
Al igual que en La Paternal, Crucero se mostró demasiado timorato, al menos en el primer tiempo
A Crucero no le alcanzó un tiempo. Porque cuando se animó ya estaba en desventaja, y pese a mostrar una versión muy mejorada en los segundos 45 minutos, su conservador planteo en el primer tiempo lo privó de sumar al menos un punto en su visita a San Martín.
En uno de los partidos correspondientes a la 4° fecha de la B Nacional, el Colectivero perdió 1-0 ante el Funebrero, sufrió su tercera caída consecutiva y continúa naufragando en el fondo de las posiciones.
El rival se anima, Crucero no
Al igual que hace dos semanas en La Paternal, Crucero dejó bien en claro desde el minuto cero que no tenía demasiadas intenciones en tener el predominio del juego.
El 4-4-1-1 que paró Pico Salinas, incluso con Iriberri jugando más retrasado que de costumbre, dejó en evidencia el poco ambicioso esquema que presentó el Colectivero.
Crucero cedió pelota, terreno y apetencias desde que el árbitro Ramiro López pitó el inicio del partido y el Funebrero no tardó en asumir sus responsabilidades como local.
El conjunto dirigido por Walter Coyette rápidamente inclinó la cancha a su favor por los costados, donde Maximiliano Casa y Matías González le ganaron una y otra vez las espaldas a Guillermo Sotelo y Alejandro Pérez por derecha e izquierda, respectivamente.
Además, el zurdo Nicolás Oroz -encargado de la conducción- se movió con excesivas libertades en el círculo central y a partir de su desnivel individual el dueño de casa siempre mantuvo el control de las acciones.
A Vera y Molinas les costó complementarse en el medio y Vera Piris nunca pudo entrar en sintonía en el sector derecho. Sólo Nicolás Castro, por momentos, mostró cierta rebeldía por el costado izquierdo, pero Méndez e Iriberri estuvieron demasiado desconectados como para otorgarle la compañía necesaria.
Hizo bien Crucero en controlar de cerca al goleador Rodrigo Salinas (máximo artillero del torneo con tres conquistas en dos partidos), pero desatendió a Casa y González, las otras dos armas letales del Funebrero.
El predominio del anfitrión se hizo patente a los 20’, cuando Juan Cruz González fue a buscar el toque corto tras un tiro de esquina, recepcionó el balón en dos tiempos y sacó el latigazo bajo que se desvió en el camino y descolocó a Nacho Arce. Y estaba bien. En sólo 20 minutos Chacarita ya justificaba la ventaja. No por juego ni tanto por las situaciones, sino por la determinación de ir a buscarlo.
Y tal como sucedió ante Argentinos hace dos semanas, ni en desventaja se vio algo diferente. El dueño de casa de a poco empezó a ‘planchar’ el partido y Crucero no hizo demasiado como para romper con tanta dulzura.
Crucero expuso sus limitaciones tanto defensivas como ofensivas. Sobre todo en aquello que tiene que ver con la actitud, no de los jugadores, sino de la forma en que un equipo se planta en campo rival.
Recién en el segundo capítulo se vio ese cambio actitudinal. Porque Castro se tiró más al medio, Molinas se adelantó varios metros y entonces Méndez e Iriberri encontraron esos socios hasta entonces ausentes.
En el riesgo estaba la ganancia. Así seguramente lo habrán entendido Pico y Marczuk, porque Crucero fue otro equipo en el ST. Cambió golpe por golpe e incomodó a su adversario.
Estuvo Crucero mucho más cerca del empate (el ingresado Pablo Ostrowski estrelló un remate en el palo izquierdo de Fernández a los 41), y aunque sufrió con cada contra, al menos se convenció de que camino hay uno solo: el de animarse.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.



Comentarios recientes