
Crucero fue superior en el primer tiempo pero se quedó en el segundo
Crucero del Norte midió fuerzas con uno de los animadores del torneo en lo que fue el cierre de temporada en la B Nacional y se trajo un empate de Corrientes. Fue 2-2 ante Boca Unidos, resultado para nada despreciable pensando en lo que viene y que, además, engloba la estupenda racha final del equipo de Salinas con seis encuentros sin derrotas.
Los estudios habituales quedaron a un lado. De entrada, el posadeño Dujaut impuso condiciones por la banda derecha, la misma que en la previa parecía dejar dudas sin la presencia de Maravilla Olivares, suspendido. La asociación con el activo Tarrito Pérez marcó la presión necesaria a una defensa estática, pero el fantasma de la imprecisión se hizo presente nuevamente.
En quince minutos, el Colectivero generó tres claras, todas finalizadas con el sello defectuoso de Castro, quien nunca encontró el perfil para darle de lleno al frente. Primero tras centro de Dujaut, después con la habilitación de Sotelo por izquierda y más tarde con un pase exquisito de Pedrozo.
Recién sobre los 25’, Boca Unidos despertó de la larga siesta en las afueras del centro correntino. Vergara desbordó por derecha y su centro rasante encontró el remate desviado de Fabro, casi al borde del área grande. Un aviso considerable teniendo en cuenta el valor de la ofensiva local con nombres de trayectoria como Cángele y el eterno Indio Núñez.
Pero la elaboración fue lo más sano de la primera mitad, virtud que terminó inclinando la balanza a favor del equipo de Salinas. En una ráfaga de cinco minutos la historia escribió los capítulos determinantes con los dos actores estelares de la tarde: Pérez y Dujaut.
Pisando los 33’, Tarrito llegó al fondo tras la estupenda pared de Robinho, disparó al corazón del área y la pelota encontró el remate del pibe Molinas, hasta acá de pobre participación, para vencer la resistencia del arquero.
Pero el 1-0 no fue todo. Apenas tres minutos más tarde Pedrozo fue derribado en el área y Laverni no dudó en sancionar penal. El oriundo de Eldorado se hizo cargo y estampó el 2-0 para sorpresa de un público poco acostumbrado a estas situaciones adversas.
Ya en el complemento, el Colectivero no disminuyó su intensidad, esta vez explotando el sector izquierdo de Sotelo. Y en una de las tantas contras Boca Unidos se encontró con un penal sobre Herrera que supo capitalizar Cángele.
El premio fue demasiado, al menos por lo demostrado hasta ese momento. Porque Boca Unidos fue un manojo de nervios. En tanto que en la otra vereda el Colectivero fue paciente, con salidas prolijas e intentando encontrar ese juego que lo caracterizó en esta última parte del certamen.
Montero movió las fichas con el ingreso de jugadores frescos, la llave que terminó por destrabar la puerta de acero que había forjado la defensa. Cuando el cronómetro marcó los 21’, Vergara le cedió el gol al ingresado Valsangiácomo. El ahora partidazo marcaba 2 a 2.
Los caudillos, que tanto daño hicieron en los primeros 45 minutos, desaparecieron como por arte de magia, presas del cansancio. Entonces, Salinas entendió que era el momento de cuidar el resultado y optó por el ingreso de Ojeda en lugar de Siergiejuk. Defensor por delantero.
Así se fue la historia. Una igualdad justificada. Un tiempo para cada uno. Crucero concretó su tercer encuentro sin caídas fuera de casa y cerró un buen torneo.
Fuente: Cristian Avellaneda, El Territorio.




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