último aliento y ante el mínimo contacto con un defensor rival se tiró dentro del área. Pezzotta compró y pitó penal. El propio chaqueño, después de perder el mano a mano con Monetti desde los 12 pasos, capturó el rebote y definió tirándose al suelo para el 1-0.
Pero este Crucero no está preparado para aguantar. Para sostener resultados. No sabe hacerlo. Y si a esto le suma malas decisiones defensivas, los rivales no sólo lo complican con muy poco, sino que no dejan pasar sus oportunidades.
Apenas 90 segundos después de la apertura, Castellani se proyectó por derecha y mandó el centro al corazón del área. González apareció totalmente solo entre los centrales y sin resistencia sólo eligió dónde meter el frentazo ante Caffa.
Crucero, como a lo largo de todo el torneo, pagó de la peor manera esos pequeños detalles que sus rivales siempre saben capitalizar.
Para poder llevar a cabo lo planificado, Lanús se apoyó en la paciencia. Conociendo la situación in extremis del Colectivero, el Grana hizo circular la pelota, trianguló pacientemente y esperó su momento cara a cara con Caffa.
Llamativamente, fue la línea defensiva de Crucero la que mostró su peor cara ayer. Llamativamente porque si algo cambió Rambert casi de manera radical fueron los nombres del mediocampo y el ataque. Mendieta, Romero, Caballero y Dujaut armaron una inédita línea de cuatro en el medio, mientras que Chironi y Cólzera fueron los abanderados ofensivos, con características totalmente diferentes a las de un delantero de área.
Pero es lo que hay. Y con esa materia prima el técnico debe hacer magia para mantener vivo el sueño de no descender.
Lastimosamente no alcanza. Porque la experiencia y la jerarquía individual inclinaron la cancha.
Así como Cólzera, mano a mano con Monetti, la tiró por arriba del travesaño promediando el primer tiempo, en la siguiente jugada González recibió un pelotazo cruzado, propuso un mano a mano con Lechner, metió el quiebre de cintura y definió con un remate cruzado para el 2-1 a los 38’.
Panorama oscuro
Adaptarse a los nuevos nombres, ganar posiciones ante un equipo más aplomado y fortalecerse en momentos donde casi nada sale bien, fue una misión prácticamente imposible para el renovado plantel misionero.
No le costó a Lanús, en estas condiciones, hacer prevalecer su juego y controlar a un rival limitado y con muy pocas armas ofensivas.
De a poco el nerviosismo se fue apoderando de los hombres más experimentados del Colectivero, mientras que Lanús justificaba progresivamente la ventaja conseguida en el primer tiempo.
Con el ingreso de Lautaro Acosta por Castellani, la dupla técnica decidió liquidar el pleito y darle el golpe de nocaut al dueño de casa. Nadie mejor que el rapidito y desequilibrante delantero para sacar rédito del desorden generalizado.
Efectivamente, a los 23’, el Laucha ganó en velocidad y ante la salida de Caffa definió con clase para el 3-1 que pulverizó la de por sí golpeada ilusión colectivera.
A puro empuje buscó el descuento el dueño de casa, pero del mismo modo Lanús siempre estuvo cerca de sellar la goleada de contra.
Crucero sufrió su cuarta caída consecutiva como local, estiró a ocho su racha de partidos sin triunfos y sólo se esperanza con realizar un cierre decoroso de torneo frente a los grandes. La B Nacional ya le reservó su lugar para el 2016.
Fuente: El Territorio.



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