Los errores cotizan

Los errores cotizan

Fueron dos baldazos de agua congelada. Y uno atrás de otro. Rápidos, certeros y dolorosos.
Instituto mostró una sorprendente capacidad de efectividad en Santa Inés, llegó dos veces en los primeros 20 minutos de juego y en menos de lo que canta un gallo se puso 2-0 arriba frente a Crucero del Norte. Y aunque debió sufrir hasta la última gota de cansancio, se impuso 2-1 en el estadio Andrés Guacurarí y se llevó un triunfo de oro de la tierra colorada.

El conjunto misionero se vio sorprendido por la precisión de su rival en el arranque del encuentro y a partir de la desventaja, cuando los nervios y la ansiedad se hermanaron para nublar las mentes, nunca pudo plasmar la idea que pregona su cuerpo técnico.
El partido, válido por la 3° fecha del campeonato de la Primera B Nacional, significó el fin de un largo invicto de Crucero como local (ver aparte) y también el punto final a la racha de ocho partidos sin victorias para la Gloria cordobesa.

Máximo de efectividad
Crucero marcó la cancha en los primeros 10 minutos de juego, en los que trianguló la pelota de un sector a otro con la movilidad de Méndez, Iriberri, Castro y Molinas. Pero no tuvo peso ofensivo. Todo lo contrario a lo que mostró el equipo dirigido por Iván Delfino, que pese a no tener la pelota fue sumamente contundente cuando pisó campo adversario.
Así, a los 14’, Marcos Quiroga ganó la banda derecha, pisando el área enganchó ante el achique de Arce y asistió al punto penal para que el goleador Pablo Magnín la ubique bien arriba para romper la paridad.
Aturdido aún por el golpe, Crucero sufrió la segunda puñalada segundos después de mover del medio. Es que se cumplían 18’ de la primera parte cuando el movedizo Diego Jara desarmó a la defensa local por izquierda, llegó al fondo y tocó atrás para la entrada de Tonetto, pero el volante dejó correr la pelota leyendo inteligentemente el juego y por detrás de todos apareció Matías Quiroga sacando un derechazo bajo que se metió en la esquina inferior del arco defendido por el uno entrerriano.
Crucero ahí se olvidó del libreto. Porque más allá de los cambios posicionales entre Castro y Vera Piris, Molinas no estuvo fino en la conducción y Méndez jugó demasiado por los extremos.
Así y todo el local se lo llevó por delante a Instituto. Con decisión y ganas, pero con muy pocas luces. El propio Molinas se perdió el descuento con un remate apenas desviado y más tarde Garavano le ganó muy bien el duelo personal a Vera Piris.
Pero también estuvo a punto de definirlo el visitante si no fuera por una salvada providencial de Molinas en una contra en la que Crucero volvió a quedar mal parado. El gran mérito de la Gloria en esa primera parte fue saber presionar la salida local y provocar el error defensivo.

El tiempo, otro rival
En el segundo tiempo no se jugaba sólo contra el rival, sino también contra el tiempo. Pico intentó cambiar algo con la frescura de Dujaut por un irresoluto Molinas, y si bien el equipo tuvo un poco más de movilidad, el 4-1-3-2 que paró Delfino le cerró todos los caminos al arco de Garavano.
Por la única vía que se podía esperar alguna respuesta era de alguna pelota parada, incluso sin la presencia del paraguayo Vera, un especialista en la materia.
Y la llama de la ilusión se encendió a los 30’, cuando Imanol Iriberri demostró su fortaleza en el juego aéreo y con un frentazo bien colocado marcó el descuento tras un centro desde la derecha.
Los últimos 15 minutos fueron un monólogo del dueño de casa. Delfino metió un central por un delantero con la clara idea de superpoblar el área chica ante un Crucero que apuntó todos sus cañones a alguna cabeza salvadora.
Pero no hubo caso. La Gloria aguantó y dio el gran golpe en la tierra colorada.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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